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Historia en el Limbo


Capítulo 1 Editar

Mi primer experiencia como "basurero" se dio en el Imperio de Colombia en 2278 cuando trabajaba como guardaespaldas de una caravana de mercaderes. En ese tiempo recorría, a diario, unos 12 kilómetros en la ciudad de Buenaventura. Bonito lugar, pero algo árido y el mar traía muchos asaltantes.

Era al mediodía de un viernes. La caravana avanzaba por lo que fue una carretera secundaria, y digo, la caravana entera: Un par de comerciantes de armas, una comerciante de ropa, una doctora que regularmente vendía suministros médicos, 3 brahmins y los 5 guardias, contandome yo en ellos. En esa época teníamos problemas con un magnate del comercio que estaba ganando poder en Buenaventura aterrorizando a la competencia. Después de intentar contratarnos, mencionando que estaríamos bajo su protección pero solamente si le daban el 50/50 de las ganancias, se negaron los jefes de la caravana y ahí comenzaron problemas. No sabía que llegaría tan lejos como para mandar a un montón de sus guardias a intentar matarnos como si de un asalto se tratara.

Detrás de una enorme roca aparecieron 2 personas vestidas como asaltantes sosteniendo subfusiles de 10mm que accionaron contra nosotros sin pensarlo. Yo me tire al suelo mientras le quitaba el seguro a mi rifle de asalto R91. Sentí el polvo levantarse cuando mi cuerpo golpeo el suelo y los tiros volaban sobre mi cabeza. Un brahmin, el de la comerciante de ropa, recibía varios tiros mientras mugía del dolor. Un par de mis compañeros guardias ya disparaban con sus rifles R91 a los atacantes. Aproveche para disparar y le di en el brazo a uno de ellos, obligandolo a refugiarse. Una tercia de tiros lo alcanzo en la espalda y lo mato. El otro asaltante grito por ayuda y detrás de otras rocas comenzaron aparecer más enemigos. Conté a 6 en total en ese momento, pero yo solo me concentraba en defenderme. Todos portaban armas iguales, y pude distinguir que al menos 2 llevaban armadura corporal.

Presione el gatillo varias veces apuntando al que tenía enfrente de mi. De los 5 tiros, uno le entro en la cara y le salió por la nuca. Al terminar con ese encañone a otro pero cuando estuve a punto de disparar un chorro de sangre cayo sobre mi arma, distrayendome; uno de los comerciantes de armas había recibido un tiro en el cuello y la carótida lanzo sangre. Un enemigo había muerto por los tiros de uno de mis compañeros, pero aún quedaban 4 de ellos. Seguí disparando hasta que tuve que cargar el arma. Me arrodille y gire hacia la roca más cercana para protegerme de los tiros. Pude apreciar que uno de mis compañeros guardias perecía cuando le reventaron la cabeza. Otro de mis compañeros guardias se distrajo para intentar ayudar al fiambre y un tiro le entro por la sien y le salio por el otro lado llevando partes del cerebro. Metí un cargador repleto de municiones y seguí peleando. Bañe de tiros a un enemigo que cayó de espaldas. Uno de los enemigos pertrechados disparo contra mi. Sentí los impactos de bala en la roca que me refugiaba y un tiro me dio casi en la pierna. Por suerte su gastada arma se atasco, el momento que aproveche para azomar mi arma y dispararle a discreción. Un par de tiros le dieron en el cuerpo, lastimandolo, y otro final en la frente reventando su cabeza.

El par de compañeros míos aún daban batalla. Más bien, todos dabamos batalla. El vendedor de armas usaba un rifle de cacería de su tienda, la doctora y la comerciante de ropa usaban una pistola de 9mm pero aún así, ninguno de los 3 comerciantes tenían el entrenamiento que yo y mis compañeros sí. Los asaltantes comenzaban agotar sus municiones y a retirarse. Uno intento correr y dio una especie de brinco hacia adelante cuando un tiro del rifle de cacería lo alcanzo por la espalda. La tercia de asaltantes ahora se veían duplicados en número, así que un par se intentaron defender con todo pero nuestras balas los acabaron como si nada. El último, dando batalla, pudo herir en una pierna a uno de mis compañeros. La doctora logro darle en la mano, sin siquiera desearlo, obligandolo a soltar su arma. Uno de mis compañeros lo finalizo. Por suerte habíamos sobrevivido.

Un par de minutos después fue cuando el shock de la situación paso y pudimos movernos. El guardia herido pidió ayuda y la doctora enseguida le aplico un torniquete. Los brahmins habían muerto y las mercancías estaban desparramadas. El otro guardia intacto se quedo a proteger en caso de que algo que acercara, mientras el armero y yo revisabamos los cadáveres de los asaltantes. Ambos notamos algo raro: Tenían armas semi-automáticas iguales, protección leve en rodillas y codos y al menos el par de asaltantes pertrechados un logotipo de seguridad utilizado por los guardias del magnate del comercio de Buenaventura. No eran asaltantes, eran un montón de sus guardias disfrazados como asaltantes para asesinarnos.

Cogí las municiones que les sobraban, las tapas de botella y un cuchillo de combate para cada uno de los 6 sobrevivientes. Cuando regresamos junto a ellos les dijimos la situación.

-Alex Gale - el magnate - nos quiere muertos. Los asaltantes no eran más que sus guardias armados. - dijo el armero.

Todos, a pesar de seguir atendiendo al compañero herido, hicieron una cara de sorpresa al saber que nos intentaron asesinar por nuestra resistencia.

-¿Alex? Es un asunto muy peligroso. - dijo el guardia intacto.

-Sí. - dijeron los demás al unísono.

Buenaventura era su ciudad, sin dudarlo. A pesar de que tenía una especie de gobierno, todos sabían que el verdadero jefe es Alex. Él y sus trabajadores decidían el destino de todo lo que sucedía por ahí. Entre sus filas contaba al menos 40 guardias armados, 8 guardaespaldas personales, unos 60 comerciantes leales a él e inclusive tenía comprada a los 30 policías de Buenaventura.

-Estamos en un problema muy, muy gordo. - dije, a pesar de lo evidente. -No podemos quedarnos cerca. Debemos largarnos de los alrededores.

Capítulo 2 Editar

De nosotros 6, solo un par tenía familia: El armero y el guardia herido. Por eso ellos se negaron a escapar de Buenaventura. La doctora, le vendedora de ropa, el otro guardia y yo no dejaríamos que el magnate se apoderara de la mitad de nuestras ganancias. Ni siquiera sabíamos si nos dejaría vivir después de haber matado a sus hombres, así que planeamos escapar.

La noche siguiente nos reunimos en un bar de las afueras con nuestras mochilas llenas de lo necesario para poder alejarnos al menos 60 kilometros antes de necesitar reabastecernos. Allí tome una cerveza mientras recordaba mis 3 años viviendo en ese lugar después de haber llegado desde Baja en un trayecto largo. Ahora debía salir de ahí por mi bien. Cuando todos estuvimos listos, salimos del bar. Yo no pague las 2 tapas por la cerveza.

En el bar habíamos conocido al capitán de un pequeño barco que nos cobraría 500 tapas a cada uno de nosotros por llevarnos por la ruta más segura, el mar, hacía Ecuador, lejos de Gale. Nosotros nos adelantaríamos, dándonos un mapa de la ubicación de su barco, para evitar que los hombres de Alex Gale nos encontraran y nos pudiera vencer. Caminabamos bajo la luz de la luna, yo empuñando mi Revólver .44 y con un cuchillo de combate en mi cinturón, listo para defenderme.

La doctora, de nombre Beatriz, fue la primera en ver la embarcación que nos esperaba. Los marineros recibían a otro grupo de personas que parecían forajidos que intentaban escapar por algún delito. Abordamos al Grumete del Sur, el nombre de la embarcación, y un marinero nos llevo a los camarotes de la tripulación. Era una habitación grande con 18 literas, lo que sumaba 36 camas. Nos dieron llave del armario personal que estaba a los pies de las literas del nuestro respectivo y una cama asignada a cada uno de nosotros. A pesar de poder llevar a 36 personas, como he dicho, solo abordamos 24. Poco después de medianoche el capitán llego junto a varios compañeros y zarpamos. Nunca había subido a una embarcación que realmente funcionara, por lo que sentir el oleaje fue algo nuevo y extraño para mi. Y mis compañeros.

Capítulo 3 Editar

En la mañana me levante y camine a asearme entre los pasillos tambaleantes del Grumete del Sur. En el pequeño recorrido me crucé con 2 marineros que cuchicheaban sobre una jugosa paga realizada la noche anterior y me quede pensando "¿Doce mil tapas son suficientes para pensar eso?" Teniendo en cuenta que al final solo iban a obtener poco menos de mil si se repartían adecuadamente entre el equipo del barco. Bueno, no era mi incumbencia, tal vez transportaban algo más que pasajeros.

El baño de hombres tenía 4 cubículos y 4 migitorios además de un par de regaderas y un par de lavabos. Hice uso del aseo personal y fui a cubierta. Allí me encontré con mi compañero guardia, llamado Mikel Vasallo, quien admiraba el mar y algo más al horizonte. Al acercarme lo supe.

-Virgil - me dijo y señalo una masa de tierra a lo lejos. - nos hemos desviado del rumbo. El capitán no nos lleva a Ecuador, como le pedimos, sino que a Asteria.

-¿Pero por qué? Le hemos pagado lo suficiente para serpentear la costa y evitar que alguna avanzadilla de Gale nos pudiera dar caza.

-Creo que lo mejor es confrontarlo a solas. No quiero terminar en el mar a kilómetros de tierra firme.

Dicho eso fuimos a buscarlo. Lo encontramos en la cocina ya que la nave era capitaneada en ese momento por el contramaestre. Nos sentamos en la misma mesa que él mientras comía una iguana empalada, lo mismo que todos almorzamos.

-¿Por qué vamos a Asteria? - pregunte en cuanto nos sentamos.

El capitán se atraganto con la comida y Mikel repitió la pregunta; después el capitán nos contesto:

-¿Vieron a la otra tripulación? Nos pagaron lo doble por llevarlos antes. Ellos escapan de la justicia del yermo y ¿saben una cosa? No soy ningún agente de la justicia, solo les di la preferencia por la doble paga.

Había escuchado historias de Asteria: Donde escapaba la gente, una isla enorme con sus propias reglas que no eran más que anarquía. El lugar perfecto para los bandidos.

-¿Cuanto nos demoraremos en llegar a Ecuador? - pregunto Mikel.

-Un par de días. No se preocupen, solamente vamos a dar un paseo por mar y regresar a Ecuador. Ni siquiera deben bajar de la nave, solo unas horas bajaremos yo y mis compañeros a buscar mercancía para llevar al continente.

Al mencionarlo al menos yo noté que no era el fin del mundo, ni nada de que preocuparse. Podía bajar al muelle a comerciar un poco, comprar más munición para mi revólver del .44 y hasta pasear un poco por el lugar, visitar un país nuevo.

En poco más de una hora el Grumete del Sur amarro en el muelle. El muelle de Autyka era enorme, más que el de Buenaventura, y por una buena razón: Era la principal entrada marítima de Asteria. Conté unos 20 barcos de diferentes tamaños e inclusive uno enorme que parecía transportar mercancía que llegaba al muelle. En mi vida nunca había visto tantos barcos útiles juntos. Baje del barco para explorar el mercado.

En una tienda de armas compré 60 municiones .44 y cambie mi cuchillo de combates en excelente condiciones por 8 aguas limpias, algo muy preciado como sabrás. En ese momento me timaron por eso, pero no me di cuenta hasta más adelante.

Mikel, Beatriz y la vendedora de ropa también bajaron a comerciar.

-Es un bonito lugar ¿no creen? - les pregunte al sentarme en la barra de un bar junto a ellos. - Al menos no he visto los famosos bandidos que tanto mencionan.

-No están aquí. La mayor aglomeración se junta al sur en un muelle liderado por esclavistas, mercenarios y asaltantes. La policía se ha cansado de hacer redadas en ese lugar ya que los recursos usados no se retribuían en casos que algunos policías morían en la refriega. Los delincuentes se daban cuenta de que el muelle había sido limpiado y lo tomaban. - nos dijo Beatriz.

Los 3 la mirabamos atentamente mientras Beatriz lo platico.

-¿Como lo sabes? - inquirió la ropera.

-Le vendí algunos utensilios que me sobraban a un policía encargado de la seguridad de éste muelle. Le pregunte sobre los bandidos y me lo dijo. De hecho había estado en 2 redadas hace años.

Curiosamente, en Asteria notaba un aire de tranquilidad y seguridad extraño. Había policía, como en Buenaventura, pero se veía más preparada: Caminaban en grupos de 4, revisaban la legalidad de los vendedores, e inclusive portaban carabinas de asalto y armaduras de combate. Se veían mejor preparados que casi cualquier organización de protección civil que haya visto en toda mi vida.

-¿Por qué irnos a Ecuador? Aquí parece seguro. - dije.

Mis compañeros me vieron extrañados. No era una idea tan loca. Solamente la ropera había nacido en Ecuador y estado allí; Mikel y Beatriz venían del norte de Buenaventura ¿y yo? De Baja como ya te he dicho antes.

-¿Qué dices? Es un lugar nuevo. Apenas has visto el muelle. No creo que el país entero sea así. - me contesto Beatriz.

-Ningún país es así. El Imperio de Colombia estaba dividido como ningún otro país en el que haya estado, y he estado en peores. - respondí.

-¿Tiene ventaja estar aquí? Pensaba seguir hacia el sur. - replico Mikel.

-Ir al sur no es gran cosa. En mis viajes me encontré con varios Ecuatorianos mencionando que el sur del país es una zona conflictiva, donde se abastecen bandidos y demás gente de mala muerte. Tendrías que rodear ¿y nunca regresar a Buenaventura? - le dije.

-¿Cuándo será seguro? Gale debe estar buscándonos, tal vez haya capturado a quienes no quisieron escapar con nosotros. - dijo Mikel.

-¡Exacto! Nosotros comentamos querer escapar a Ecuador, por lo que tal vez haya enviado a sus hombres a cazarnos. No sabe que venimos a Asteria.

-No creo que sea capaz de mandar a un grupo de asesinos por nosotros. - dijo la ropera.

-En realidad, sí es posible. Puede enviar a mercenarios o pasar la voz por los criminales. Recordemos que es Alex Gale, el magnate que gobierna Buenaventura. - dijo Beatriz.

La discusión siguió unos minutos. Yo iba quedarme, definitivamente, pero ellos ahora dudaban. Al final solamente la ropera abordo el Grumete del Sur para llegar a su país de origen. Los demás solo subimos para recoger nuestras pertenencias y quedarnos en Asteria por un tiempo indeterminado.

Capítulo 4 Editar

El muelle y su zona de comerciantes era más que nada un pequeño espejismo. Cuando llegamos al límite nos encontramos con un enmallado que limitaba la entrada al país por un acceso custodiado por al menos 10 policías ataviados como los que patrullaban en el muelle y el mercado.

-¿Nombre? - me pregunto el oficial que estaba sentado frente a un escritorio mientras mantenía un lápiz sobre una hoja de registro.

-Virgil Skeat. - le respondí.

-¿Ocupación?

-Guardia de una caravana, por el momento en vacaciones.

-¿Edad?

-26 años.

-¿Razón de su visita?

-Me mandaron asesinar por resistirme a pagar una extorsión.

El policía me miro y casi sentí que sus penetrantes ojos azules me inspeccionaban el alma. Lo apunto en la hoja.

-¿Quién te mando asesinar? - continúo interrogando.

-Un magnate del comercio: Alex Gale.

-No lo conozco. - dijo mientras apuntaba. Me tendió la hoja. - Tendrá protección en territorio de Asteria, claro, si se mantiene en los poblados controlados. Llevé ésta hoja al policía en el escritorio del otro lado del acceso. Debe depositar todas sus pertenencias en una de las canastas de adelante para que los policías las inspeccionen.

Realice el trámite necesario y tardé unos 5 minutos, en los cuales el policía aprovecho para pedir los datos de la demás gente que entraba. El camino hacia el poblado más cerca era una carretera transitada principalmente por mercaderes ambulantes.

Capítulo 5 Editar

Creo que debo mencionar que me saltaré 3 años desde ese momento que ingrese al país para continuar con lo realmente interesante, pero aquí va un resumen: Me fui a vivir a los alrededores de un poblado llamado Mekarko, de al menos 300 habitantes. Era de importancia por qué ahí llegaban viajeros que cruzaban del Este al Oeste de Asteria y bastante segura ya que al menos tenía 20 policías pero además casi los 200 adultos estaban armados y eran como una milicia.

También, en segundo lugar, no conseguí empleo tan fácil como creía: Los policías constantemente me mencionaban que no llegaban noticias de ningún Alex Gale o su grupo de pistoleros. Algunos de ellos inclusive eran xenofobicos y trataban de cobrarme estadía en Mekarko, por lo que abandone el cuarto del Hotel Rita (donde vivía normalmente) para ubicarme a 300 metros de Mekarko en el Motel Marsella junto a otras 13 personas.

Al no tener trabajo, tuve que hacer el propio, así que me convertí en un basurero explorando los lugares cercanos buscando objetos para vender o intercambiar con los mercaderes de la zona. Después de un par de meses me junte a otros 3 basureros para protegernos entre nosotros y poder explorar zonas más extensas, a veces inclusive viajes de varias semanas a pueblos fantasmas o lugares alejados. Los peligros estaban a la orden del día, pero por nuestra seguridad, avanzamos poco en terreno no explorado y teníamos rifles de cacería con zoom para poder visualizar el terreno.

Descubrí que el país entero, exceptuando Bayssand y Désert, rebosaba de agua purificada. Y, como no, tenía una gran provisión de munición normal y de energía. También descubrí que la policía era algo ordenada y jerarquerizada, ya que los de puntos importantes (Como el muelle de Autyka) o especiales vestían armaduras de combate y portaban fusiles de asalto, mientras que los normales solamente armaduras de seguridad y pistolas de 10mm y eran mucho más comunes. Al parecer la policía era una aglomeración de seguridad pública, ejército y detectives y se llamaba Cuerpo de Seguridad del Yermo.

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