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La Aleta Dorada
Creador B-52 Jornet
Web Creador De Historias
Saga El Gremio de Pescadores
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Capítulo IEditar

  • Richards: Hola... ¿Con Frederic Katainen?
  • Katainen: Está hablando con él.
  • Richards: Ahh... Gracias a dios, te he estado buscándote por todo el condado. ¿Dónde demonios estabas?
  • Katainen: Estaba... trabajando, tú sabes que soy un hombre ocupado, trabajador, apurado...
  • Richards: Esos adjetivos sí que combinan contigo, Fred. Pero creo que ese trabajo que estás haciendo deberías dejarlo.
  • Katainen: ¿De qué hablas?
  • Richards: Te quiero ver mañana a las 2 en el café Salieri, después hablamos...

Katainen entró al café Salieri y se encontró con un hombre vestido desprolijamente, barba de la tarde y un cigarrillo que estaba apunto de tocar con la boca. Parecía que se había peleado con su esposa o en una batalla entre pandillas.

  • Richards: ¡Aquí, Fred!

Cuando Richards levantó los dos brazos para identificarse de la multitud, Fred se acercó tapándose la cara porque le daba vergüenza acercarse a ese... hombre perezoso.

  • Katainen: Cuánto tiempo... Simon.
  • Richards: Sep... Durante estos 2 años me dediqué como columnista de un periódico no tan famoso, pero recibo mucha pasta como jugador de póker en un bar clandestino en un callejón oscuro.
  • Katainen: ¿En serio? ¿No eras un hombre bueno como todos los demás?
  • Richards: Eso fue el Simon de antes, el Simon de ahora es mucho más cool. ¿Celoso?
  • Katainen: ¿Cómo estaría celoso de un costal de mugre y de suciedad? Mira como estás, parece que no dormiste como hace 3 semanas. ¿Acaso hiciste un trabajo para el alto comisionado?
  • Richards: Como comisario de este barrio, tengo muchas cosas que hacer. Debo hacer informes y todas esas estupideces.
  • Kateinen: No me gustaría reemplazarte, preferiría ser un desempleado.
  • Richards: Basta de chachara, Fred. Te he llamado para que me resuelvas un caso muy importante que causó mucho impacto hace unos... dos años.
  • Kateinen: ¿Dos años?
  • Richards: -Saca un periódico de 1989 y muestra un texto- La desaparición del barco pesquero que logró atrapar la ballena con la aleta de oro, después de escapar de los mozambiqueños, jamás regresó a Bélgica.
  • Kateinen: ¿Cómo quieres que resuelva eso? Capaz murieron en medio del mar o... No sé...
  • Richards: No importa, si descubres este secreto, te daré... mi sueldo...

Kateinen da una carcajada.

  • Kateinen: Tu sueldo es menor que el mío, "Comisario Richards". No eres importante en este barrio, te ven como un debilucho.
  • Richards: Oye... Aunque no tenga fuerza para dar un puñetazo a un desgraciado, tengo contactos de personas muy poderosas que te podrían comprar.
  • Kateinen: Pfff...
  • Richards: Comencemos con esto, vamos al Gremio de Pescadores para consultar al presidente Albert. ¿Quieres?
  • Kateinen: Como tú quieras.

Capítulo IIEditar

El automóvil frenó, y los dos hombres se golpearon el cuello con los asientos. Kateinen empezó a regañar a Richards diciendo que era un mal conductor. Cuando salieron del coche, entraron al edificio del gremio y se dirigieron a la oficina del presidente.

  • Richards: ¿Presidente Albert?
  • Albert: ...
  • Richards: ¿Qué sucede? ¿Acaso falleció alguien?
  • Albert: -Ríe- No es nada.
  • Richards: Presidente, ¿Durante estos dos años no ha sucedido algo sobre los tripulantes del Marsupial o del profesor Hooker?
  • Albert: Pues... Sí, el profesor me visitó hace dos años. Antes de que la noticia del barco apareciera en el periódico. Hooker vino a visitarme y me explicó lo que había sucedido en el Mar Báltico.
  • Katainen: ¿Sabe dónde vive el profesor Hooker, presidente?
  • Albert: Obvio, yo le he ofrecido esa morada para él después de que perdiese sus llaves y su identificación. El hogar de Hooker se encuentra a cuatro manzanas de aquí, hay una casa a la izquierda de un mercado. Quiero que toquen el timbre de arriba, el de abajo es de un hombre que no deberían conocer.

Cuando la conversación terminó, el comisario Richards y el nuevo detective Katainen estrecharon la mano del presidente Albert y se retiraron educadamente, se subieron al automóvil y se dirigieron a la casa del profesor Hooker.

Capítulo IIIEditar

Cuando llegaron a la casa del profesor Hooker, el comisario Richards dio unas palabras:

  • Richards: Quiero que averigues el timbre de abajo, me da mucha curiosidad.
  • Katainen: ¿Y por qué no vas tú? Qué bastardo eres...
  • Richards: Está bien... Toca el de arriba y luego nos vamos.

Los dos hombres bajaron del coche y se dirigieron al timbre, lo tocaron y esperaron. Después de unos dos minutos los recibió un hombre barbudo vestido con ropa vieja y delgada, gastada y además con un olor a sudor. Parecido a Richards, el profesor Hooker recibió a los dos hombres. El comisario Richards explicó todo lo sucedido, y de inmediatamente el profesor Hooker los recibió con mucha educación.

  • Hooker: Ok, ¿De qué quieren hablar?
  • Katainen: Sobre la desaparición del barco, cómo es posible que el barco y los tripulantes desaparecen y que usted haya sobrevivido. ¿Acaso hubo una toma de barco de piratas?
  • Hooker: Nada de eso, era porque el bastardo de Howard quería buscar otra vez a la ballena. Nos peleamos hasta que el peso de la grúa hizo que el equilibrio del barco se deshabilite. Yo supe que el barco se iba a hundir, así que rápidamente me puse un chaleco salvavidas y me lancé al mar. Luego me rescató un crucero turista, gracias a dios.
  • Richards: Y... ¿No ha visto como el barco se hundió? ¿No vio a otros tripulantes tirarse al agua?
  • Hooker: Estuve tan preocupado y a la vez asustado que no ví atrás.

Katainen y Richards quedaron sin palabras, y se despidieron del profesor Hooker.


  • Richards: Ahora no sé qué hacer, Freddy. Creo que deberíamos dejar el caso.
  • Katainen: Fuiste tú el que comenzó con esto, por tu culpa no he dormido durante horas y horas. Lo único que hice para aguantar el sueño era darme cachetadas hasta sonrojar mi rostro.
  • Richards: ¿Qué tal si vamos al barrio de los Gamberros?
  • Katainen: ¿Los Gamberros? ¿Una pandilla de Bélgica?
  • Richards: No, no... hay un pequeño barrio que se llama "Barrio de los Gamberros", es un pequeño sector donde viven gente de latinoamérica. Quería que jugaramos a un partido de truco o póker...
  • Katainen: ¿Crees que un partido de cartas me va a olvidar este caso? Eres extraño...
  • Richards: Mejor nos rendimos, nadie sabe nada.
  • Katainen: ¿No crees que deberíamos seguir adelante?
  • Richards: Pfff... Mientras vamos al Barrio de los Gamberros, ¿Sí?

Capítulo IVEditar

  • Richards: Cuando el alto comisionado Petin me dijo que me iba a matar, decidí escaparme y esconderme en el Barrio de los Gamberros. En ese barrio hay gente amable, no te confundas -Risa falsa- Como verás, hay un pequeño club de jugadores y aficionados donde podrías divertirte. Tal vez podrías ser un aficionado como yo.
  • Katainen: No me gustan los juegos de cartas, Richards. Deberíamos volver a Bruselas.
  • Richards: Hoy andas muy preocupado, Freddy. Creo que con unos anchos buenos podrías desaparecer esa frustración -Risa-
  • Katainen: ¿Anchos? ¿Qué demonios es eso?
  • Richards: ... Olvídate de ello, mejor vamos hasta la casa de Alejandro Solar Molina, lo llamamos Moly.
  • Katainen: ¿Moly? -Carcajadas- Deberías llamar bien a tus amigos.

Cuando el automóvil del oficial Richards se estacionó en un pequeño callejón, los recibió un hombre obeso con patillas bien gordas.

  • Richards: Freddy, te presento a Alejandro Molina.

Los dos hombres se estrecharon la mano y luego entraron al bar a tomar algo.

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