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La Torre Nimrod (Primera versión)
TorreNimrod
Creador Bigdadi
Web Creador De Historias
Saga La Torre Nimrod
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Datos Más datos

Esta es la versión cancelada de La Torre Nimrod, para ver la segunda entrar aquí.


Historia en el Limbo

Capítulo 1 Editar

Iba en el asiento trasero del vehículo del anticuario, acompañado a mi lado y adelante por otros 3 guardias. Todos profesionales, según decía en nuestro currículo. Yo no los conocía y no podía saber si eran profesionales, no vi su título en ningún momento pero yo estaba seguro de haber mandado una copia de mi título junto a mi currículo al anticuario una semana atrás. El tipo que dormitaba a mi izquierda llevaba una boina negra y unos lentes de sol. El tipo del asiento de acompañante fumaba sin descanso una cajetilla de Echelon y tiraba la ceniza y las colillas al camino. Buen tipo, me agrado, nos ofreció a todos un cigarro y fui el único que lo acepto. Yo fumaba solamente Echelon Deluxe, solamente Echelon Deluxe, pero al olvidar mi cajetilla me tuve que conformar con unos normales. El tipo conductor, el más musculoso de los 4 apenas hablaba y se limitaba a conducir.

Alrededor de 3 horas de camino me agotaron y eso que ni tuve que conducir. Iniciamos rompiendo el hielo con platicas sobre nuestra vida social, amigos, novias, demás. Seguimos hablando de música, tiempo en el que el fumador aprovecho para poner un álbum de Caifanes. El Silencio, el mejor de ellos. Después bajamos a comer a un puesto de comida rápida y al volver a subir ya nadie tenía intención de hablar, así que mi compañero trasero se puso a dormitar, el de adelante siguió con su fumada incesante y el conductor a conducir a una velocidad de 110 kilómetros por hora ¡No aumentaba ni reducía la velocidad a pesar de agarrar curvas! ¡Loco!

El conductor entró en un camino de grava que iba bajando por la colina. A pesar de la oscuridad de la noche, y de que apenas aluzaba la luz de la luna, pude distinguir un cartel metálico que rezaba "Torre Nimrod a 4 kilómetros". El conductor redujo apenas la velocidad por ese camino de grava de un solo carril húmedo por la llovizna y que se internaba en el bosque. Me hubiera gustado darle un buen golpe para decirle que le bajara a sus humos de conductor de Formula 1, pero lo que menos quería era llegar con problemas al trabajo. Cuando terminara le daría una paliza o un escarmiento, sí, pero ahora no.

-Despierten chicos que nos acercamos. - dijo el conductor, mientras miraba por el retrovisor. Nuestras miradas se cruzaron y se dio cuenta de que el único dormido era el tipo de la boina. - ¡Despierta Paúl! - le grito.

-Estoy despierto. - respondió Paúl quitándose los lentes de sol al ver que eran innecesarios.

Llegamos a La Torre Nimrod antes de lo que pensé. Era al parecer un enorme rectángulo gótico con ventanales viejos y una torre en el medio que se elevaba al parecer unos 30 metros sobre el suelo. Un boquete del tamaño suficiente para dejar pasar una excavadora estaba en lo que antes fue la puerta principal, y otros carros estaban estacionados de forma irregular. No pude evitar fijarme en unas luces que estaban más abajo en la colina, por la parte trasera de la mansión. No eran luces blancas de trabajo, eran de fiestas. Y cuando el vehículo se apagó pude escuchar el murmullo de música.

-Atrás están las armas ¿tienes la tuya Saúl? - me pregunto el fumador, Carl Paxton.

-Voy agarrarla en este momento. - le respondí, mientras abría la cajuela y agarraba una pistola de calibre 9mm y una macana de goma. Deje el seguro puesto y me adelante junto a Paúl, quién iba ya hacía la puerta, donde nos esperaba el anticuario que acababa de salir de allí para recibirnos. El tipo, con el pelo gris, alto, enfundado en un pantalón de pinza negro y un suéter blanco nos sonreía mientras nos saludaba por nuestro nombre.

-Que bueno tenerlos aquí, ya comenzaba a ponerme nervioso por si se habían perdido en el camino. - dijo.

-Simplemente salimos algo tarde la ciudad. - dijo el conductor, Andre Terrence.

-Y eso que vinimos a gran velocidad. - dije yo. Después señale a las luces que se veían en la otra entrada. - ¿Qué es eso, señor?

-¿Aquello? Una fiesta. La ala más baja de la mansión es la única modernizada y donde se puede vivir y decidí rentarla a un gran grupo de jóvenes que vino a buscarme hace algunos días. - me respondió el anticuario.

Capítulo 2 Editar

Era uno de los doce agentes del Grupo de Respuesta Especial enviados a esta operación interesante, inquietante y hasta cierto punto terrorífica. En la base de la policía que correspondía a la zona de las Montañas Ublar le decían a la investigación "El Zorro de Ublar" ya que el criminal o criminales que los investigadores debían encontrar parecía tan astuto como este animal. Pero desde que desaparecieron los investigadores y solo pudieron enviar un mensaje Omega 3 (la alerta más peligrosa que nosotros los GRES podemos responder) se le modificó el nombre a "Operación Guarida del zorro" y estábamos listos para eso. O al menos entonces lo pensaba.

-Repasemos los objetivos. - nos dijo el jefe del pelotón, siempre apodado GRES 01. - Hace una semana empezó la investigación "El Zorro de Ublar" y hasta hoy no hubo ningún avance significante. Hoy, a las 17:09 horas se recibió una llamada de emergencia Omega 3 que venía del equipo de investigación y enseguida se perdió la comunicación. La zona sur de las Montañas Ublar esta poco habitada, algunas ruinas y una mansión donde se ha registrado actividad de civiles, pero no la dejamos de lado y también queremos investigar. El equipo 2 tiene la tarea de rodear la mansión para evitar salir cualquier sospechoso. Nosotros debemos dirigirnos al punto de investigación, que esta más elevado. Vamos a descender a un kilómetros para no llamar la atención.

Yo escuchaba atentamente. Sentía una fuerte sensación de que eso solo era la punta del iceberg, que lo que realmente estaba sucediendo era más grave pero que nadie de nosotros sabía que era. De todos modos, Investigación Interna no dejaría ir como carne de cañón a los GRES. Quizás sí a algunos policías, pero no a nosotros, después de todo eran investigadores de dicho departamento quiénes murieron, y eso no es nada fácil. El HETP que nos transportaba se acercó a un claro aproximadamente un kilómetro de distancia del puesto de investigación y descendimos. El otro HETP hizo lo mismo y los otro 4 agentes se bajaron. Ambos helicópteros se alejaron por el sur y los 8 nos quedamos en el claro, apenas aluzados por la luna y sintiendo la caída de las primeras gotas de lluvia, una lluvia que se extendería hacía el norte. Y lo que en ese momento eran unas insignificantes gotas se volvería una terrible tormenta.

-Comprueben la mira, la quiero en visión nocturna y con silenciador. - nos ordeno GRES 01.

-Afirmativo. - dijimos cada uno desde GRES 02 hasta GRES 08.

-Separemonos en 2 grupos. GRES 1-4 y GRES 5-8. Vamos, quiero verlo. - nos volvió a ordenar GRES 01. Lo hicimos, yo estaba con él y los otros estaban juntos pero notablemente aparte para darse a entender. - El primer grupo iremos a la posición de investigación para recoger las evidencias. El segundo grupo quiero que rodee la mansión y no deje ir a nadie de allí, pero no adviertan que están vigilando. A menos que sea necesario salgan de su escondite. Recuerden todos, un grupo de Investigación Interna desapareció, y ellos están entrenados lo suficiente así que les mentiría si les dijera que esto es algo rutinario. Armas siempre listas, comunicación por radio y si se encuentran en necesidad de retroceder pidan apoyo aéreo. GRES 05 eres el líder del segundo grupo.

-De acuerdo. - dijo simplemente GRES 05.

Avanzamos al norte y pronto nos separamos. Quedamos 4 de nosotros, que avanzábamos hacía el puesto de investigación. Perdí al noción del tiempo, pero cuando llegamos al puesto de avanzada peinamos toda la zona: Recogimos los casquillos de bala, que eran menos de los que me imagine y entramos al cubículo que usaban de refugio los investigadores. No encontramos en el exterior ningún cuerpo, y todos los casquillos eran de bala manufacturada por la misma SENDA. A menos que se hayan peleado entre ellos, no hubo otros atacantes. No había ningún patrón visible, parecían tiros hechos a lo loco. Nada servía bien. La luz estaba tenue en el cubículo, las computadoras dañadas y la brisa de la tormenta en que se convirtió la lluvia de hace unos minutos me hacía maldecir internamente. Decidí buscar en el baño del cubículo y para mi sorpresa y la de mis compañeros allí estaban los 6 investigadores muertos, con heridas diferentes y la sangre chorreada en el piso.

-Capitán, creo que después de la muerte de estos hombres algo los atrajo acá. - dije, cuando mis compañeros se acercarón conmigo.

La luz se fue y entonces, fácilmente, sentí como el cubículo se movía por la terrible bajada. Eso no tenía explicación, y antes de que pudiéramos salir sentíamos como el cubículo se desprendía del risco y caía, golpeándose, lanzándonos como proyectiles dentro de él mientras un trueno rugía a lo lejos. Eso era solo el principio de la noche.

Capítulo 3 Editar

Necesitaba sentarme un momento. Patrullar el ala más antigua de la mansión no era fácil. En primer lugar, las luces solo eran superficiales, no había electricidad acoplada. Eran generadas por generadores (el nombre ya lo dice) y por eso algunas partes eran difíciles de ver y me daba algún golpe con un maldito escombro. No entendía esto, era poco probable que alguien se perdiera en el bosque para ir a por unas antigüedades sacadas de una mansión a punto de caerse. Lo más probable era que los tipos de la fiesta fueran los que intentaran sacar algo del ala reformada así que ¿Por qué no nos mandaban para allá? Ah no, eso no, debíamos cuidar a unos 6 obreros anchos como un tronco que fácilmente se podrían defender de las garras de un zorro que se animará a pasar por el umbral iluminado como casino, y después atacaría si pudiera subir las escaleras de mano.

De vez en cuando miraba las antiguedades sacadas del foso, el lugar más hondo de allí: Un bastón con piedras preciosas, una máscara blanca con 2 líneas rojas a forma de llanto, una escultura de barro, un péndulo pequeño, un martillo de batalla, una mandíbula inferior de metal, un sarcófago en miniatura y una espada dañada por el tiempo.

Escuche un grito fuerte y de pronto un golpe pesado que hizo inclusive temblar donde yo estaba y que dejo caer el polvo cerca de mí. En el radio que me dieron para contactar con mis 3 compañeros guardias pude escuchar la orden:

-¡Todos a con los obreros, rápido!

Corrí por el pasillo, encañonando el arma por si algo pudiera suceder o si me encontraba con quizás un maldito indeseable. Me tropecé en 2 ocasiones, pero apenas me lastime en ambas. Llegue a donde estaban la mayoría de los obreros, la fosa donde estaban desenterrando los artilugios y primero busque en el fondo, donde había decenas de ladrillos removidos que cayeron al fondo. Pero cuando me di cuenta, vi que todos miraban al techo. Me uní a la mirada y la visión fue sumamente horrible:

Uno de los obreros estaba elevado, con el gancho de anclaje encajado en la boca, entraba por el paladar y salía por el tabique de la nariz. Su cuerpo estaba manchado de sangre y se tambaleaba, con los ojos abiertos sin vida y la boca chorreando sangre. Entonces comprendí el golpe fuerte y porque había tanto ladrillo tirado en el suelo. El gancho de anclaje debería estar sostenido a algo sumamente más pesado que las decenas de ladrillos, que estaban levantados, y por algo se soltó, el pobre obrero estaba justo encima del gancho y fue agarrado brutalmente, elevado unos 30 metros desde el fondo de la fosa hasta el techo y ahora colgaba a 10 metros sobre nosotros. Mis 3 compañeros y los otros 6 obreros al igual que yo estábamos pasmados por la imagen. Para bajar el cuerpo tendríamos que bajar por la fosa, pero entonces me di cuenta de otra cosa. Los ladrillos destrozado las escaleras de mano para bajar, todas estaban rotas y tiradas en el fondo junto con otras antigüedades desenterradas. Este accidente nos dejaba temporalmente discapacitados de bajar el cadáver y haber aplastado otra de las antigüedades. Seguro que al anticuario esto no le gustaría nada.

-No pudo haber pasado. El gancho de anclaje estaba agarrado a un pozo metálico que ejerce una fuerza de unas 20 toneladas. Los ladrillos apenas pesaban unas 4. - dijo uno de los obreros.

-¿Qué es eso del pozo metálico? - preguntó Carl al aire.

-Se hace un agujero, se mete un cilindro metálico que se "abrocha" por decirlo de alguna forma al suelo mediante diferentes ganchos y de él se abrocha el gancho de anclaje. Solamente si lo que levanta esta más pesado podría suceder esto. - le respondió otro obrero.

Comprobé bien lo que dijeron y entonces les grite.

-Eso aún es imposible. Si los ladrillos hubieran pesado más hubieran levantado el pozo metálico, el gancho de anclaje se levanto únicamente y se enterró en el obrero. Sólo si él lo hubiera desganchado ocurriría eso. - dije.

Todos se quedaron callados. Comprendí que di en el blanco, este accidente no era nada ordinario y ni siquiera era un accidente.

-Fue un suicidio. - dijo Paúl.

-Es lo más probable. - agregué.

Escuchamos como una puerta azotaba a nuestras espaldas y una figura oscura corría del lugar. No era un obrero, ni uno de los guardias, y escapa con gran rapidez, en lugar de quedarse allí. Todos supimos entonces que esa figura que escapaba tenía algo que ver con lo que sucedió. Corrí, empuñando mi arma. Escuche como Andre le gritaba a Carl "¡Quédate aquí con los obreros!" Mientras Paúl, Andre y yo corrimos detrás del tipo de negro. Iba adelante, empuje con mi hombro la puerta que se estaba cerrando y encañone al hombre a lo lejos, y al momento que giró por una esquina quedé sordo cuando alguien disparó 3 tiros seguidos que se estamparon muy cerca de donde estaba el de negro. Mire quién fue y ah ¡sorpresa! Andre Terrence jugando a ser soldado.

-¡Idiota! Aquel es inocente hasta demostrarse lo contrario. - le regaño Paúl, pero Andre hizo caso omiso mientras corría con todas sus fuerzas. Se nos adelanto varios metros y giro hacía donde mismo que el enemigo.

-Si no lo alcanzamos va hacer alguna idiotez. - le dije mientras corríamos codo a codo por el pasillo.

Doblamos la esquina, subimos de a dobles los escalones y entramos en la puerta que ya estaba abierta. Allí estaba Andre apuntándole a la persona de negro, que estaba acorralada en la esquina, cubierta de sombras como todo el lugar. Solamente la luna era la luz del lugar. Paúl y yo levantamos las armas y no nos decidíamos a quién encañonar: Al desconocido o a Andre.

-¿Estás seguro que vas a matarlo? - pregunté.

Andre me miro sobre el hombro y me respondió:

-No sabemos quién es este intruso. Es peligroso, maldita sea.

-¡Y también es desconocido! No sabemos que estaba haciendo allí, si escapa resulta sospechoso pero no te ha atacado. - le dije.

-¡No vamos a correr riesgos! - me gritó.

-¡Nadie te ha nombrado jefe de nosotros! ¡Eres uno de los tantos trabajadores!

Andre sacó un revólver de seis tiros de su bolsillo y me apuntó.

-No voy a dejar que pongas en peligro esto Saúl. - Miro fugazmente al hombre escondido y le gritó. - ¡Sal de ahí o te vuelo la puta cabeza!

El tipo salió de su escondite y a pesar de la oscuridad no pude evitar asustarme por su físico: De al menos 2 metros de altura, ancho, calvo, piel blanca, colmillos, encías verdes oscuras como la lama pero lo más significante era la placa de metal apretada brutalmente contra sus ojos, que recorrían al parecer toda la circunferencia de la cabeza. Andre tampoco evitó el susto, y Paúl no lo supe, estaba detrás de mi. El tipo avanzó con paso lento hacía nosotros. Andre giró ambas manos para apuntarle.

-¡Detente o te mató! ¡Detente! ¡Ya! - gritaba. Yo simplemente apuntaba al extraño individuo.

El individuo se detuvo, levantó ambos brazos en señal de rendición pero hizo una señal como si a alguien detrás de él le avisará que avanzará. De las sombras aparecieron 3 enormes lanzas. Una se clavo en Andre, matándolo. Esquive una que iba hacía mi y la tercera se encajo en Paúl e igualmente el destino fue funesto para mi compañero.

Retorcí mi cuerpo, sentí como si por cada orificio de mi rostro algo quisiera entrar a la fuerza. Los oídos apretándose, la nariz ardiendo como un demonio, la garganta raspandome, los ojos cegándose. Creo, y solo creo, que grite repetidamente por este sentimiento terrible mientras encañonaba al enemigo pero mi brazo no lograba quedarse recto. Toque con ambas manos mi cabeza, mientras se me pasaba por la mente el hecho de que mi cabeza iba a reventar en cualquier segundo. El enemigo simplemente levantaba ambas manos cómo si quisiera que le lanzaran una pelota. De repente, esto cesó y me desmaye allí mismo con un terrorífico ente a unos pasos de mí.

Cuándo desperté estaba solo en el lugar. Me levante y mire al piso para buscar a mis 2 compañeros caídos pero no había rastro de ellos. Ni de Heckel. ¡Un momento! Sabía el nombre del... no era hombre. Sabá el nombre del Plaga que nos atacó ¿La Plaga? ¡¿Cómo sabía esas cosas?! ¡Indudablemente estaba completamente loco! Pero estando cuerdo y ni siquiera loco iba quedarme en esa habitación sofocante llena de telarañas y polvo. Decidí salir. Pero al hacerlo me quedé sin duda de que estaba loco: Ya no estaban las escaleras, era un pasillo de adobe con antorchas que se perdía en la lejanía. Camine con paso lento, por este pasillo infinito.

-Es solo una faceta del castigo. - dijo una voz a mis espaldas.

Me giré lento y encare a un hombre vestido totalmente de negro con la misma máscara que lloraba que fue desenterrada y observaba antes del incidente que me dejo varado en ese lugar. Media alrededor de 1.90 metros y por la espalda se resaltaban las figuras de 2 mangos de alguna espada o machete. No tenía ojos fijos, los ojos de la máscara parecían hundirse en una vacío oscuro.

-Es algo que te preguntas, Saúl ¿Qué es este lugar? Yo te respondo que es una faceta del castigo.

Dude en hablarle, pero ya nada podía empeorar.

-¿Cuál castigo?

-El Castigo. Todos los llamados así solo son una faceta del mismo. Su fin es el mismo: El sufrimiento. Y el mayor de ellos siempre ha cambiado de nombre y rostro a lo largo de la existencia de la humanidad. Muchos ahora lo conocen como el infierno, yo sé que el infierno es otra de las infinitas facetas del castigo.

-No te puedo entender.

-No intentaba que me entiendas. Para una mente humana es imposible comprender cada uno de nuestras enseñanzas.

Esculque en mi cuerpo para encontrar la pistola, pero no estaba.

-¿Buscas esto? - Me preguntó Cryman y lanzó la pistola a mis pies.

A pesar de esa "ayuda" yo no confiaría en él. Era un loco, no era humano. Era como Heckel. Levante el arma y le apunte sin dudarlo, preparando el arma para el tiro. El simplemente se dedico a mirar la escena, el cañón apuntándole, la forma de intimidar preferida de alguien con una pistola.

-¡Saldré de aquí, maldito bastardo! No me sigas o dispararé todo el cargador contra tu asqueroso cuerpo.

El dio un paso. Yo dispare. Sentí como si me hubieran encajado un gancho en la mano y después jalado para destrozar la carne. Mire mis manos y con todo el terror descubrí que la pistola se habían repegado a mi piel, al disparar destroce musculo y ahora el dolor era para mi y no para Cryman.

-No debiste confiar en el anticuario. Visitalo, coméntale sobre esto. - me dijo.

Él simplemente rió, una risa que parecía salir de las paredes asquerosas y no del tipo enfrente de mi. Manotee del miedo y de repente la pistola se separó de mi cuerpo para golpear el suelo. Cryman estaba parado y al saber que era imposible dañarlo corrí. El pasillo infinito hizo honor a su nombre, no terminaba y de vez en cuando aparecían graffitis que estaban escritos para mi: "Tu infierno". "El verdadero castigo". "El hogar de tus gritos".

Súbitamente me estrelle en una puerta desvencijada de madera y al momento siguiente estaba de nuevo con los obreros. No tenía fuerza de levantarme, así que enseguida vinieron a socorrerme. Miré a la cara de las 2 personas que me levantaban. Una de ellas era Carl Paxton, el otro un obrero que desconocía su nombre, mientras los otros obreros simplemente se acercaban con paso lento. Cuando me levantaron a unos 20 centímetros del suelo agarré fuerzas y me quite los brazos de ellos de mis lados. No tenía el arma, y no quería volver agarrarla, simplemente iría a con el anticuario, el maldito anticuario.

-¿Dónde están los otros? - me preguntó Carl un par de veces, ya que yo estaba sintiéndome fatal después de salir de ese maldito pasillo.

Me sacudí el polvo y comprobé que en ambos codos y palmas de las manos tenía raspadas ligeras. Miré a todos a la cara y después respondí.

-Están muertos. No puedo explicarlo, debemos ir con el anticuario. - Mire a uno de los obreros encargados y lo agarre de los tirantes del oberol cubierto de polvo. - ¿Cómo puedo llegar al ala de la mansión dónde esta? Esa maldita tormenta me va dar una hipotermia, y por aquí debe haber alguna forma.

El hombre me miró con coraje y después se soltó, mientras señalaba una puerta alta que no había usado antes.

-Esa puerta es un pasillo que lleva por las 3 alas de la mansión. La puerta del meró fondo dará acceso al ala reconstruida. De allí no sé en que parte se encuentre el anticuario. Es extensa, es una casa suficiente allí mismo.

-Carl hazme un favor y saca a todos los obreros, váyanse en los carros. No podemos manejar la situación. - le pedí.

-¿Qué has dicho? No podemos irnos, por algo nos contrataron amigo.

-¡Maldición Carl! Yo te pagó el puto trabajo pero sacalos a todos. Déjenme al menos un vehículo para irme de aquí cuando termine. Necesito explicaciones sobre que significan esas cosas que han sacado de la fosa. Estoy seguro que no son nada buenas, ni siquiera...

Por la puerta frontal, el agujero enorme que daba entrada, entraron 4 personas vestidas de negro medio agachados apuntándonos con armas de asalto y poniéndonos el puntero láser en la frente mientras gritaban:

-¡Todos agáchense!

-¡Un pasó en falso y los ajusticiamos!

-¡Grupo de Respuesta Especial, alto todo el mundo!

-¡Las manos en el suelo, en el puto suelo!

Capítulo 4 Editar

Los GRES nos emboscaron. Todo fue relativamente fácil para ellos. Un cuartero de desquiciados armados con rifles de asalto, encañonándonos, con carta blanca para disparar por no sé que puta razón apuntándole a 6 obreros y 2 guardias de seguridad armados con una pistola semiautomática y algunos destornilladores. ¿ Presentábamos más peligro que un caballo enfermo? Para empeorar la situación, todos estábamos de espaldas a donde ellos llegaron.

Maldita brutalidad policíaca, y más cuando el país esta en guerra interna contra el crimen y las fuerzas de la ley piensan que eres algún rebelde que estaba planeando alguna matanza. Estúpidos, estúpidos, estúpidos. Estaban allí afuera, en la maldita tormenta, lo que explicaba su mal humor. Y no podía explicarles la situación.

-GRES 05 a GRES 01, contesta 01. - no le contestaron al encapuchado que le apuntaba con el cañón a Carl. - GRES 01 tenemos a un grupo de 8 personas, una de ellas armada y las demás no. Situación controlada, pero necesitamos que vengan rápido.

-¿Qué piensan que hicimos? - pregunté al que estaba más cerca de mí. Se limito a mirarme, con la cara cubierta totalmente y esos visores tácticos rojo sangre y después caminó junto a otro de ellos.

-El "guardia" quiere una respuesta.

-Vamos a darle la respuesta.

Ambos vinieron junto a mi, me levantaron con suavidad y cuando estaba erguido uno de ellos me dio un rodillazo en la ingle y el otro un culatazo en la sien. Caí de lado al suelo mientras la cabeza me zumbaba de dolor. Putos GRES corruptos, dando palizas con su permiso especial del SENDA. Puta SENDA, puta Asteria. Uno de ellos me propino un pisoton en la espalda y el otro me levanto y cuando estaba erguido me agarró la barbilla con el guante frío y húmedo y me grito a la cara.

-¡Ya me harte de idiotas como tú! ¡Les llega la captura y se hacen los ignorantes!

Con coraje, dije de burla:

-¿Ignorante de qué?

Un codazo en la cara. La nariz se quebró con un crujido, un dolor insoportable y la sangre se abatía con rapidez sobre mis labios. Esto no era nada ético, pero ya no se puede esperar ética en un mundo pervertido. Ya no se ve en blanco y negro, solamente en gris. Cerré los ojos y una mano me agarró del hombro y me sentó con violencia en el piso. Ambos se alejaron mientras el GRES 05 intentaba contactar con su compañero 01. Me acorde de una majadería muy usada en México.

-Chinga tu madre pendejo. - dije.

Ambos se detuvieron, uno se giro y me propino una patada en la panza. Se me fue el aire y caí desmayado por segunda vez ese día. Recobre el sentido en cuestión de 3 minutos, mientras tosía resecamente y me apoyaba con ambas manos las rodillas en el suelo de tierra roja húmedo. Todavía estaban allí los abusivos mirándome a través de su máscara. Me levantaron de las axilas y me apuntaron con los rifles.

-Haber soldadito ¿Quién colgó al obrero ese en el gancho y derribo los ladrillos? - me pregunto uno.

Una pregunta con una respuesta sencilla como el hecho de que abusaban de su poder pero tan creíble como decirles que yo era su puto padre.

-Algo coherente, no quiero que digas que fue un accidente mamón, ya nos dijeron que ese gancho solo se suelta si alguien lo hace. Y un suicidio no fue. - me dijo el otro.

Ambos, el otro tipo que estaba al otro lado de la fosa y el que intentaba contactar con sus compañeros eran unos idiotas de primera. Los cuatro abusaban por su poder: un par de ellos se sentían intocables y el otro par hacía caso omiso a la paliza que me habían hecho.

-Fue su padre. - dije. El rodillazo en la panza me levanto, me quede en pie. - ¡Esperen! ¡No les dije cual padre! Fue el padre que los cazo par de desviados.

El puñetazo fue en el cachete derecho, el rodillazo en las piernas, otro puñetazo directo a la nariz, un gancho que recibí justo abajo de las costillas y un culatazo maniobrado como un bate en el cachete izquierdo. Pensé que me volvería a desmayar. La tercera es la vencida ¿No es así?

-¡Ya estuvo bien par de imbéciles! - les grito el que intentaba contactar con sus compañeros.

-Afirmativo señor. - dijeron al unísono.

-Ambos son unos idiotas ¿No saben que lo último es volverlos en nuestra contra? Maldición, son los peores asignados aquí. - les grito el jefe.

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