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Los Dioses Ocultos
Creador Bigdadi
Web Creador De Historias
Saga Cuentos Cortos
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Datos Más datos

Dedicada a los cabrones del "Loco Gómez", quienes me vendían los juegos madreados que del coraje me ponía a escribir.

Entre el límite de Europa y Asia, siglo XIII

Los soldados se habían marchado. La guarnición de 30 de ellos fue reducida a 15 por una orden del comandante. La aldea de Diotos era un lugar que no se encontraba en los caminos de los sarracenos y los templarios apenas conocían el lugar. La aldea, rica en recursos en una desierto arenoso extendido, fue un lugar de reposteo para los sarracenos en la Tercera Cruzada, pero esa había terminado hace tiempo.

Aunque ahora la situación estaba peor que antes: Mientras que desde la fundación de Diotos en el siglo XI nunca había sido objetivo de ataque. Aunque ahora un pequeño batallón del Sacro Imperio Romano esperaba al otro lado del río, separados de Diotos por el mismo y por unas murallas que caerían fácilmente. Entre los invasores, que esperaban saquear más que nada, se contaban 100 soldados de caballería, 40 arqueros, 40 piqueros y 20 soldados de mandoble enorme, entre quién se encontraba el comandante. Un total de 200 soldados que por alguna razón fueron enviados tan lejos de su destino, el Imperio Bizantino, estaba esperando la rendición de los pobladores de Diotos.

Los 15 soldados asentados en Diotos en una noche lograron organizar un contingente lo suficiente para detener el avance del batallón mientras las mujeres y niños escapaban con otro de menor número que pudiera protegerlos durante al viaje a la ciudad más cercana, a 5 días de allí. El Contingente Primero se nutria de 29 herreros, 13 cazadores, 19 mineros y 5 mujeres dispuestas a luchar además de 5 soldados; en ese caso el Contingente Primero eran 66 integrantes. El Contingente Segundo se formaba por 10 soldados, 12 cazadores, 15 mineros y la población que sumaba, sin contar a los anteriores, 34 personas. Así, en una noche se despidieron y esperaron a la mañana sin demostrar su principal plan para que el escape funcionara correctamente.

En la mañana, el Contingente Segundo estaba en la parte más al Noroeste de Diotos esperando a salir, y el Contingente Primero estaba en la parte Suroeste, bajando el puente y admirando el campamento desordenado del batallón romano. Cerca de 50 centinelas custodiaban para evitar alguna emboscada y apenas el puente bajo y el Contingente Primero se adelanto, subiendo el puente después, el batallón romano estaba preparado como los rivales.

Los 66 improvisados apenas competirían con los 200 soldados. Pero allí estaban, plantando cara, mientras el Contingente Segundo escapaba para que el sacrificio del Primero no fuera en vano.

Los arqueros romanos dejaron caer una lluvia de flechas que a nadie abatió, pero dio chance a que los 13 cazadores pudieran contraatacar y mataran a un par de romanos. De repente decidieron ir a por la fuerza bruta. Los romanos para entrar a Diotos, el Contingente Primero por su falta de organización militar.

El comandante del Contingente Primero, Auxan De Herray, avanzaba 3 pasos adelante de los suyos, dirigiéndose a un soldado de mandoble. Llego junto a él, dio un par de estocadas en la cara al lento rival y lanzó el cuerpo con una patada de espaldas a sus compañeros. Una flecha enemiga pasó junto a su cabeza y el se detuvo para enfrentar a un par de romanos que tiraban mandobles en todas direcciones. Paraba uno con el escudo, otro con la espada, devolvía un mandoble que fallaba y enseguida se protegía. Al lado de todos volaban flechas que llegaban a algún lugar, certero o molesto, pero se estampaban como es su verdadera función. Auxan conocía a los romanos, sirvió junto a ellos en peleas anteriores, pero ahora eran rivales. Una estocada certera mató al primero de los enemigos y un mandoble le rajo el cuello al segundo. Sabía que los minutos se estaban extendiendo mientras luchaba contra otro soldado de mandoble pero mucho mejor entrenado que el anterior. Sus compañeros caían y notaba como algunos escapaban como máximo 10 metros antes de ser fulminados por una flecha, una estocada o una lanza.

Auxan pisaba algunos cadáveres mientras avanzaba como podía con sus 4 compañeros soldados codo a codo. Miró como a uno de los suyos una flecha le atravesaba la garganta y soltaba un último mandoble que fallo. Otro de sus compañeros agarraba una pica caída y atravesaba a un par de enemigos mientras las estocadas le llovían y lo convertían en un muerto de un segundo a otro. Una pica atravesaba a uno que usaba un par de espadas y tiraba golpes a diestra y siniestra, hiriendo a los más cercanos y gritando suplicas por su salvación. El último de sus compañeros tiraba lentos mandobles que destrozaban a los enemigos mientras las flechas se aprisionaban en su cuerpo. Auxan fue el último en caer. Tiró un mandoble a uno que iba sobre caballo y le mocho el estómago mientras un río de sangre e intestinos se resbalaba al igual que el jinete del caballo. Cayó sin saber que una estocada por atrás fulmino a Auxan.

El Contingente Primero duro 10 minutos en pelea contra el batallón del Sacro Imperio Romano. El Sacro Imperio Romano perdió a 89 de sus hombres, mientras que 25 estaban heridos y después 7 de ellos tendrían que ser sacrificados para evitar el terrible dolor. Pero su proeza, a pesar de ser mayor, no se compararía con la del Contingente Primero, que pasó apodar como "Los Dioses Ocultos" por el dicho de que entre los más pequeños pueden encontrarse personas que en caso de vida o muerte muestran su rostro.

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