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Siun
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Los noticieros se estaban peleando por la premisa nueva. Canal 6 hacía lo que podía para llegar a la Estación de Policías #23, pero el tráfico impedía a la furgoneta avanzar. Las majaderías del conductor no se comparaban con los alaridos del reportero, quién gritaba "¡Este maldito trafico lleno de hijos de perra...!". Noticias NYC usó uno de sus helicópteros para ir al lugar, pero la policía acordono la zona para cualquier vehículo aéreo.

Los fotógrafos, tanto de diarios como independientes se agolpaban en la puerta cerrada a la fuerza. De un vuelo de África llegó un tipo que 8 años atrás fue raptado por un grupo, en ese entonces legal ahora terroristas, llamado Los Negreros. El tipo tenía como nombre Claude Crowe que al momento de ser secuestrado era un abogado joven.

Llegó en un vuelo, sin equipaje, y sin VISA, únicamente con un permiso diplomático que utilizo para entrar de nuevo a EUA. Cuando la policía lo agarró, como parte del plan de Claude, testificó ser Claude Crowe, el secuestrado por Los Negreros. Después de pasar por el jurado, Claude fe liberado de la culpa al ser ciudadano de EUA y regresar por sus propios pies después de 8 años en los que seguramente pasó muchas cosas difíciles. La policía lo tenía en una de las celdas pero acomodado y con buen trato debido a que la noticia se corrió rápidamente y no querían tener represalias con Claude, ya que Los Negreros podían contratar a alguien para tirotear a claude, quién iba a testificar contra el grupo.

Claude iba por un pasillo, custodiado por algunos de los mejores policías de Nueva York. Estaba en el Palacio de Gobierno, iba directo a testificar contra Los Negreros. La gente se amontonaba, solamente reporteros con certificado, inclusive los trabajadores dispensables del lugar fueron sacados para no tener ninguna persona potencialmente peligrosa. Claude miraba a todos, y todos lo miraban a él. Los flashes de las cámaras lo segaban, todos esos destellos le recordaban cuando miró la luz por primera vez después de ser secuestrado...

Un sol lejano Editar

Despertó de nuevo. Había perdido la cuenta de días desde que fue privado ilegalmente de su libertad. Por suerte recordaba su nombre. Claude Crowe. Estaba encerrado en lo que le parecía una celda subterránea. La única luz que tenía era la que entraba por un agujero en el tejado, por donde le pasaban la comida y la bebida. Sabía que le ponían algo a la comida, después de tanto tiempo bajo tierra no perdía su musculatura, ni se le atrofiaba el cuerpo. A veces escuchaba como eran abiertas otras celdas y mucha gente se reunía y a lo lejos se escuchaban gritos euforia, como si hubiera algún tipo de juego, igual que en los estadios de fútbol. Pero no podía observar, lo que observaba era el césped alrededor del cuadro por donde entraba el sol lejano.

Quizás fueran semanas, meses o hasta años. Pero un día despertó y había una escalera para salir de allí. En cuanto estaba arriba observo una pradera verde, una hilera de casas de adobe y a lo lejos una construcción circular enorme. Alrededor de él estaban varios Negreros, todos con armas AK-47. Le apuntaron y lo llevaron a la construcción enorme. Cuando estaban entrando, Claude entonces supo que era al observar de reojo el centro. Se asustó, pero no podía negarse a avanzar sino quería terminar con el cuerpo agujereado como una coladera, así que avanzó. Un hombre, un Negrero, gritaba desde el centro del lugar. Acomodaron a Claude en un pasillo y una puerta de reja le dejaba mirar al tipo que gritaba allá afuera, un Negrero con unos lentes oscuros y un pañuelo en la cabeza.

-¡Nuestro retador es un estadounidense! De estatura unos 1,85, complexión media, en sus antecedentes esta la obstrucción de la injusticia. - la mayoría rió del juego de palabras. - ¡Traigan al retador!

Movieron a Claude afuera. En el centro del coliseo lo pusieron, lo arrojaron. Se miró, estaba simplemente con unos pantalones y sin camisa y unas vendas en sus puños. Miró alrededor, todos vitoreaban un nombre desconocido, no era Claude, ni era Crowe. Gritaban el nombre del otro gladiador: Un hombre calvo on una cocida que le cruzaba toda la calva, vestido al igual que Claude pero más alto y más ancho. Era bastante temible observarlo, con los ojos relamiéndose que en unos momentos podría matar a Claude enfrente de todos esos Negreros. El presentador miró al tipo grande.

-Kalef, tu ya conoces las reglas. - El presentador fue hacía Claude. - Escúchame bien, quizás lo que te diga te ayude a mantenerte vivo unos segundos más. Hay un arma escondida en la arena. - señalo alrededor, donde había cajas, mesas, escritorios, armarios, - Si la encuentras tendrás más chance de matar al contrincante, pero no olvides que no la tendrás nada fácil. Por cierto, si intentas escapar te meteremos un tiro en la cabeza.

El presentador se alejo corriendo y brinco a la tribuna. Entonces gritó algo que le heló la sangre a Claude.

-¡¡Peleen!!

Kalef se le dejó ir a Claude sin dudarlo, este lo esquivó y corrió al tiradero de cosas a buscar el arma que el presentador le menciono. De una patada abrió una caja, nada, y con esfuerzo rompió la cerradura de un armario y apenas que lo abrió fue que sintió que lo aplastaban contra él. Kalef se el dejo caer, y lo agarro por las espaldas y lo levantó haciéndole el abrazo del oso. Claude puso sus codos entre sus costillas para evitar la presión del aplastamiento de huesos que pretendía hacerle Kalef. El tipo rugía con furia, tratando de acabar la pelea, mientras Claude se esforzaba para mantener enteras sus costillas, su caja torácica y salvar sus pulmones y su corazón. La visión se le hacía borrosa, pero escuchaba como todos Los Negreros presentes vitoreaban al enorme Kalef, insitandolo a aplastarlo. Aflojo un momento, y Claude aprovechó dándole un cabezazo y se zafo de los enormes brazos de su verdugo. Kalef le propino un golpe en la parte alta de la espalda, tirándolo de frente. Claude enseguida se irguió y agarro uno de los maderos que rompió al destrozar la caja. Se giró con gran velocidad y el madero tronó con un golpe sordo en la cabeza de Kalef. El enorme se agarro la herida, y al quitarse las manos dejo al descubierto una herida astillada con un pedazo un tanto grande que le lastimaban el cachete derecho. Kalef de una patada mandó a volar a Claude, y en el suelo le dió un golpe. Claude se levantó, corrió y estando lejos y aprovechando que Kalef se estaba sacando dañinamente las astillas escupió sangre y 2 dientes. Corrió en círculos, zafándose 3 veces de una paliza al defenderse rápidamente y llegó de nuevo al tiradero. Levantó una mesa y se la lanzó a su enemigo, tumbandolo de espaldas sobre una caja de madera astillada.

Claude encontró un machete en uno de los armarios y lo blandió. Fue hacía Kalef, cegado por el coraje, pero se encontró al enorme rival de espaldas al suelo y con 3 enormes picos de madera rota atravezandole el estómago. Cuando cayó en la caja, la rompió por su peso pero algunos pedazos se enterraron gravemente, en los pulmones y el estómago. Las tribunas se estaban levantando para observar al enorme Kalef malherido. Claude, mirando a todos así, como si observaran a animales peleando, gritaban que querían sangre. Claude gritó de coraje, rabia, dolor, tristeza, de una revoltura de emociones y dejo caer el machete en la cabeza de Kalef, dándole fin a su sufrimiento y complaciendo la sed de sangre de Los Negreros. Muchos se quedaron callados, atónitos de que un gladiador nuevo hubiera derribado al campeón.

-¡Lo maté! - gritó con coraje Claude mientras lanzaba el machete ensangrentado al suelo. Enseguida alrededor de una decena de Negreros lo rodearon para devolverlo a su celda, o eso parecía. El presentador de nuevo apareció y se metió al círculo que hizo el grupo de esclavistas alrededor de Claude.

-¿Por qué no mencionaste que sabes defenderte?

-No lo preguntaron, esperaban verme morir.

-También esperábamos que algún día alguien matará a Kalef. - el presentador se quitó los lentes negros y miró de arriba a abajo a Claude. - Llévenlo con el Equipo Trash, que le enseñen a usar su armamento. Lo quiero listo como máximo en 6 meses.

No llevaron a Claude de nuevo a su celda, sino a una casa un poco más grande que las demás donde estaban encerrados un grupo de gladiadores. El Equipo Trash era lo que en la Antigua Roma se les llamaba los reciarios, combatientes que usaban redes y tridentes, pero con ciertas mejoras. Usaban látigos, redes, unas bolas juntadas con cadenas llamadas vulgarmente tumbadores, un cuchillo de combate y unas navajas para lanzar.

Claude dormía en el suelo, en un tapete, junto a otros 27 gladiadores del Equipo Trash. Todos los días era alimentado con mejor comida que cuando era un simple esclavo, la que estaba casi seguro que contenía alguna droga para evitar que la musculatura bajara al no hacer ejercicio. Pero el ejercicio era una cosa que le sobraba. Todos los días los 28 gladiadores eran sacados a entrenar en un gimnasio al aire libre y después de entrenar peleas con puño eran amaestrados para usar su armamento ya mencionado. Las heridas provocadas por las peleas de entrenamiento eran atendidas todas las noches por un par de doctores que fueron secuestrados hace años al hacer su servicio en el extranjero. Claude cada día estaba mejor entrenado en el combate, aunque nunca menciono ni a sus compañeros que práctico varios años un combate llamado Artes Marciales Mixtas.

De vez en cuando eran sacados 4 del Equipo Trash para pelear contra sus rivales, el Equipo Town, quienes estaban basados en los mirmillones que combatieron hace siglos en el Coliseo Romano. Los sobrevivientes que no necesitaban ser atendidos de urgencia eran devueltos en la noche, al acabar la pelea. Los heridos mortalmente desaparecían misteriosamente y los muertos eran, según palabras de uno de los gladiadores más experimentados, arrojados a una fosa común en el desierto. Claude comprobó que cada mes era cuando se realizaban las peleas entre el Equipo Trash y el Equipo Town. Ambos equipos eran un juego de palabras del nombre del lugar, Trash Town. Hasta que un día, 10 de los gladiadores fueron sacados para pelear, entre ellos Claude.

Comprobó, entonces, que la pelea era mucho más importante ahora. Estaban reunidas muchas más personas. Quizás unas 5000, amontonadas para ver el espectáculo. Los 10 integrantes del Equipo Trash fueron llevados a un pasillo donde les proporcionaron unas armaduras metálicas mal hechas. Solamente eran hombreras, un casco con máscara, coderas, muñequeras y espinilleras. Eran las armaduras basadas en los reciarios. A cada uno de ellos les dieron un látigo, unos tumbadores, un cuchillo de combate y 3 navajas para lanzar. El combate "telonero" termino. Un tipo delgado encontró un par de navajas y navajeo hasta el cansancio al otro competidor, un Negrero traidor esclavizado.

El combate central estaba a punto de empezar. A Claude le temblaban las piernas, estaban formados de 2 en 2, Claude estaba en la segunda línea. Uno de los más experimentados estaba al lado de Claude. Le estaba diciendo que se controlará, que ellos tenían chance al tener armas de más largo alcance que los machetes del Equipo Town. Y que el gladiador más fuerte del Equipo Town, Kalef Gardiel, ya estaba muerto gracias a él. Pero en cuanto abrieron la reja para dejar pasar, fue cuando Claude se movió hacía la arena y sintió inclusive más miedo que cuando vio a su enorme contrincante hace alrededor de 6 meses. El Equipo Trash se paró atrás de una línea marcada antes del centro del coliseo, y el Equipo Town estaba parado de igual modo. Claude observo a sus enemigos: Eran también 10, pero estaban mejor pertrechados y con un casco que solamente les cubría la cabeza y portaban un único machete. Aún así, tenían armas cortantes mucho más grandes que su cuchillo.

El presentador no entró a la arena, sino que se paró encima de una tarima para no arriesgarse a recibir el machetazo o el latigazo de uno de sus esclavos.

-¿Que les pareció el combate anterior, los 2 locos peleándose por las navajas? ¿Pues ahora observen a toda esta escoria enfrentados en el combate más importante, el primer combate del año! No hay chance de salvarse, mueren todos para obtener la victoria. El Equipo Town tiene a varios buenos peleadores, pero el Equipo Trash cuenta con la participación del tipo que mato a Kalef Gardiel, espero que lo recuerden.

Los Negreros se levantaron para lanzar tanto ofensas como burlas y porras a Claude, quién observaba el tumulto que se estaba causando a causa de ser su primer pelea pero ¿También sería la última? ¿Que tan bien peleaban sus enemigos? Lo estaba a punto de probar, pero a pesar de su entrenamiento se sentía ser el menos entrenado de todos los gladiadores que lucharían a muerte. Que serían obligados a luchar para satisfacer a sus raptores, a un grupo asquerosamente odioso como Los Negreros. Si pudiera matar a uno de ellos, no le importaría que doloroso sería, lo mataría.

Un disparó, como si se tratara de una carrera, les indicó que era hora de empezar. Claude estaba temeroso. Tan temeroso que se le olvido lo que realmente pasó en esa pelea. El siguiente recuerdo era cuando iban entrando de nuevo al edificio del Equipo Trash, sin ninguna raspada, pero solo entraban 4 de los 10 que fueron. Evidentemente fueron los ganadores de esa pelea, pero no iba a estar libre hasta que muriera. Así sería su vida hasta que muriera.

Y sus siguientes años, que muy apenas podía contar el tiempo, era lo mismo. Pero Claude tenía un talento innato para las peleas, aprendía más rápido y rápidamente fue considerado como el mejor luchador tanto del Equipo Trash como del Equipo Town.

Y tampoco podía recordar con claridad eso. Desde su escape de Trash Town, fue que comenzó a recordar bien. Pero esos eran recuerdos reprimidos, que no se permitía que aflorarán en su cabeza.

Una Noche Diferente Editar

Por fin Claude volvía a estar en su apartamento, después de aquella fatídica mañana donde salió a trabajar y simplemente desapareció a causa de Los Negreros. Pasó toda la mañana limpiando, acomodando, desechando la comida podrida, comprando provisiones de nuevo y cambiando los calendarios a unos actuales del 2010. Se baño y pudo volver a estar como antes: Alto, ancho a causa del entrenamiento de sus raptores, cabello castaño oscuro peinado un poco levantado para adelante ojos verde bajo y nariz algo ancha. Cuando terminó se puso a acomodar un cuadro que era el póster enmarcado de la película El Padrino.

-Siempre he pensado que ese cuadro no va en la sala de estar. - dijo alguien a sus espaldas, sobresaltando a Claude.

Claude se giró rápido y observó a su novia en el momento de su secuestro, Marissa Stein, en el marco de la puerta de entrada.

-¡Vaya! Eh, Marissa ¿Cómo entraste al apartamento? - Claude la saludó con una sonrisa mientras ponía el cuadro en el piso.

-Dejaste la puerta abierta, esta. - la palpó. - Casi nunca la dejabas abierta mientras estas solo.

-Sí... pero yo digo la puerta de la calle, nadie de los que vive en estos apartamentos deja las cocheras abiertas. - Claude caminó para acercarsele.

-Todavía tengo esto. - sacó una llave alargada del bolso que llevaba colgado. Era la llave de la cochera de Claude, la que daba acceso de la calle al recinto para ir a los apartamentos. - ¿Como te encuentras Claude?

-Bien, muy bien, sobretodo cuando te vi aquí. - Claude admiraba a Marissa sin dejar que ella pudiera notarlo. Llevaba una blusa de seda de tirantes, una falda corta y unas zapatillas además del bolso colgado del hombro derecho. El pelo era color negro recogido en una cola de caballo, con un fleco de frente y con los labios pintados de rosa.Era unos 10 centímetros más baja que Claude y un poquito gordita pero acuerpada y bastante atractiva.

En cuanto estuvo frente a ella, Claude recibió un abrazo afectuoso y él la abrazo con más fuerza, la primera vez que abrazaba a alguien desde su secuestro y la primera vez que veía a su novia desde entonces.

-Cuando te fuiste, cuando te llevaron, pase por algo muy difícil Claude, no creí volver a verte. Estaba triste, muy triste, eras lo primero para mí Claude y tu rapto fue lo peor que pudo sucederme. Mi novio estaba en algún horrible lugar con las peores personas que alguna vez supe que existieran. Te extraño, mucho mucho Claude. - le decía al oído Marissa, quien no parecía querer soltar a Claude.

-Me tienes aquí Marissa, y no me separare de ti otra vez. - trataba de calmarla Claude.

-Dijiste que nadie nos separaría una vez. No, que no vuelva a pasar por favor, que me lleven a mi también pero no me separen de ti.

-No digas eso. No quisieras estar allí conmigo. Olvidemoslo ¿De acuerdo? Ese grupo ya no puede venir aquí y llevarme. Es buscado en todos lados, ya no pueden salir de ese lugar. Espero que lo olvidemos ¿va? No nos preocupemos más por eso.

Marissa no respondía, todavía lo apretujaba contra ella como temiendo que al soltarlo volviera a desaparecer. Claude recostó su cabeza en el hombro de Marissa y se escabulló para darle un beso en la boca. Ella lo recibió, mientras metía su lengua en la boca de Claude y este la apretaba contra una pared. Marissa no se separaba de él, y Claude le estaba agarrando con la mano izquierda el trasero, mientras ella levantaba la pierna derecha y el la sostenía, acariciándole la entrepierna a su novia. Con la mano derecha Claude le estaba quitando los tirantes de la blusa y Marissa cerraba la puerta del apartamento. La camisa se la quito Claude y después la levanto en brazos mientras seguían sacando a relucir su lujuria.

En el banco que usaba como desayunador Claude la sentó y con ambas manos le quitaba la falda a Marissa. Ella le sacaba la playera que llevaba puesta y le quitaba el fajo, uno que usaba más como complemento que como necesidad, y le agarraba el paquete a Claude por encima del pantalón que todavía llevaba puesto. Claude le quitó el sostén y le acariciaba los pechos con ambas manos. Marissa le agarraba el trasero con ambas manos mientras le hacía un chupete en el cuello. Claude tenía uno de sus pechos en ambas manos y lamiendole el pezón, algo que le encantaba a Marissa. De nuevo sus labios se juntaron y sentía la excitación de ella, que estaba excitada y se derretía en lujuria. Marissa se las ingenió para sacarle el pene a Claude, y estaba agarrándoselo, masturbandolo deliberadamente. Marissa se bajo del desayunador y separo los labios de los de Claude. Comenzó a darle pequeños besos en el cuello, y bajando por el pecho, el marcado abdomen hasta que llego a la cintura, y sin dudarlo se metió el pene en su boca, haciendo le sexo oral. Claude le agarraba el cabello, la cola de caballo, mientas la cabeza de Marissa iba y venía de adelante para atrás mientras chupaba y lamía el pene de su novio.

Claude se la llevó a la sala, al sillón más grande, y la recostó. Jugo y beso sus pechos durante minutos, después fue bajando y le dio la vuelta. Beso, acarició y le dio pequeños mordiscos coquetos a su espalda. La giró de nuevo y le hizo sexo oral, mientras ella emitía unos sonidos de excitación que nunca había sentido. Le lamía el clítoris mientras con el dedo índice y el corazón dedeaba la vagina, metiendo como si fuera su pene en una relación sexual. Después se elevó sobre ella y metió el pene en su vagina, mientras volvían a juntar sus labios y se besaban salvajemente, mientras el seguía agarrándole los pechos y ella seguía emitiendo esos sonidos ahogados por los labios de Claude de excitación. El se vino dentro de ella, pero ella era estéril por lo que no le preocupaba dejarla embarazada.

Se separaron y se recostaron en el sillón, mientras seguían entrelazando sus manos como si tuvieran miedo de separarse un solo momento. Nunca habían hecho el amor así, estaba seguro Claude. Cuando el tenía 20 años y ella 18 fue cuando ambos se acostaron y sucumbieron al sexo después de una noche de fiesta. Desde entonces se hizo usual que terminarán la noche haciendo el amor. Pero nunca hubo ninguno como el anterior, como ambos derritiéndose por la lujuria y la excitación de volver a ver a su pareja. La tarde discurrió hasta llegar a la noche, y ambos seguían juntos, hablando de lo que había pasado, de cosas que se interesaban, dándose apasionados besos a cada momento que sentían la necesidad de volver a juntar sus labios y recorrer las bocas con su lengua. Hay final, terminaron dormidos alrededor de las 11 de la noche.

Claude se despertó, sintiendo que algo faltaba. Algo a lo que estaba acostumbrado hacer pero que no realizó desde que dejo Trash Town. Se incorporó y estando de pie se vistió de nuevo, procurando hacer el mínimo ruido posible para no despertar a Marissa. Cuando se volvió a poner su playera fue cuando decidió que iba ir a algún lugar a tomarse una copa y tratar de escarbar en su mente y encontrar ese "algo" que le faltaba. Se puso una sudadera que recientemente se la obsequió un primo al volver a Nueva York y salió. Afuera, gracias a las lámparas del pasillo de los apartamentos pudo distinguir en su reloj de manecillas que eran las 01:34 de la madrugada. Bajo 4 pisos y fue abrir su cochera para salir. Cerró al puerta con llave y fue a un club de striptease que quedaba a 3 cuadras derecho y doblar en un callejón, una cantina de mala muerte llamada La Zona 101. No le importaba a donde ir, quería beber algo de alcohol después de 8 años de sequía. Entró, recibido coquetamente por una mesera vestida de forma erótica pero no más que las bailarinas, y fue a sentarse a la barra mientras hacía caso omiso a una mujer bajita de peluca morada y apenas con sostén y tanga que le daba cierto descuento por un baile privado.

Se sentó en la barra y enseguida una de las 3 cantineras se le acercó.

-¿Qué te sirvo guapo? - dijo mientras se agachaba hacía delante para que intencionalmente el escote se agrandará y Claude pudiera fijarse en ella.

-Un whiskey ¿Tiene Passport? - la cantinera asintió - Un Passport, por favor.

Espero apenas un minuto para que se lo sirvieran. Dejo el vaso con hielo y una Coca-Cola de vidrio para servirse. Una de las bailarinas llegó y se sentó al lado de Claude. Tenía el cabello hasta los hombros, era delgada, alta, de cara afilada y facciones delicadas con los labios pintados de un rojo fuerte, al igual que su cabello.

-¿Me invitas uno, guapo?

Claude la voltio a ver y al observar que estaba realmente deseando tomar algo accedió. Llamó a la cantinera y pidió otro Passport que fue servido enseguida. La trabajadora tomaba grandes tragos mientras observaba a Claude, quien miraba a las bailarinas.

-Yo puedo hacer eso ¿Quieres un privado? Porque me agradas te cobraré menos ¿vamos? - la bailarina apoyó sus brazos en la pierna izquierda de Claude y le sonrió.

-No, gracias, quizás luego. Si vuelvo a venir ¿Por quién pregunto? - Claude le dedicó una sonrisa para no hacerla sentir mal.

-Me llamo Marlen, pero puedes decirme Marley. No es permitido pero ¿Puedo saber tu nombre?

-Claude Crowe, pero puedes llamar Claude. - Claude dejo el vaso de nuevo en la barra.

Estaban tan concentrados en su platica que ni notaron a uno de los guardias que llegó y agarro a Marlen del brazo y la levanto del asiento con tanta fuerza que la lastimo.

-¡Ponte a trabajar puta! - le gritó, un tipo de cuerpo musculoso con el pelo chino agarrado en cola de caballo y vestido todo de negro, como los guardias. Marlen se quedó parada allí, adolorida, mientras el guardia miraba a Claude. - Y tu cabrón deja de entretener a mis chicas sino vas a querer un privado ¿Nos entendemos?

-La has lastimado. - la señalo con el vaso Claude, y Marlen lo voltio a ver con cara de dolor. - Yo la interrumpí, si quieres desquitarte hazlo conmigo y no con ella, animal.

-¡No te metas Claude, no sabes que te pueden hacer! - dijo Marlen, poniéndose entre el guardia y Claude. El guardias la arrojo a un lado, y la gente se quedó mirando al ver la escena. Los otros guardias, aparentemente 5, se estaban arrimando. Claude miró rápido, todos estaban rebosantes de un cuerpo musculoso y al parecer lo estaban rodeando.

-Vamos a ver de que estas hecho, chico duro. - le dijo el guardaespaldas y rápido le propino un puñetazo, que Claude esquivó sin problemas y antes de que el guardia pudiera intentar hacer otro golpe Claude le rompió la botella de Passport en la cabeza, abriéndole la sien que comenzó a sangrar.

El guardia cayó inconsciente al piso con la herida sangrando. Claude tenía en su mano una botella rota, y los 5 guardias restantes se le abalanzaron. En posición de defensa, Claude evitó a 2 guardias que llegaron juntos, girándose y agarrándolos fuertemente del cabello estrello su cara en la barra, desmayando a ambos contrincantes. Los otros 3 guardias no fueron tan salvajes y se mantenían a cierta distancia de Claude. Se movían en posición favorable a ellos, dejando a Claude en mitad del círculo.

-¡Venga ya, hombre rudo! - le dijo uno de los guardias, burlándose.

-¡Claro! Ustedes han de creerse muy rudos rodeándome ¿No? - se defendió Claude.

Eran 3 hombres. Estaban cerca de él, pero de forma separada para no darle chance a escapar. Rebuscó si tenía una salida, y entonces recordó una técnica aprendida en su secuestro para pelear mano a mano con varias personas al mismo tiempo. Sí, iba a poder vencerlos y ellos ni se darían cuenta de que forma pasó todo antes de ser vencidos por un solo hombre.

"Piensan que por ser más no tengo oportunidad. Les demostrare que equivocados están." pensó Claude, después de haberse entrenado a contra de voluntad durante 8 años.

Al tipo más a la izquierda se dirigió corriendo. Al llegar con él le dió un codazo justo abajo de la barbilla, elevandolo, y mientras estaba en el aire le agarró del cuello y lo estrelló en el suelo. Se puso de cuclillas, y giró por el suelo con la espalda, levantándose con sus brazos y lanzándose con fuerza con sus pies de frente, rompiéndole la mandíbula al segundo y tumbandolo. Gracias al brinco y a su habilidad, ahoa estaba de nuevo con los pies en el suelo, se irguió y giró con el brazo derecho extendido y la mano en puño. Usando la fuerza del giro su puño choco con el cachete derecho del ultimo guardia y lo tumbo de un solo golpe. Le dio una patada en la sien y lo desmayó. Ahora no tenía enemigos, venció a los 6 guardias del lugar. Miró a todos, quienes le devolvían la mirada aterrorizados. De su bolsillo sacó dinero y lo dejo caer para pagar los 2 vasos de Passport que tomó.

Camino a casa sentía que ese "algo" que le faltaba había llegado. Las peleas ¡Las peleas! Durante 8 años acostumbrado a pelear por su vida, y un cambio drástico no se lo permitía. Sí, pero no podía ir por la calle pegandole palizas a cualquier persona que tuviera enfrente. Pero, de todos modos, la ciudad era Nueva York y los criminales se juntaban en muchos lugares. Exacto.

Pelearía con los criminales, la única forma de seguir con su trauma involuntario. Y podría hacerle un favor a las personas, los criminales al ser golpeados iban a saber que alguien estaba detrás de ellos.

El Traje Editar

Siun

Traje de Siun

Claude volvió a conseguir empleo, pero ahora trabajaba como abogado personal del Dr. Edoard DeMians, un reconocido profesor de Leyes de la Universidad de Nueva York. Edoard, antiguo profesor también de Claude, le dijo que el le llamaría cuando lo necesitase personalmente, pero que mientras tanto podía dirigir su atención a otros lugares. El motivo de Edoard era principalmente tener a alguien de confianza y bueno ¿Y quién dudaría de la habilidad en el jurado de una persona que fue raptada? Probablemente pocos o nadie.

Aún así, Claude la mayoría de las noches iba a algún lugar de mala muerte a empezar una riña. Y no solo lugares concretos. A veces, debajo de los puentes o en los callejones, se juntaban grupitos de no más de 6 personas que terminaban su día drogándose o molestando a la gente que pasaba por allí. Después de una pelea contra 2 jóvenes adinerados que planeaban golpear a una mujer, Claude pasó por uno de estos callejones y en cuanto los maleantes le dijeron "Eh, pedazo de mierda con patas." no dudó en devolverse corriendo y apalear con sus puños a los confiados maleantes. Pero todo esto también tendría consecuencias.

Cierta noche fue visitado por 3 mafiosos. Al parecer, Claude le había roto una tabla en la cabeza a uno de sus proveedores y perdió la droga. Y si él perdía la droga por culpa de otra persona, esa otra persona recibiría un castigo. Antes de que los 3 mafiosos le rompieran las piernas, Claude pudo defenderse y teniendo a los 3 mafiosos vencidos, con las narices quebradas y asustados, los sacó a patadas de su apartamento y del edificio. Entonces decidió que era hora de dejar que Claude dejará de provocar esas peleas, dejara de pelear con esos criminales, pero que "alguien más" se empezara hacer cargo de esto.

Recordó que en su tiempo de secuestro, para que los enemigos (El Equipo Town) no descubrieran a los más habilidosos de los enemigos, y viceversa, se ponían máscara y cubrían su rostro de modo que eran pocas las veces que sabían contra quién estaban luchando realmente. Necesitaba una máscara, y para cubrirse totalmente, algo que le cubriera el torso y la espalda, otro que cubriera las piernas y al final algo para cubrir sus puños y unas buenas botas versátiles que le ayudaran en los movimientos rápidos.

Consiguió una playera y unos pantalones tácticos negros, prototipos de un traje final que era usado en los operativos más peligrosos de la policía. Entró a una de las bodegas de la policía y cuidadosamente sacó la ropa y un par de visores, uno nocturno y otro un visor de calor. Las botas versátiles las compro en una zapatearía, y unos guantes utilitarios en una tienda de ingeniería. En una tienda de deportes consiguió un pasamontañas y una máscara reforzada de Paintball. Teniendo todo lo pensado, lo mejoro con sus conocimientos de ingeniería. Hizo su traje resistente a descargas eléctricas leves, como las de un Taser, y mejoro la máscara de Paintball, modificandola principalmente en su dureza e integro la visión nocturna y de calor, por lo que su máscara además de servirle como protección de la cara también para ver de noche y ver el calor en caso de necesitarlo.

Una visita a la mafia Editar

La mafia de la ciudad se dividía en la Familia Asconni, el cerebro de las operaciones, Los Duques de Bronx, el musculo, y Los Invisibles, una banda "secreta" que se dedicaba exclusivamente al robo y financiaba todos los asuntos que la mafia necesitaba. Ellos dirigían todos los lugares donde los maleantes se encontraban, más de 70 lugares en la ciudad. Y también tenían a sus extorsionadores y a sus matones. Los matones visitaron a Claude hace 3 meses y ahora él los visitaría vestido de Siun.

La mafia se reunía en El Casino Manhattan, que se encontraba en dicha isla. De hecho, el casino era propiedad de la Familia Asconni. La reunión era en el último piso, en el penthouse de Carlo Asconni, uno de los capos de dicha familia y uno de los más sanguinarios que Nueva York haya tenido. Siun no iba a poder entrar con su traje puesto, por lo que debía escalar por afuera el edificio de 14 pisos.

Siun estaba en un callejón del lado derecho del casino. Sabía parkour, y eso lo ayudaría a subir por el lugar. Solo esperaba realmente que no se asustará a medio camino, ya que el edificio media aproximadamente 80 metros de altura hasta donde Siun debía subir. Agarró velocidad y corriendo subió unos pasos por la pared, se agarro de una cornisa baja y escaló con ayuda de sus pies y manos hasta que alcanzó a sostener una cornisa más ancha, allí se elevó y de píe alcanzó de un brinco otra cornisa muy delgada por la que se deslizo hasta estar en la parte trasera del casino, subiendo por una escalera de emergencia. Había subido apenas 10 metros y ya sentía algo de nervios. Todos los pisos del 1 al 13 eran de cuartos comunes, por lo que se puso en posición de las miasmas ventanas y ayudándose con las alcayatas fue subiendo de forma fácil hasta a mero arriba. Cuando estuvo en el piso 13, manteniéndose pegado a la pared camino por la cornisa hasta llegar a una parte donde asomaba una jardinera. Brinco y agarrado a la jardinera se elevó con todas sus fuerzas. Estaba en el piso 14. El penthouse de Carlo estaba en medio, mientras que una alberca, las jardineras, una terraza y un helipuerto sin ocupar eran la parte al aire libre.

Afuera había un par de mafiosos resguardando la puerta, y pudo contar 3 que vigilaban alrededor caminando mientras empuñaban una pistola semiautomática. Era un suicidio ir directamente allí, pero sabía que había una caja de fusibles en algún lado. Lo buscó, evitando ser visto por los guardias, y cuando la encontró cortó la electricidad y se puso la visión nocturna. Estaba listó para atacar directamente.

Un par de guardias de dirigían allí, anteponiendo sus armas, cuando pasaron junto a Siun y este los agarró por el cuello y los estrello en una de las jardineras. Otro par de guardias venía hacía acá, y Siun corrió rápido a ellos.

-¿Qué es eso? - preguntó uno de ellos, antes de ser lanzado a la piscina.

Siun agarró de los hombros al otro y lo lanzó a la jardinera, pero por la fuerza del lanzamiento pasó encima de la jardinera y fue a dar hasta la calle. Solo quedaba uno de los guardias del exterior, quién venía acercándose de forma nerviosa. Siun le golpeó la cara con fuerza, tumbándolo de espaldas, y brinco encima de él, desmayandolo al sacarle el aire de los pulmones.

Adentro del penthouse, había 7 guardias armados (2 de ellos de Los Duques de Bronx, 3 de ellos de Los Invisibles y 2 de la Familia Asconni) mientras otros 5 representantes de las bandas criminales estaban en algo parecido a un círculo deforme mientras empuñaban sus armas. Estaba oscuro, pero gracias a las luces de la ciudad y las enormes ventanas se podían distinguir algunas cosas. Algunos sacaban sus celulares para alumbrar algo. Eran 12 personas en total.

-¿Quién putas esta por allí?

-¿Es solo un hombre?

-¡Ya no tenemos salida! Deben ser equipos de la policía.

-¿Donde están mis guardias? Son los mejores, sacados directamente del ejército.

Se escuchaban esos gritos y otros, pero todos estaban nerviosos. Estaban reunidos en la sala de estar, donde estaban a merced de que cualquiera llegará por una de las 2 habitaciones, las ventanas o la entrada principal. Y eso sin contar a la entrada por el elevador.

-¡Cállense!¡Cállense! Creo que escuche algo en la habitación principal. - gritó Carlo Asconni, mandando a sus 2 guardaespaldas a ese lugar. Entraron y escucharon como si 2 costales cayeran pesadamente al piso. - ¿Eh, ustedes? ¡¿ Están bien o debo mandar a alguien?!

Una ventana se rompió y el sonido alerto a todos. Se giraron y al ver a alguien en el marco de la ventana, levantando una pistola al techo, lo tirotearon. Dos tiros en el hombro derecho, cinco en el torso, un único tiro en la pierna izquierda y otro único en la ceja derecha. El tiroteado cayó de espaldas en la pared y se resbaló, dejando unos chorros de sangre oscura y un olor a pólvora bastante perceptible. Todos los presentes dispararon su semiautomática, y todavía la tenien extendida apuntando al cuerpo. Otros 3 tiros rápidos impactaron en la cabeza del cuerpo, iluminando por una fracción de segundo el lugar por completo. Carlo disparó otros 3 tiros y se acercó para darle una patada al cadáver. Se agacho y le iluminó la cara con el celular. Era uno de Los Invisibles, un tipo apodado El Griego. Carlo se levantó horrorizado y se giró para darles la mala noticia, pero entonces de fuera apareció Siun y lo agarro por las espaldas para sacarlo del lugar. Afuera, se agachó para esquivar los tiros y de 4 rápidos golpes fulminó a Carlo. Escucho que los demás venían para afuera.

Siun de nuevo corrió directo a la pared y dando unos pasos sobre ella llegó a agarrarse del techo del penthouse. Arriba sería invisible prácticamente para ellos. Se asomó y vio a un enemigo soló, que parecía nervioso y apuntaba a todos lados. Brincó sobre él y al caerle aprovechó para darle un golpe en toda regla en la oreja derecha, aturdiendolo. Uno que estaba detrás encaró a Siun pero antes de que pudiera hacer cualquier cosa, Siun le dio un golpe con ambas manos en los oídos al mismo tiempo, una técnica para desmayar. Se cubrió en la esquina y espero a que otro llegará de frente. Al pasar le pusó el brazo y se estrelló, cayendo de espalda. Siun hizo el brinco para sacarle el aire de los pulmones tal como hizo hace unos minutos con otro de los guardias. Un par de ellos apareció de improviso.

-¡¿Qué cosa eres?! - le gritó uno de ellos justo antes de disparar, pero Siun esquivó el disparó moviéndose en zig-zag y al llegar con su enemigo brinco y le propino un golpe en la cara, quebrandole la nariz. Hizo un giro y le atinó una patada en la cabeza al otro rival. Se agacho y golpeó la cabeza de ambos contra el suelo para desmayarlos. Solo quedaban 3 de los mafiosos, que iban corriendo al elevador para bajar. Siun supó estó y corrió allí. Abrió la puerta con todas sus fuerzas y se dejó caer unos 3 metros hasta el elevador.

-¿Qué ha sido eso? - dijo uno de los 3 mafiosos, apuntando hacía el techo.

-No dispares aquí, idiota. - le dijo el otro. El primer mafioso, nervioso, le dio un tiro en el corazón a su compañero y enseguida al otro. - No voy a morir aquí como ustedes. - El tipo presiono el botón del piso 12, para detenerse, pero fue cuando Siun abrió la puerta de mantenimiento y lo agarro por arriba.

-¿Los has matado? - le dijo Siun, sosteniéndolo en alto y apretándole el cuello con una mano. Al ver que no contestaba el mafioso lo dejó caer y se metió al ascensor con él.

-¿Quién eres? - preguntó entre toses el mafioso.

-Puedes llamarme Siun. - dijo, antes de volver a subir al techo y desaparecer.

Un Fuerte Rumor Editar

El recién ingresado agente del NYPD Jerry Skaile, un tipo alto, delgado, con el rostro afilado y las facciones bien marcadas y una apenas notable barba de candado y cabello negro peinado de lado, inspeccionaba uno de los cuatro cadáveres de la escena del crimen en El Casino Manhattan. El que estaba analizando era uno de los integrantes de Los Invisibles, al parecer tenía 12 tiros, lo que le hacía parecer al cuerpo que fue fusilado como un castigo.

-¿Qué has descubierto, Skaile? - preguntó el detective en jefe, Anthony Day, un tipo bajito y regordete con la cabeza rapada y siempre vestido de gabardina y con unos guantes de cuero negro.

Jerry se levantó de su posición en cuclillas y señalo con una pluma metálica la ventana rota.

-Eso es una incógnita. El hombre fue tiroteado desde dentro, los casquillos del cartucho se encuentran desperdigados por todo el cuarto y el cadáver no fue movido ni un centímetro, se nota por el charco de sangre alrededor. Pero el vidrios fue roto desde fuera, y no hay ningún tiro perdido. Fueron disparados 12 tiros, y 12 tiene el cuerpo.

-Buena observación, Skaile. - le felicitó Anthony dándole una palmada en la espalda. - ¿Qué tal convertirte a detective?

-No tengo la paciencia para buscar a los criminales, detective Day. Por cierto ¿Ya saben quién es nuestro amigo? - señalando al cadáver baleado.

El detective sacó un cuaderno de apuntes encuadernado en piel y lo abrió aproximadamente entre las últimas 10 páginas. Jerry hecho una mirada mientras el detective hacía lo mismo. Una de las hojas visibles estaba totalmente llena de garabatos y pequeños dibujos haciendo referencia a algo, mientras que la otra estaba a la mitad de escritos.

-Se llamaba Ashton Marx, conocido como El Griego. Guardaespaldas personal de uno de los jefes de Los Invisibles y matón experto en usar cuchillos. - leyó el detective Anthony.

-Pues su habilidad con los cuchillos no fue lo suficiente para detener las balas. - se burló, con ese típico humor negro de los policías, Jerry.

-Todos los sobrevivientes dicen que fue alguien más, alguien de negro con una máscara. Pero no hay indicios de que alguien más haya estado aquí, nadie más lo vio en el casino y no hay otra manera de llegar a los elevadores que pasar por el bien iluminado casino. Vamos a llevarnoslos a la cárcel de la comisaría por el momento.

Jerry se giró y lo encaró para preguntarle.

-¿Están seguros de eso?

-Estamos seguros que tal persona no apareció y solo es una farsa para escapar de su responsabilidad. Bueno, a excepción del mal nacido de Carlo Asconni los otros se quedaran una larga temporada en la cárcel. - sentenció el detective Anthony.

-¿Puede conseguirme un permiso para investigar la escena, detective Day? - preguntó Jerry y Anthony se quedó pensativo. - Necesito investigar los hechos de que hubo "alguien de negro". No quiero tener a otro de los tantos lunáticos libre en esta ciudad.

-Me sorprendes. No soló eres bastante observador, sino que quieres hacer lo mejor posible tu trabajo. Le diré al capitán Ramírez que te asigne la investigación. Ojala un día llegues a un alto cargo, seguro que con ese entusiasmo limpiaras la ciudad.

-Gracias, detective Day. - dijo Jerry alagado. Era cierto, el mismo notaba que tenía más entusiasmo que otros policías. Pero le preocupaba pensar si seguía así de transparente ¿Cuánto duraría antes de que un corrupto lo vendiera y lo mataran?

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La pelea en el penthouse llegó a oídos de las otras bandas criminales. Uno de los capos de la Familia Asconni, Misael Necces, era el encargado de contratar a personas que hicieran su trabajo para no llamar la atención sobre la familia. Y el tipo preferido para eso era Samuel Aeldon, un hombre alto, fornido, de cabeza con entradas cabello corto marrón y una profunda cortada en la barbilla y la papada, conocido por su apodo como Samael, un sicario de gran habilidad para pelea cuerpo a cuerpo y que usaba varios artilugios que sacó de ningún lugar conocido, quizás de la empresa armamentista Grand Enforcer.

El teléfono del buro sonó repetidamente. El hombre acostado al lado izquierdo del buro y del lado derecho de la cama dejó a un lado el libro que estaba leyendo y contestó el teléfono después de revisar que el número entrante era el de la casa de Misael Necces.

-Diga. - habló primero Samael, poniéndose el auricular en la oreja.

-Samael, tengo un trabajo para ti bien pagado. Necesito saber si lo puedes hacer. - le dijo Misael del otro lado de la línea.

-¿De qué se trata el trabajo? - dijo interesado Samael, tratando de no despertar a su esposa que dormía a un lado.

-Encuentra a un tipo que ha hecho que agarren a nuestros representantes - al decir "Nuestros representantes" indicaba que Samael trabajaba gracias a la mafia de la ciudad. -, los datos son que va enmascarado y al parecer siente cierta tendencia a las peleas. Hace un tiempo conocimos a uno parecido, se llama Claude Crowe. Ve a visitarle a ver si conoce quién es este encapuchado. Mátalos a los 2.

Samael se paró lentamente y se sentó en el costado de la cama y con voz más baja preguntó:

-¿De cuánto dinero estamos hablando?

-Digamos algo así como el carro que conduces. Y el arma que usarás, simplemente dime ahora mismo que arma quieres y te la consigo para que empieces tu trabajo.

Samael pensó en que era una cifra bastante elevada para 2 simples asesinatos y posiblemente había algo más que eso en el trabajo.

-Misael ¿Ay algo importante que debas recalcar? - preguntó. Misael estaba pensando y después repitió. - ¿Algo que complique el trabajo?

-El tipo principal, el encapuchado, pudo vencer a todos en la reunión semanal, y sabes que siempre hemos estado preparados para rechazar un ataque rápido. Carlo va tas las rejas y esperó liberar las calles de este tipo antes de que salga. Y mata al tal Crowe para que no se siga metiendo en nuestros asuntos y por el cobro de los mafiosos que mandó el hospital hace tiempo.

-De acuerdo, mañana voy a visitarte a tu casa. Y quiero una pistola con silenciador, simplemente eso. - confirmó Samael.

Un asuntó caliente Editar

Siun estaba trepando gracias al látigo que portaba. Ya portaba algunas de sus armas, como el látigo, las navajas para lanzar y el taser, la pistola eléctrica. El látigo estaba fuertemente agarrado a un viga a una altura de unos 20 metros y que con dificultad pudo subir mediante su habilidad hasta estar suficientemente cerca para agarrar la viga con el látigo y escalar. Llegando arriba descanso los brazos un momento, mientras ponía de nuevo su látigo en forma de ataque.

Dynamite era uno de los matones de los criminales más peligrosos de la ciudad. Y si hace unos días había dañado mortalmente la alianza entre la mafia de la ciudad y se había corrido la voz sobre su existencia, ahora quería que vieran que no estaba seguro nadie de los matones. Y por eso iba a ir con el piromaníaco más peligroso de Nueva York, un tipo apodado Dynamite que era un experto en usar sus lanzallamas o bombas.

Dynamite había participado en un atentado contra uno de los empresarios de la ciudad, y al ser rechazado su ataque, huyó de la policía. Pero no lo hizo de Siun, quién lo rastreo hasta el almacén 040 de la ciudad. Y ahora el estaba allí. Sabía que debería poner su visión de calor, era la forma de rastrear a ese loco en ese lugar oscuro y enorme. Activo la visión térmica y por el enorme cristal de arriba se asomo con cautela: Estaba lleno de cajas de madera y escondido entre unas cuantas estaba Dynamite, sentado, al parecer sacándose una bala que fue la única herida que obtuvo a diferencia de las 4 personas que incinero y el carro del empresario como perdida total. Una bala, curioso, a Siun le dio risa y elevó con sus fuerzas el látigo y lo azoto contra el cristal. Este se abrió y lo dejo en caída libre. Siun lo manejo de nuevo, golpeo una viga casi hasta abajo y agarrando el impulso lo usó como péndulo. Puso los pies por delante, sosteniéndose con ambas manos del mango del látigo, y a pesar de la máscara de Dynamite sabía que tenía en su rostro una gran sorpresa.

Dynamite salió volando a sus espaldas, contra una caja de madera que era el pilar de otras. La caja se movió a causa del golpe y las demás se vinieron de forma automática contra el incinerador. El látigo se soltó y Siun cayó de pie a varios metros de su enemigo, quién ahora parecía aplastado por las cajas. Con la visión de calor todavía activada, Siun se acercó a su enemigo buscando algún indició de vida. Su intención no era matarlo, pero ya era poco sensible con los criminales al tener que matar a alguno de ellos, y Dynamite no era un criminal que el importara aplastar a su enemigo con enormes cajas. Probablemente también quemaría hasta convertir en cenizas el cadáver de sus víctimas. Aún avanzaba a pasó lento cuando una caja se movió y de forma fugaz Dynamite se apareció debajo, gateando rápidamente frente a Siun y brincando sobre él como un maníaco. El último, desesperado se lo quitó de la cabeza y lo lanzó lejos, pero su enemigo todavía estaba en condiciones de pelear. Llevaba una enorme arma de 2 manos con una flamita al frente y un agujero de cañón justo detrás de esta. Escuchó una risa histérica en el momento anterior a esquivar, lanzándose a su izquierda, una llamarada que lo alcanzó únicamente de los pies. El fuego no tuvo tiempo para apoderarse de las piernas de Siun, por lo qué este se puso en posición de pelea.

-¿Otro criminal, o que? Ah, ustedes los nuevos, no tienen ninguna oportunidad al quererse hacer conocidos matando a los viejos que están en el negocio. - dijo Dynamite, todavía apuntando a Siun y caminando hacía atrás.

-Yo no pienso matarte, pero voy a detenerte por todo lo que has hecho. - respondió Siun, de nuevo empuñando su látigo.

-¡Por favor! La policía no ha podido nunca detenerme ¿Qué te hace creer que un aficionado podrá?

Siun dio un latigazo, pero Dynamite interpuso su lanzallamas y el látigo se agarró del arma. Enchueco el arma y disparó una línea de fuego grueso contra una pared de cajas de madera. El fuego se extendió rápido, una fuego con cierta tonalidad púrpura que parecía extenderse con solo tocar cualquier cosa que pudiera incendiarse. Siun jaló con todas sus fuerzas el látigo y le quitó el lanzallamas de las manos a Dynamite. Esté, corrió de espaldas, desenfundando algo del cinturón lleno de artilugios que llevaba junto a ese traje ceñido. El incendio se extendió por toda esa pared de cajas de madera, y Siun desactivó su visión calorífica. Vio que Dynamite corrió al pasillo a su izquierda, y hacía allá se dirigió. al pasar el borde, y quedar expuesto a su enemigo, Dynamite disparó con una pistola que parecía más bien una escopeta un cartucho que al chocar con una caja la tronó, lanzando al parecer un líquido inflamable a todas partes. Las cajas se comenzaron a venir abajo, y Siun escapó de un aplastamiento.

Se subió a unas cajas que estaban recargadas en la pared y brincó a otra de las paredes de cajas, esperando que Dynamite no haya notado su presencia. El enemigo estaba debajo, portando una pistola que lanzaba al parecer cartuchos explosivos. Un buen momento para usar sus cuchillas para lanzar. Agarró una de su cinturón, como el de Dynamite, y apuntando con toda precisión posible la lanzó a la pistola. La cuchilla se enterró limpiamente en la mano derecha, la que sostenía la pistola. La soltó y Siun se lanzó sobre su presa, por arriba. Estando a punto de llegar al suelo, Dynamite sacó una pistola más delgada que lanzaba una línea delgada de fuego. Siun recibió el daño directamente, girando en el suelo para apagarse.

-¿Qué te he dicho de los aficionados? - preguntó Dynamite, mientras levantaba y dejaba caer rápidamente su pie sobre su enemigo.

Siun se giró dándole la cara y le agarró el pie y le pateó rápidamente la parte trasera de la rodilla, obligandolo a arrodillarse. Dynamite iba a disparar de nuevo su arma de respaldo cuando Siun le pateo la mano izquierda, la que lo sostenía, y dirigiendosela accidentalmente a la máscara de demonio que portaba. La llamarada prendió fuego rápidamente en la máscara, y Dynamite intentó todo para quitársela, dando cada 2 segundos gritos histéricos al parecer imposible quitarse su llameante protector de identidad. El arma la dejó caer, Siun la tomó del suelo y la lanzó con todas sus fuerzas a lo lejos, esperando que se perdiera. Dynamite seguía chillando histérico, arrancando por trozos la máscara.

-¡¡Tú no me vas a matar!! ¡¡NADIE!! - le gritó Dynamite a Siun, apuntándole con la pistola que lanzaba cartuchos.

Siun, en una fracción de segundo, esquivó el disparó al enchuecar su cuerpo. El disparó devasto una caja base de entre las de la pared de cajas. La caja de a mero arriba se precipitó sobre el suelo. la segunda igual y las demás venían a hacer lo mismo. Siun corrió de allí, mientras las cajas dejaban aprisionado a Dynamite, quién parecía estarse volviendo loco, gritando algo como qué las llamas iban a acabar con toda la ciudad y se extenderían creando un infierno en la tierra.

Siun intentó regresar para salvarlo, pero la llamara se extendía como si fuera un demonio tratando de comerse todo lo antes posible. Al cabo de un rato llegaron los bomberos, previniendo que el incendio se extendiera por los almacenes. Siun observaba, escondido, como todo el almacén era un cuadro llameante que crepitaba y que cada vez perdía más su forma cuadrada y con cúpula alargada para dejar pasó a una masa deforme de fuego que se extendía al cielo. a distancia, todavía sentía el calor del fuego. Y se observó un rato el hombro derecho del traje, que estaba dañado por quemaduras.

Tortura eléctrica Editar

Siun regresó a casa escondiéndose de cualquier mirada, procurando mantenerse en las sombras. Ahora que lo pensaba, sentía un desagradable sentimiento en su hombro derecho. La mayor parte del hombro derecho del traje se había hecho jirones quemados que apestaban y lo lastimaban. En zonas donde los tejados estaban a una altura parecida se iba por allí, para moverse más rápidamente. Si debía ser conocido lo sería por haber acabado con parte de la mafia.

Acercándose a su casa escalo por delante, cuidando de no ser visto. Por suerte era un barrio poco traficado y una farola cercana estaba fundida por lo que estaba cubierto. Llegando al techo camino por el hasta descender frente a su apartamento. No estaba Marissa ya que la pequeña farola junto a la puerta estaba apagada, y Marissa siempre que entraba a esperarlo en su propio apartamento la dejaba prendida. Bien, no necesitaba descambiarse afuera. Abrió las 3 cerraduras y entró a la penumbra. Dentro, se quitó la máscara protectora y después el pasamontañas sin siquiera prender la luz. Agarró todo el aire que pudo con sus pulmones y lo sacó como ejercicio de respiración después de todo el cansancio que pasó. El interruptor estaba al lado izquierdo de la puerta. Siun lo presionó pero no obtuvo resultado de prenderla. Tal vez algún gracioso había apagado el interruptor de su apartamento. Iba a salir cuando una lampara de mesa en la sala de televisión se prendió.

-Gírese, señor Crowe. - dijo una voz masculina a sus espaldas.

Claude se giró lentamente, sabiendo que no era nada bueno que alguien estuviera en su apartamento. Entonces pensó en las cerraduras, y un escalofrío recorrió su espalda de forma lentísima al recordar que ni una de las cerraduras había sido forzada, ni ninguna de las cocheras que eran los únicos accesos de la calle. Estaba ahora completamente girado, encarando a una persona que estaba apenas aluzado por la lámpara. La silueta de un hombre alto, ancho y serenó era perfectamente notable y estaba sentado justo al lado de la lámpara, pero la pantalla fue movida para aluzar a quién entrará por esa puerta. El hombre no pronunciaba nada, pero sostenía en su mano izquierda, la que estaba en penumbra, algo con lo que apuntaba disimuladamente a Claude.

-Me envían a matar a 2 personas, y me enteró que solo es una. - dijo el hombre que seguía en la misma posición. - Me preguntó, señor Crowe ¿Qué lo llevó a cometer esos actos suicidas que fueron el inicio de esta visita?

Claude no contestaba. Sabía que tenía un arma de fuego en su mano izquierda y que cualquier movimiento brusco acabaría con un tiro entre ceja y ceja. Pero ¿Quién era este tipo? Parecía tan tranquilo, y acaba de dar a entender que tenía cierta relación con la mafia. El extraño rió fuertemente con risas pausadas mientras seguía observándolo.

-¡Es usted alguien de risa! Primero acaba con casi 20 criminales de la peor calaña de la ciudad, pero descubre a una persona sentada en su sofá rechinante y se queda mudo. Su silencio no lo ayuda en nada, señor Crowe. Igual puede decirme hasta de lo que voy a morirme o no hacerlo pero yo saldré de aquí tal como entre.

Claude le plantó cara. si debía morir, no se quedaría callado.

-Y a usted ¿Qué cosa le importa de mi vida? Puede que haya sido astuto para entrar, y claro, con esa pistola que sostiene en la mano izquierda hasta un enclenque como usted le plantaría cara a alguien que infundió el miedo entre los más poderosos del crimen.

-Parece que no jugamos el mismo juego, pero que tenemos la misma habilidad. - se paró del sofá el desconocido. - Y por favor, llámeme Samael, no quiero que mueras sin saber el nombre de tu asesino.

-Te puedo demostrar que sin esa arma que empuñas no podrás cumplir tu trabajo. - le reto Claude.

-Puede que no, o que sí. - al momento, Samael levantó el cañón para observarlo. Era lo que Claude esperaba del intruso.

Claude lanzó una de sus cuchillas y se cubrió en ese momento detrás de la mesa. Samael apenas disparó un tiro errado y entonces la cuchilla se le enterró en su hombro izquierdo, obligando a soltar el arma. Claude se elevó, pasó por encima de la mesa y llegó junto a su enemigo, ligeramente elevado del piso y con el puño derecho dio un golpe bastante fuerte, que lanzó al suelo como un títere a Samael. Claude empuño su Taser y le disparó, electrocutandolo y paralizandolo en el suelo mientras gemía quedamente. Se agachó y agarró el arma de fuego: Una pistola de calibre 9mm Parabellum adicionada con un silenciador bastante caro. Quién pagó por esto no estaba en juego, y probablemente era un encargo bastante importante para el mundo criminal.

-¿Quién te contrato? - preguntó Siun, poniendole frente a su cara el cañón de la pistola que hace un momento Samael portaba.

-Hi...hi... Tú...dej... - decía con voz entrecortada Samael. Claude le apuntó de nuevo, ahora metiendole el cañón en la boca.

-Mira, bastardo, cuando saque el cañón de tu boca quiero que respondas a mi pregunta. Supongo que entiendes. - Claude le sacó el cañón y Samael lo miró con ojos de bastante odio.

-Me contrato... tu puta madre. - dijo, esbozando una sonrisa, Samael.

Claude sacó de nuevo su Taser y se lo repegó en la yugular. Por los ojos que hizo Samael cualquiera comprendería que estaba realmente asustado. Claude apretó el gatillo y la carga eléctrica se repegó a su yugular, lanzando 50,000 voltios por todo su cuerpo. Samael se contorsiono, apretando los dientes, lastimándose la mandíbula. Dejo de presionar el gatillo y se lo despegó. Samael jadeaba pesadamente, abriendo los ojos de par en par y moviendo lentamente la barbilla para evitar lastimarse más. Claude puso la pistola frente a él de nuevo.

-Dime quien te envío, quien te envío Samael, dímelo y ya.

Esperó de nuevo a que se recompusiera Samael, ahora más lento que la vez anterior.

-La mafia, la mafia me envío. Si terminas conmigo enviaran a alguien más, no sabes con quién te metes. Harán lo posible para terminar lo que empecé. Y ahora no se equivocarán. - respondió, entre jadeos.

-No Samael, no ayudas en nada. Quiero un nombre concreto. - dijo Claude, que desarmó frente a sus ojos la pistola. - Está no te asusta, claro qué no. Pero veamos que piensas de esto. - Claude le sonrió con una sonrisa maliciosa al enseñarle de nuevo el Taser. Los ojos de Samael se expandieron y con voz histérica pero bastante débil, como un hilo, empezó a chillar y a maldecir.

-¡No!¡Eso no!¡Disparame, haz lo que quieras, pero eso no! - Claude le puso el Taser en la frente. Estaba bastante débil y solamente levantar los ojso para observar el arma eléctrica era un reto. - ¡Eres un hijo de puta! ¡¡Nada de diferencia de mi, disfrutas hacerme esto!!

-Reconocelo. - Claude pusó su dedo en el gatillo. - A ti también te daría gusto hacerme esto. y yo te hago algo que no te dejará marca visible, ni te sacará la sangre. Tu no tendrías miramientos conmigo.

Samael observaba con miedo el terrible artefacto: No era un Taser común, tenía forma de pistola con un cañon cuadrado que lanzaba una pequeña capsula que se estrellaba y que seguía lanzando electricidad mientras el portador siguiera apretando el gatillo. al soltarlo, tenía que cargar otra capsula. Y entonces al observar los detalles se dio cuenta de que eran como su rappel. Entonces ¡Esa arma era de Grand Enforcer! Y al pensarlo, Claude apretó el gatillo como si pudiera leer sus pensamientos y quisiera interrumpirselos. De nuevo los 50,000 voltios recorrieron el cuerpo de Samael, obligandolo a retorcerse de dolor, apretar sus dientes, lastimarse la mandíbula, apretar los ojos y soportar una punzada por toda al cabeza que parecía que iba a tronarse en cualquier momento. Parecía eterno, y no podía abrir los ojos. Lanzaba alaridos ahogados por sus propios dientes. Entonces sintió el despegue del cañón a su frente y abrió los ojos, mirando con temor y un odio irracional a Claude, quién estaba serio de nuevo.

-Un nombre concreto. - dijo Claude, mientras cargaba de nuevo su arma. Posó de nuevo el cañón, ahora en la boca de Samael.

-¡¡Misael Necces!! - gritó con todas sus fuerzas, pero apenas fue audible para Claude. Apretó los ojos y su cuerpo en posición fetal. - De la mafia, todos te están buscando. si yo no regresó mandarán a otro mejor.

Claude sonrió ahora con una más maliciosa que antes. Se acercó bastante a Samael y dijo todavía sonriendo:

-Pues, quiero ver a quién enviaran. - Y Claude disparó la capsula dentro de la boca. Y siguió presionando el gatillo hasta que la capsula quedó sin energía.

El Torturador Editar

Claude estaba acostado en el césped, mirando el cielo azul y al lado de Marissa. Estaban en el patio de la casa de verano de los padres de Marissa, ambos de 53 años de edad con el pelo plateado y viviendo a lo grande a pesar de su edad con el dinero que habían obtenido en su juventud. La respiración calmada de ambos estaba sincronizada, cosa común entre parejas alegres y relajadas.

-¿Es mi imaginación o esa nube esta mucho más alta que las demás? - preguntó Marissa levantando su brazo y señalando con un dedo adornado con un anillo rojo metálico que reflejaba los rayos del sol.

Claude abrió los ojos pero casi enseguida los volvió a cerrar por la brillez del anillo que lo cegó momentáneamente. Hizo visera con su mano derecha y miro la nube que Marissa estaba señalando: Una extendida demasiado espumosa y claramente mucho más arriba que las demás nubes del momento. Tenía una apariencia grisácea que denotaba que estaba cargada de agua y probablemente llovería.

-Sí, se ve más alta que las demás. Ojala llueva, me encanta la lluvia. - respondió Claude, volviendo a cerrar los ojos.

Marissa le agarró la mano mientras permanecían así. Claude parecía tener vínculo con todo los objetos desde su regreso del secuestro, sentía en toda su piel el césped sabiendo que era algo que antes de ser secuestrado no había sentido y le daba poca importancia a las pequeñas cosas. Una gota cayó en su pómulo derecho, era de lluvia.

-Parece que lo qué dices se hace verdad. - susurró Marissa.

-¿Te gusta eso? - preguntó Claude mientras apretaba su mano y le daba un beso coqueto en el cuello.

Comenzaron a besarse de nuevo, aunque no iban tan lejos como cuando estaban solos. Sí, era cierto que estaban en un patio extenso y que era poco probable que los padres de Marissa los pudieran ver, pero ninguno de los 2 quería correr riesgos. La llovizna ya se había desatado y los empapaba mientras el lodo apenás se iba a formular. Era una llovizna ligera, no tan pesada para humedecer el piso a tal punto de que se iba a mojar su ropa. Ni uno ni el otro estaba arriba, sino que estaban acostados sobre su costado besándose de frente mientras la llovizna les caía en otro costado.

No vieron aparecer a la persona por el matorral: Un hombre alto, medio gordo, con unos brazos bastante fornidos una máscara masoca y con apariencia de verdugo medieval. Inclusive llevaba un mandil rojo lleno de sangre y algunas gotas limpiadas de su piel al descubierto. Se quedó allí parado observando, sosteniendo la maza de 30 kilos de peso con ambas manos y procurando no hacer ruido mientras comenzaba a levantarla para dar un golpe fulminante que destrozara las cabezas de ambos. El más temible de los torturadores de la mafia de Nueva York había encontrado a Siun a causa de las pocas precauciones que tuvo Claude. El tipo avanzó unos pasos cuidando de no hacer ruido y terminar antes con su víctima, y de pasó, con su pareja.

Claude sintió una vibración que recorrió la tierra. El vínculo le servía en ese momento. Fugazmente se separó y observó al temible personaje de pie apenas a un metro de distancia con la maza levantada sobre su cabeza. Claude se levantó tan rápido que alcanzó a levantar a Marissa del piso y apartarla del golpe de la maza. Marissa se quedó paralizada, mirando al gigantesco hombre vestido como verdugo con máscara de masoca y con sangre charpeada en el mandil rojo. Claude giró sobre él para darle una patada que movió muy apenas al enemigo. Marissa le girtaba cosas como "¡Alejate! ¡Corramos Claude!" pero Claude apenas hacía caso. Ya estaba ensarzado en una pelea mano a mano con el enorme enemigo.

-¡Tú corre! - le gritó Claude a Marissa mientras seguía dando y recibiendo puñetazos devastadores del enemigo.

Marissa corrió despavorida de allí. Claude se mantenía a distancia, limpiándose la sangre que le salia del labio golpeado duramente. El enemigo había soltado la maza pero Claude sentía que podía hacer el mismo daño con sus enormes puños. Era de la mafia, eso estaba seguro. Y también estaba seguro que era Manos de Cuero, uno de los más temibles asesinos de Nueva York y quizás el más insensible al daño causado a otros.

-¿Eres Manos de Cuero, cierto? - preguntó Claude.

Manos de Cuero las levantó, enguantadas en guantes de cuero y las apretó para hacerlas rechinar. Tiró un derechazo directo a la cara de Claude, quién lo esquivó y le propino 3 rápidos golpes en la cara, moviéndosela para atrás en cada uno de ellos. Manos de Cuero tiró un gancho con el brazo izquierdo que Claude le detuvo con el codo del brazo derecho y luego le propino un golpe directo y bastante potente arriba del estómago para sacarle el aire y enseguida un codazo en la mandíbula, haciéndolo gemir del dolor. Manos de Cuero las juntó en puño para asestar un golpe pesado, pero Claude lo esquivó moviéndose a un lado y le dio una patada en la caja torácica moviendolo de espaldas y enseguida otro puñetazo en la cabeza. Claude brinco y otro puñetazo en la cabeza lo movió de espaldas, pero entonces Manos de Cuero dejo caer sus brazos contra Claude. Este los detuvo pero enseguida sintió un terrible dolor al haber detenido varios kilos de fuerza con sus brazos, que si bien eran fuertes no eran tanto como los de su enemigo.

-¡Cuando te mate violare a tu perra y después de eso la desollare con ganchos de carne mientras observa tu cuerpo mutilado! - le gritó Manos de Cuero.

Apretó sus brazos y los elevó, levantando a Claude con él. Lo miraba con unos ojos inyectados de odio, unos ojos que cada día se le hacía más común a Claude y que veía en cada criminal detenido por él. Claude estaba resistiéndose, pero al fuerza de Manos de Cuero era superior a la de él, no debió haber dejado atraparse por esa mole humana.

-¡Te romperé los huesos, te arrastraré por un camino de piedras y después te pondré una máscara que te sacará los ojos y te destrozará la nariz! - gritaba enloquecido Manos de Cuero, levantando a su víctima.

-No, Manos de Cuero. - comenzó lentamente Claude. -¡No harás nada de eso!

Claude, con la pierna derecha, se elevó apretándola contra el pecho de Manos de Cuero y después con la pierna izquierda le patio la barbilla, levantandole la cabeza y sacandole la sangre de la boca. Se liberó. Manos de Cuero lo buscó con la vista pero entonces se sintió sobrecogido por una imagen terrorífica: Claude estaba maniobrando la maza y esta estaba a escasos centímetros de su cara. Sintió la superficie dura y rasposa estrellarse en la parte derecha de su cabeza, rompiéndole la mandíbula, raspándole el cachete, quebrandole varios dientes de ese lado, tronandole la nariz. El ojo derecho se hirió al momento que uno de los pequeños picos de la maza se le enterró limpiamente en él. Miró a Claude, antes de caer de espaldas y empezar a escupir sangre.

El golpe fue tan fuerte para causar una conmoción cerebral. En las peleas a causa de Los Negreros pocas veces Claude vió un golpe tan fuerte, pero los vio antes. La cara, dentro de esa máscara de masoca, estaba desecha en parte y probablemente el hueso del cráneo tenía alguna abertura suficiente para que escapara el líquido cerebral. Claude debía terminar el trabajo ya qué el no era un asesino ni iba a torturar a su enemigo. Levantó la maza sobre su cabeza y la dejo caer contra la de Manos de Cuero, la cuál quedó aplastada sobre la maza. Claude la soltó y corrió a buscar a Marissa.

Llegó hasta la casa de los padres de Marissa y entró empujando con su hombro la puerta doble de la parte trasera. Siguió corriendo adentro mientras gritaba "¡Marissa! Soy Claude" para dar a entender que no había de que preocuparse por el momento. Escucho un gritó potente de arriba, aterrador y desgarrador. Seguramente era de su novia, así que subió dando zancadas por la escalera secundaria y la encontró en el marco de la puerta tapándose la boca y los ojos fijados enfrente de ella. Claude llegó y la abrazo por los hombros para obligarla a voltear a verlo a él.

-Marissa escucha amor aquí estoy ¿sí? - decía, al observar que había un enorme charco de sangre y varios cadáveres frente a los ojos de ella, indudablemente sus padres y los trabajadores.

Se animó a voltear a ver y encontró a 4 cadáveres sin cabeza colgados por las axilas sobre las cortinas y otro cuerpo en una rueda pesada de piedra con la carne desollada y visualmente aplastado por una maza. En una mesa acomodada con unos garfios manchados de sangre y otros instrumentos de tortura encontraron una cámara de vídeo apagada con la que Manos de Cuero grabó la tortura pero ¿Cuánto tiempo estuvo allí para atrapar a las 5 personas dentro de la casa, torturarlas, desollarlas y seguidamente ir a por ellos dos.

-¡¡LOS MATO CLAUDE, LOS MATO!! - gritó fuertisimo Marissa mientras se apoyaba en el pecho de Claude.

Claude sentía casi como si hubiera estado allí: Manos de Cuero obligó a los 4 colgados a observar mientras aplicaba la "Rueda" al desdichado que le tocó, girándola lentamente y dejandole caer la maza hasta quebrarle las extremidades. Por la gran cantidad de sangre se daba cuenta de que fue desollado en vida y al final aplastado de la cabeza para terminar el trabajo. Por un vendaje ensangrentado en la boca era que sus gritos no llegaron a escucharse hasta Claude y Marissa. Después Manos de Cuero se dirigió a los 4 colgados y los decapitó con una cierra ensangrentada sobre la mesita y después los desolló ya que la sangre apenas había escurrido. Después dejo los instrumentos de tortura, se limpió con una toalla blanca con enormes manchas recientes de sangre y se llevó la maza para terminar el trabajo con las 2 víctimas, pero Claude hizo el trabajo.

-Esta muerto. - murmuró Claude. Marissa lo miró a los ojos. - La maza se tronó y le cayó en la cabeza, se le aplasto. Apenas me hizo daño.

-Lo mataste. - dijo, alejándose de Claude. - ¿Te animaste a matar a una persona?

-No era una persona, era un animal. - dijo Claude, con un coraje que crecía. Maldición, debió haberlo torturado igualmente a Manos de Cuero.

-Pero mataste ¡Mataste a alguien! Como él, lo único que te diferencia es a quién mataste. - dijo Marissa apartándose totalmente de Claude.

Claude entonces recordó su secuestro, las veces que estuvo obligado a matar a alguien por la simple razón de seguir viviendo él mismo.

-¡Basta Marissa! Tuve que matar mucha gente para sobrevivir. Estaba obligado hacerlo sino me mataban. Así que calmate por Dios que tú no has pasado por lo mismo que yo. Y me arrepiento de eso, algún día me meterán un tiro o yo mislo lo haré pero se acabara todo esto todo lo que hice solo quiero redimirme. - dijo, enojado, Claude.

En ese momento sintió como si le hubieran enterrado algo en la yugular. Se tocó el cuello y era un dardo. Pasos de varias personas se escucharon en el pasillo y miró como Marissa cambiaba su rostro de miedo a uno de terror al ver a la gente que entraba. Claude se iba girar cuando el compuesto hizo efecto y quedó dormido.

La carretera violenta Editar

-¿Vas medicandolo adecuadamente? - preguntó una persona que iba en el asiento de acompañante.

-Sí, voy haciéndolo. Pero los constantes brincos me perjudican en esto. - dijo otra persona que iba en el asiento del medio de la SUV civil con Claude recostado y siendo medicado mediante 3 agujas, de las cuales 2 estaban conectadas a un pequeño aparato que estaba en el piso.

Una piedra en el camino hizo que saltara ligeramente la camioneta. Claude abrió los ojos pero simplemente veía figuras oscuras y una brilles por los vidrios que dejaban ver la luz del sol que se filtraba y lo cegaba. Todo lo veía en totalmente negro y en un blanco cegador. Pudo comprobar a 3 figuras oscuras: Un par delante, otro junto a él y quizás detrás de la SUV se encontraban otras personas.

-¡Venga, abuela! - gritó el conductor mientras golpeaba con ambas manos el volante. - Esta puta anciana de adelante parece que va en pueblo y vamos en una jodida carretera. - tocó el claxon varias veces. La anciana tocó otro en respuesta pero seguía igual de lenta.

-¿Sabes algo Richard? Si seguimos así de lento nos vamos a separar mucho de nuestros compañeros. - dijo el acompañante, mientras asomaba la cabeza y el gritaba una majadería a la anciana.

-Los mafiosos debieron quedarse con este tipo, no nosotros. - alegó el conductor, señalando a Claude. - Además ¿Para que diablos lo medican? Lanzemoslo en la carretera y que así se maté.

El médico dejo una de las jeringas en el piso antes de voltearse a con los 2 conductores.

-¡Hey, calmados! Me mandaron a mí para recordar que están trabajando porque nosotros se los permitimos. Si no quieren hacer un favor aquí déjenos y hagan lo que quieran, pero les puedo asegurar que no llegaran a Nueva York si le pasa algo al idiota este o a mí. - dijo el médico.

-O, la mafia, la mafia... siempre la mafia saca sus platicas "Nosotros gobernamos en la ciudad, no pueden limpiarse el culo sin nuestro permiso. No pueden vender una lata de cerveza sin pagarnos tributo y tampoco pueden tomar una sin invitarnos." La mafia algún día cederá, hay muchos más grupos en la ciudad para que ustedes se preocupen. - dijo el acompañante.

El médico volvió a dejar la jeringa en el piso. Claude ya estaba seguro de donde estaba esta arma poco común.

-Vamos a ver la realidad ¿Pelearían ustedes con la mafia? Digamos que en un tiroteo ustedes tengan a 20 hombres y nosotros a la mitad, ustedes con sus armas de 9 milímetros oxidadas y nosotros con armas nuevas que pueden atravezar las paredes fácilmente. Esa pelea no va durar mucho. - dijo convencido el médico.

-Ustedes y sus armas. A ver, mano a mano o con armas blancas. - dijo el conductor mientras volvía hacer sonar el claxon y le gritaba majaderías a la anciana. - Putos ancianos no deberían conducir.

-Fácil, también. Nosotros tenemos a Misael Necces, a Puppet y teníamos a Manos de Cuero si no fuera por este idiota mal parido que se cree justiciero. - dijo el médico, igualmente convencido de su superioridad.

-¡Acabas de darnos la razón pinche pendejo! Ese tipo que viene acostado y lo estas tratando como si hubiera salvado a tu familia venció a casi una veintena de la coagulación de la mafia. - dijo el conductor.

-También pongamoslo a pelear con una veintena de Los Corredores Sangrientos para observar como no tienen oportunidad.

El conductor se quedó callado, más por el coraje que le estaba causando la anciana que conducía lento delante de él.

-Se acabo la discusión. - dijo el médico, volviendo su cabeza para abajo para agarrar la jeringa. Pero esta no estaba, no había rastro de ella. - ¿Donde la abre dejado?

Claude lo observaba y en el momento que Richard tuvo oportunidad de arrebazar a la anciana que lo sacaba de quicio movió su mano izquierda, empuñando la jeringa, rápidamente contra el cuello del médico. El tipo abrio los ojos de forma sorprendente al recibir el impacto y Claude con la pierna izquierda le dio una patada en la cara a Richard, desviándolo y haciéndolo girar el volante hasta que la SUV estuvo parada en las 2 ruedas laterales de la izquierda. Claude se apoyo hacia ese lado y la camioneta se giró, con un sonido estrepitoso. Claude se giró sobre sus espaldas y se puso en pie evitando tocar la ventana para que si tronaba no fuera arrastrado y aplastado por la velocidad. en el asiento de atrás venían 3 personas que estaban haciendo lo posible para no caerse al lado bajo. La SUV se detuvo y Claude fugazmente salió por la puerta que estaba elevada.

Afuera se quedó parado, mientras la anciana pasaba a su lado y miraba el accidente. Por suerte la carretera no estaba tan transitada y no había casi ningún otro conductor cerca de allí. De la camioneta se bajaron las 3 personas del asiento trasero y Richard. El médico fue inyectado con un somnoliente y el acompañante se dio un golpe en la nuca que lo mató. Los 4 estaban frente a Claude, quejándose de los golpes y empuñando cada uno un cuchillo.

-¡Ah, un tipo duro! - dijo Richard mientras avanzaban a pasó lento. - ¿Un accidente no se te hace demasiado, quieres más daños? Si no fueras un ignorante que piensa que puede parar el crimen serías bueno en nuestra pandilla ¿Quién sabe? ¡Hasta podrías ayudarnos contra la puta mafia!

-Pero ahora no. - dijo otro de ellos, mientras se adelantaba. - Te vamos a cortar en pedazos amigo.

Los 4 enemigos corrieron para llegar junto a Claude y matarlo.

El primero llegó e intentó enterrarle directamente el cuchillo, pero Claude se movió de un lado y enseguida le dió una patada en el codo, doblandoselo de forma invertida y sacandole el hueso mientras el enemigo chillaba de dolor. El siguiente le dio una patada que Claude detuvo con la rodilla y este a su vez brinco dandole una patada en la mandíbula, arrojándolo de lado. Richard llegó y le propino un puñetazo en la cara y preparó el cuchillo para enterrarlo pero Claude desvió el cuchillo y enseguida se lo clavó a Richard. El segundo, quién fue pateado por Claude hace unos segundos, y el último lo rodearon pero Claude le dio una patada en las piernas al de adelante, tumbándolo y noqueandolo y agarró con el brazo izquierdo al otro, lo tumbó de boca al piso y después lo noqueo.

De alguna forma debía llegar a con Marissa. Pero primero iría a por su traje, aún había mucha gente implicada que no sabía su identidad y lo más seguro es que llevaran a su novia a Nueva York.

El Ángel Oscuro Editar

Carlos Asconni, Misael Necces, Puppet, la mayor parte de los matones de la mafia y algunos policías corruptos estaban juntados en el edificio más reciente de IroX Constructions, un edificio de 160 metros de altura todavía en construcción que pronto sería la sede de la megaconstructora ya mencionada, propiedad de la Familia Asconni. Por ahora todo el "esqueleto" estaba armado y había ciertas zonas acabadas de construir pero era principalmente usado para guardar datos digitales, archivos físicos, reuniones de los trabajadores y también como lugar para encerrar algunos presos ilegales de la mafia, como Marissa Stein.

-Los tipos que les encargamos traer al otro no han llegado. - dijo Carlo Asconni mirando su reloj y dándose cuenta de que eran las 10 de la noche.

-Los Corredores Sangrientos no van a llegar. - le respondió Misael.

-¿Por qué no?

-Es una forma de atraer a Siun. Era seguro que iba a soltarse si era transportado por esos mal hablados que se creen pandilleros. - le contestó ahora Puppet.

-Pero ¿Qué son idiotas? ¿Por qué no lo mataron cuando tuvieron oportunidad? - dijo exaltado Carlo.

-Vamos hombre ¡No podemos matarlo así nada más! Quiero decir ¿Cada cuanto un loco con traje se aparece para hacernos quedar mal y de repente desaparecer? - respondió Misael, levantándose. - Quiero que toda la ciudad, y si se puede más, vea que nadie se mete con nosotros. Lo acabaremos a punta de golpes, grabaremos mientras lo despellejamos vivo y le obligaremos a ver como es violada su novia solamente para dejar que el vídeo se filtre y vean como la mafia trata a sus enemigos ¿Querías simplemente meterle un tiro en la nuca?

Carlo se levantó, camino por la enorme sala del último piso y se acercó a la ventana para observar la ciudad. Ya que los últimos 4 pisos estaban construidos pero solamente el último estaba forrado ya con los paneles de cristal se podía escuchar el vendaval nocturno al quedar en silencio ese lugar. Se giró para encarar a los demás.

-¿Como va llegar hasta con nosotros? El elevador esta detenido aquí mismo, las escaleras están incompletas hasta el piso 19 y la grúa de levantamiento se la han llevado hace una semana. - preguntó Carlo.

-Es listo, pudo escalar El Casino Manhattan y estoy seguro de que podrá llegar hasta acá. Pero nosotros no estaremos en peligro, mandaremos a los matones a un piso inferior donde lo detendrán, le harán su castigo y simplemente fuimos, junto con su novia, la carnada. No íbamos a pelear en nuestra próxima sala de conferencias. - le respondió Misael, bastante seguro de que estaba en lo correcto.

-¿En que piso están los matones, y cuantos son?

-Están en el 15, donde están los artefactos de construcción que pueden usar de arma. Son como 20 de ellos.

-¿Cómo 20 de ellos? ¿No estas seguro de cuántos son?

-Es qué bueno podríamos decir que son más porqué mandare a Puppet, - Misael lo señalo, quién permanecía sentado sin decir palabra. - Y bueno, conoces las habilidades de él.

-En total son 20 y él. - reafirmó Carlo.

-Exacto, y no creo que alguien pueda hacer frente a tantos matones de la mafia y a Puppet sin caer en combate.

-Me parece bien. - Carlo se giró para volver a ver la ciudad. Misael se alejaba de él y entonces fijo sus ojos en la plataforma del helicóptero, donde había uno utilitario de construcción estacionado. Podría volarlo si se diera el caso de que Siun llegará hasta arriba, algo que era poco probable pero que a la vez tenía fundamento a que Siun había logrado acabar con algunos matones bastante temidos.

Misael se acercó a Puppet, antes de que este bajara en el elevador secundario con los demás cabecillas.

-Sé que no tendrás reparos al pelear con Siun, y no te importará que mates a algunos matones en el enfrentamiento. Así que voy a pedirte que peleas si Siun puede acabar con los matones, sino no lo hagas. - le ordenó Misael.

-No te preocupes, odio trabajar en equipo y no creo ser tan habilidoso para detener un golpe con el garfio o con mi machete ante uno de tus matones, así que peleare solo contra Siun. - caminó al lugar del elevador secundario, el cual había bajado y se lanzó por el cubículo, enterrando el garfio a modo de no ir en caída libre y detenerse en el piso deseado. Así bajo hasta el piso 15, 9 pisos más abajo.

Cuando llegó abajo agarró con su mano libre un cable que alargo para detenerse. Brinco al piso y observó a los 20 matónes, todos con pinta de criminales que habían estado en la cárcel y con visibles señas de la violencia por la cuál eran famosos: Arañazos, un parche, cortadas, una cicatriz enorme, tatuajes violentos e intimidadores, toda una reunión de gente que no quisieras ver en ninguna parte, pero inclusive ellos sabían que el peor de todos era Puppet con esa gabardina, el vendaje que le daba aire de misterio, su prótesis de garfio irrompible, su habilidad para la pelea y la rapidez con la que podía maniobrar un arma blanca como el machete inseparable que siempre portaba.

-¡Va llegar en cualquier momento! - les gritó Puppet mientras subia por unos contenedores a un recobeco para poder subir un piso y observar la pelea. - Sus jefes todavía tienen confianza en que lo van acabar ¿Saben que pienso? Que ustedes apenas van a ser el calentamiento para la verdadera pelea.

El elevador secundario se detuvo en el piso 8. De allí comenzó a subir de nuevo.

-El elevador secundario esta subiendo. - señalo uno de los tipos, mientras todos los demás se acercaban allí para emboscar a Siun que al parecer intercepto a los cabecillas de Los Invisibles y Los Duques de Bronx.

-No sabe lo que le espera a Siun. - dijo otro, mientras se les adelantaba portando un tubo metálico de un metro de longitud.

La puerta se abrió y todos se quedaron pasmados al observar a los cabecillas desmayados, amarrados con una soga de construcción industrial. No había rastro de Siun. Al menos, no allí...

Uno de los de mero atrás fue levantado y arrojado a una viga vertical, choco con ella y cayó 5 metros hasta el piso de abajo donde quedó desmayado. Siun les llegó por atrás, y estaba frente a ellos 20 para pelear. Pero portaba su traje, el cinturón de utensilios donde llevaba el látigo, el taser, las tumbadoras, las cuchillas para lanzar y el cuchillo. Los ahora 19 enemigos lo rodearon y comenzaron a dejarsele ir como fieras contra su presa.

Siun golpeo de un derechazo a uno, luego a otro le patio la rodilla, al primero le dio una patada en la espalda y al segundo un empujón de cabeza con la palma de la mano, después los levanto con ambas manos y los lanzó, noqueandolos a ambos. Un tipo lo agarro por atrás pero Siun brinco y agarró con los pies a otro del cuello moviendolo a ambos lados y tumbando a 2 enemigos que se acercaban, después puso sus pies en el suelo, levanto al tipo que lo estaba agarrando y giró para chocarlo con un pilar para después dejarlo caer al pisó anterior, terminando con él. Los 16 enemigos lo rodearon y se prepararon para darle golpes ya sin importarles a quién fueran a parar. Siun esquivó un golpe de tubo, una estocada con otro que fue a parar al hígado de un matón, le dio un codazo en la papada a un tipo enfrente de el, esquivó un par de cuchillazos que venían de diferentes manos, otro golpe de tubo que fue a dar con el hombro de un matón, le dio una patada potente en la caja torácica a uno de atrás de él, que fue a caer por el borde exterior y fue a parar hasta la calle, a 95 metros más abajo. Después de esquivar un hachazo que fue a parar a la frente de otro matón, Siun se salió del centro y al salir agarró a un par de enemigos por el cuello, se los puso debajo de las axilas y los levantó para quebrarles el cuello y matarlos.

Se giro y recibió un puñetazo en la cara que fue acompañado de un rodillazo en las costillas que no pudo detener. Puso ambos brazos de fortaleza para amortiguar varios golpes que le llovieron a los lados y entonces abrió los brazos con toda su fuerza, tumbando a la mayoría de los golpeadores que lo tenían acorralado. Le aplicó una combinación de 5 golpes en la cara a uno de los matones, luego dio una patada en la oreja a otro, tumbandolo, y levantó con un brazo a un enemigo mientras con el otro le propinaba un buen puñetazo que lo dejó fuera de combate. Lanzó el cuerpo que todavía sostenía a un enemigo que tumbó de espaldas sobre unos tubos de construcción, desmayandolo también. Le dio un codazo a un enemigo a su izquierda en la mandíbula, otro codazo a uno de la derecha en el estómago y le el brazo a uno enfrente de él para levantarselo y patearle repetidas veces las costillas. Cuando sintió que había quebrado unas cuantas lo hizo girar verticalmente y lo dejó fuera de combate.

Los 8 rivales no se acercaron a Siun enseguida, recogieron las armas más mortíferas para pelear ahora que eran menos de la mitad de los que empezaron. Un par de ellos llevaba tubos de acero, otro par cuchillos, tres de ellos portaban cadenas y uno de ellos un hacha. Los 8 tenían marcas de la pelea: Sangre de los otros matones que murieron, moretones recién hechos, miradas asesinas. Estaban dispuestos a terminar con Siun, y él estaba del mismo modo dispuesto a terminar con los matones y con todos los que se interpusieran hasta llegar con el responsable de todo. Otra vez se pusieron alrededor de él, y entonces decidió sacar sus armas: Empuño el látigo y lo hizo girar, hiriendo a la mayoría, después lanzó las tumbadoras a los pies del tipo con el hacha y al tumbarlo brincó desde allí hasta la posición de aquel, golpeándole la cabeza en el suelo y dejándolo KO. Un tipo giró la cadena y Siun puso el brazo izquierdo, haciendo que la cadena se enredara en el y lo atrajo para darle un cabezazo que le quebró la nariz y después lo lanzó de espaldas contra el piso de abajo, terminandolo. Los 6 restantes atacaron al mismo tiempo, así que esquivo los 2 golpes de tubo, los 2 cadenazos y agarro de los cuchillos a ambos matones que los portaban, luego cruzó los brazos y clavó el de uno en la barbilla del otro, acabando con ambos. Se giro y le dio un latigazo que le tumbo el tubo a uno, después otro en la cara a otro tipo con una cadena, le dio un rodillazo en el estómago a otro de la cadena y un latigazo en la cara que lo lanzó para atrás, perdiendo la consciencia. Sin parar giro sobre su cabeza el látigo y también dejo inconscientes a ambos de los tubos. El último tipo con la cadena atacó estilo látigo y le dio en la parte trasera de la rodilla a Siun, obligandolo a hincarse y después un rodillazo en la cara, tumbándolo de espaldas. El matón levanto la cadena y cuando le iba a dar en la cara a Siun esté lo levanto con las piernas, lo arrojo a sus espaldas y salió volando por el borde hasta la calle.

Siun se levantó, adolorido de los golpes que recibió en la pelea que a pesar de todo fueron pocos pero bastante potentes. Estaba a punto de enfundar su látigo cuando el elevador principal bajo y se abrió. De allí salio Samael, quién tenía marcas de operación a causa de los choques eléctricos que Siun le había provocado. Iba vestido con un traje totalmente blanco y una corbata roja que era lo único diferente en su vestimenta.

-Nos volvemos a encontrar, señor Crowe. - saludó, ahora con una voz más turbada que la anterior.

-Sinceramente esperaba que tomara mi ataque contra usted como una seña de que desapareciera del trabajo de ser un asesino. - respondió Siun sin evitar fijarse en el arma cuadrada que empuñaba con ambas manos, que parecía un polígono con una tapadera al frente.

Samael se dio cuenta de eso y sonrió, levantando el arma que seguramente era un rifle.

-¿Te gusta este regalo del señor Necces? Un pedido personal de Grand Enforcer, prototipo de rifle eléctrico para detener hasta a 4 personas de gran tamaño al mismo tiempo. Claro, cada una de estas agujas - señalo las 4 agujas del frente. - lleva 50,000 voltios por lo que solo se debe disparar una contra una persona. Pero yo voy a disparar las 4 solo contra ti.

-Te puedo asegurar que eso no me va detener. - le reto Siun guardando el látigo. - Así que mejor vete de aquí antes de que no tengas escapatoria, solo estas contratado y no formas parte de todo.

Samael apuntó el rifle.

-No formo parte, es cierto, pero al torturarme tú mismo hiciste esto personal.

-Si disparas no habrá salida para ti.

-Si disparo NO habrá salida para ti, Crowe. - dijo justo antes de disparar.

Las 4 agujas fueron directo a Siun, quién ni se movió. Las 4 chocaron con la camisa que el mismo mejoro a prueba de electricidad como todo su demás traje. Las 4 agujas se clavaron en el torso, despidieron electricidad que fue anulada por el componente del traje y Siun agarro los cables, se los separo del cuerpo y los jalo, rompiéndolos del rifle eléctrico.

-¿Qué eres Crowe? - preguntó Samael pero sin esperar respuesta.

-Eso es lo menos importante. Yo mismo te dije que ya no habrá salida para ti.

Siun lanzó una de las cuchillas, que penetro en la rodilla de Samael. Esté se agacho para sacarsela, pero la cuchilla había penetrado el hueso y le causaba un dolor terrible tocarse la navaja. Otra fue a parar en la mano, que traspasó y pegó la mano con la parte superior de la pierna. Samael gritó de dolor y la siguiente cuchilla fue a parar en la parte trasera de la otra mano, juntandola con el pecho derecho. Samael abrió la boca para dejar correr un hilillo de sangre. Siun llegó hasta él y le dio una patada que lo mandó a volar de espaldas, haciéndolo caer al piso de abajo donde había un castillo de construcción y donde Samael se clavo por la espalda, apareciendo los 4 picos sobre su estómago. Samael ya no lucho, el hilillo de sangre se trasformo en un hilo grueso que entro en las fosas nasales y le mancho la cara. No atendió al consejo que le dio Siun.

El rifle eléctrico estaba todavía en el mismo piso que Siun, y llevaba un arma incorporada: Un rappel mejorado, del mismo estilo que su Taser pero lanzaba un gancho en lugar de una cápsula eléctrica. Lo recogió para facilitar su escalada, ya que irse en el elevador era algo sumamente peligroso ya que lo podían ametrallar al llegar al último piso, donde lo esperaban los enemigos.

-Me sorprende tu habilidad. - dijo alguien a sus espaldas. Siun se giró para observar a Puppet. - Pero la verdad no esperaba que estos aficionados pudieran terminar contigo, ni siquiera el profesional que ahora esta empalado.

Siun camino en circulo, evadiendo a su nuevo enemigo.

-Detesto a todo lo que exista sobre la faz de la tierra. Te detesto a ti, a mí, a la gente, la policía, los niños, las mujeres, los perros, los insectos, inclusive a la vida misma. Pero no puedo detenerme cuando empiezo a matar a alguien. Sí, no soy un profesional, pero soy todo lo que se necesita para acabar con cualquiera, desde un presidente hasta el más indefenso de los bebés. Soy una maquina de matar.

-Ya no estoy en posición de perdonar a nadie. La mafia me ha demostrado lo que puede llegar hacer, y de aquí no van a escapar. - dijo Siun, todavía moviéndose en círculos.

-Solo soy una marioneta, como todos. el crimen controla no solo la ciudad, controla el mundo, controla a nuestro infectado gobierno en todas sus ramas. El mundo ya no es un lugar para la vida, solo para la muerte. - argumentó Puppet, siguiendo a Siun. - Mi visión de un mundo ideal es una bola árida, con el aire pesado y la única forma de vida son las vidas microscópicas. Cada uno, no importa, somos alguien en un mundo sobrepoblado en una galaxia enorme. La muerte de todo aquí, convirtiendo la Tierra en una bola de tierra sin agua ni vida de cualquier forma afectará nada en lo absoluto a la galaxia. La eternidad es lo único importante.

-¿Pretendes acabar con todo? - preguntó Siun.

-Inclusive con mi vida, al final de todo.

-Estas completamente loco. No llegaras a ningún lado así, no podrás acabar con el mundo.

-Quizás no consiga acabar con el mundo en general, pero puedo terminarles el mundo a muchos otros, cegándoles la vida.

Siun desenfundó el cuchillo, sabiendo que necesitaría algo para defenderse de ese garfio que llevaba con la prótesis de antebrazo.

-¡Ah, vaya, hablamos el mismo idioma ahora! - dijo Puppet al sacar el machete, recto, delgado, fácil de maniobrar y con marcas hechas con el garfio para indicar el número de personas a las que les había enterrado. Eran demasiadas marcas para contar.

Ambos chocaron sus armas, Puppet chocó el machete con el cuchillo de Siun y se quedaron empumjandose unos segundos. Puppet lanzó un golpe con el garfio, enterrándolo en la máscara protectora y jalándolo, destrozando parte de la mejilla de la máscara. Siun dio una patada en el estómago para alejarlo y de nuevo chocaron las armas en forma de esgrima. Siun paró un par de estocadas, tiro un mandoble que falló y se protegió de otro agarrón, pero recibiendo un corte en el brazo derecho. Pateo la panza de Puppet con toda su fuerza, moviendolo a un lado y después brinco, girando hacía atrás y dándole otra patada, ahora en la barbilla. Al caer del brinco tiro un golpe recto con el cuchillo al frente, fallandolo al momento que Puppet atravesó el machete y le corto una línea del traje y enterrándose levemente en la piel, abriéndole un corte en el musculo del brazo derecho. Con la mano izquierda Siun agarró la cuchilla del machete y lo jalo, quitandoselo de las manos a Puppet y empuñándolo. Atacó, dando mandobles y estocadas con ambas armas mientras Puppet se defendía con el garfio de forma magistral.

Ambas armas se atoraron en el gancho de Puppet y este lo jalo para abajo, arrimando su cara y la de Siun a centímetros mientas seguían forcejeando.

-Déjame acabar con tu vida, para demostrarte que para ti puedo destruir el mundo. Como a los 127 hombres, las 109 mujeres y los 25 niños que he matado. Sí, los recuerdo bien. - dijo Puppet.

-Me das asco, me das pena.

Puppet forzó el machete y lo enchueco. Siun sacó el cuchillo y después soltó el machete y con la misma mano dio 3 golpes rápidos a Puppet en la cara, después le agarró la cabeza y la estrello en una pared de construcción atrás de él. La pared, al ser débil, se cuarteo al momento del impacto. Siun se acercó de un brinco con el cuchillo listo para enterrarlo en su enemigo. Este lo esquivo, haciendo que el cuchillo se enterrara en la pared y Siun se quedó sosteniéndolo. Puppet le propino varios golpes directo a la cabeza y las costillas y después lo agarró con ambas manos y lo estrello en el pilar de atrás de Siun. Esté, mareado por los golpes, se protegió con los brazos de un par de patadas que Puppet lanzó pero después se levanto contra su voluntad cuando Puppet lo levanto con ambos brazos y le daba un rodillazo en el estómago. Siun se hincó del dolor, recibiendo otro rodillazo en la cara y cayendo de espaldas.

Abrió los ojos y la contusión del golpe en la cabeza le hizo ver manchas. El lente izquierdo del visor estaba rajado, allí recibió la mayor parte del golpe. Puppet estaba de pie, encima de él. Levantó su pie derecho y lo dejo caer con una fuerza abrumadora. Siun detuvo el pisotón a duras penas, mientras Puppet se esforzaba por bajar el pie sobre la cabeza de Siun.

-¡Estas a punto de morir hijo de puta! - gritaba una y otra vez Puppet de forma histérica.

Siun mantenía el pie de su adversario a la misma distancia, evitando que la levantara en otro intento. Se le escapó de las manos y paró otro intento de aplastamiento, ahora cediendo aún más, teniendo el pie de Puppet a unos 5 centímetros como mucho.

-¡Acéptalo Siun! ¡Abraza la muerte con las mismas ganas con la que ella te esta llamando! ¡Acaba tu mundo! ¡Déjame demostrar mi poder de acabar a los mundos!

Siun uso toda su fuerza para levantar el pie, con ambas manos, mientras gritó de coraje:

-¡Abraza tu a la muerte!

Pateó las costillas de Puppet, debilitandolo, se levantó y perdió la cuenta de el número de golpes que le dió a Puppet antes de estrellarlo una y otra vez contra la pared cuarteada. En uno de los golpes, se destrozó y soltó a Puppet. Cayó quizás un piso, quizás 10, quizás cayó hasta el suelo o hasta el sótano. Detrás de esa pared estaba oscuro y estaba bastante lleno de adrenalina para buscar el cuerpo del enemigo. Arrancó el cuchillo de la pared, ahora con más facilidad, y mandó el elevador por donde bajo Samael al último piso. Al pasar, disparó el rappel y subió colgando del elevador.

Allí, bajo la vista y observó el cuerpo de Puppet en una viga gruesa que sobresalía. Era una viga que serviría de resistencia para el piso 10. Cayó 25 metros y al golpear en esa viga de acero se le acabó su mundo. Siun no pudo reprimir una sonrisa y pensar "Allí se acabó tu mundo ¡Idiota!"

Editar

Misael Necces esperaba sentado detrás de un escritorio, sosteniendo una escopeta de repetición frente a las puertas del elevador. Un total de 20 hombres no pudo contra Siun. Samael disparó un arma a la que esté estaba protegido y Puppet no fue lo suficientemente habilidoso para acabar con el mayor enemigo que la mafia tenía. Los cabecillas de la organización estaban acabados, y después de que la policía encontrará tantos cuerpos de matones misteriosamente fugadoz sería el inicio de la decadencia de IroX Constructions y por consiguiente de la mafia. Ahora que lo pensaba haber permanecido más tiempo en los negocios ilícitos con mucha mayor presencia en vez de dejar que grupos peleándose entre ellos hicieran lo que quisieran pagando un tributo resultaba algo idiota.

La peurta se abrió y fue bañada por 8 disparos sin interrupción de escopeta. Al disiparse el humo de la escopeta miró que el elevador ahora solo era un cubículo metálico brillante lleno de impactos de perdigón, dañado sobretodo en el centro pero con daños en todas partes. Siun no estaba allí.

-¿Dónde mierda esta Siun? - preguntó Carlo Asconni, quién llevaba un cinturón de granadas.

-Aquí. - dijo Siun, a la espalda de ambos, mientras los agarraba del cuello y los estrellaba en la mesa varias veces seguidas. - ¡¿Dónde esta Marissa?! - Volvió aplastarles la cabeza contra la mesa, dejando unas manchas de sangre por cada cabeza estrellada. - ¡¿Dónde esta Marissa?!

-¿ Hablas de tu puta? - preguntó, riéndose, Carlo.

Siun lanzó a Carlo sobre una silla de metal y después de el fuerte golpe que se dio le apunto con la escopeta de Misael.

-Ahora, dime, donde esta.

-Está...está cogiendo ahorita mismo con los 20 que acabas de golpear allá abajo. - Carlo sonrió, con los dientes manchados de sangre y la nariz quebrada.

Siun disparó y el cuerpo de Carlo recibió un impacto de perdigón que fulminó su vida. Siun disparó varias veces contra uno de los ventanales, al quebrarse desarmo la escopeta y agarró a Misael del cuello y lo colgó a una altura de 160 metros sobre el suelo. Misael parecía más flexible que Carlo.

-Estás a una altura mucho mayor a la que cualquiera pudiera aguantar. Dime y te perdonare, pero dímelo ya. - Siun sacudió a Misael, quién apretaba con sus manos cerca del cuello para no sentirse ahorcado. - ¡Ya estúpido!

Misael señalo con los ojos el helicóptero. Siun lo metió de nuevo y camino agarrándolo fuerte y lo dirigió al helicóptero. Abrió la puerta y allí estaba Marissa, amordazada. Siun le quitó la mordaza, se quitó la máscara para demostrarle que era Claude. Siun noqueó a Misael para acabar con la mafia por fin.

-¡No podía calmarme, Claude, llegaron después de matar a mis padres y te envenenaron! Me trajeron aquí, me dijeron que probablemente ya estabas muerto y que estaban viendo como acabar conmigo. - dijo Marissa mientras abrazaba a Siun. - ¿De qué estas vestido? ¿Tú eres el tipo que dijeron que atacó fuertemente a la mafia?

-Sí, y por desgracia encontraron a tus padres y se desquitaron con ellos. Trate de hacer todo para borrar el rastro, pero no se pudo realmente al final. Maldición, solo vamonos, vamonos a otra ciudad porque aquí la mafia no terminará de buscarme, y no quiero ser una carga para ti.

Marissa lo miró a los ojos.

-Tú escogiste esto, pero recuerdo que dije que iba estar contigo siempre y no me importa desaparecer, no quiero que tu desaparezcas de nuevo.

Siun ya no podía estar en esa ciudad sin represalias. Pero pudo terminar con la mafia ya qué ya no tenían los ingresos suficientes para mantener a los demás criminales a raya. Terminó con la organización criminal más temida, pero también termino con su vida social y en el camino murieron otras personas que poco tenían que ver con todo eso. Salvó más vidas de las que hubiera querido, pero no fue una batalla librada donde simplemente ganó. Siun sabía que perdió todo, pero pensó como Puppet y supo que su mundo estaría allí siempre. Estaba abrazando en ese momento a su mundo, estaba abrazando a Marissa. Y como fuera, lucharía para algún día regresar a su vieja vida.

Fin.

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