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Siun 2: La Guerra Criminal
Siun2PortadaFinal
Creador Bigdadi
Web Creador De Historias
Saga Siun
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Dedicada a mi mejor amiga: TOTO.INC - Bigdadi


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Una avioneta ejecutiva llegó a la pista de aterrizaje de Gran Enforcer, una pista plana en una llanura a 5 kilómetros de Red Rock City. Iba deteniéndose mientras se ayudaba con la corriente que venía en su contra. En unos minutos estuvo totalmente detenida. De él descendieron los 7 pasajeros.

Las Siete Muertes.

A lo lejos un convoy de 6 vehículos de Grand Enforcer los esperaba. Antes de que se acercaran, el cabecilla de la seguridad, Daniel Matthews, y uno de sus subordinados llamado Hal discutían la situación.

-Las Siete Muertes. Buenos mercenarios, pero no son los que les daría toda mi confianza. – dijo Daniel. Era alto, de cabello negro algo grande, peinado en aprt de lado pero dejando un fleco que le daba un aire juvenil.

-¿Por qué? – pregunto Hal, un calvo corpulento pero no tan alto como Daniel.

-Tienen una mala fama. Al ser pocos son difíciles de rastrear y por lo general dan un doble golpe. Alguien les paga, hacen el trabajo, y a la vez matan a su contratista. Un trabajo doble, nada de testigos por ningún lado.

-¿No vienen a buscar a ese justiciero nuevo? ¿Siun? -Oh sí. Y esperemos que lo acaben. Pero tengo otros planes. El Plan CSRH lleva mucho tiempo de preparación y para completarse necesitamos 2 cosas: Muerto a Siun y muertos los integrantes de Las Siete Muertes.

-El Plan CSRH. Pensé que era demasiado extremista para llevarlo a cabo. Tener una ciudad bajo rehén. ¡La Guardia Nacional se nos vendría encima!

-No te preocupes amigo ¡Vaya que lo haremos! Existen más criminales, y con el liderazgo necesario podremos hacer algo más que tomar una ciudad rehén. Podemos servir a aquellos anarquistas que desean eliminar el sistema.

-¿Los criminales son tus soldados?

-Sí. Una buena estrategia, Hal, recuerda. Tantos son que he decidido renombrar el Plan CSRH a “La Guerra Criminal”. Algo más teatral ¿sabes?

-Exacto.

-Además tengo un as bajo la manga. ¿Recuerdas a los soldados que use después de probar la AKRYD 4?

-Sí ¿División Oscura?

-Sí, o División Secreta, tienen 2 nombres. Ellos son lo que realmente necesito pero que no quiero utilizar para cazar a Siun. Por eso Las Siete Muertes vienen. Ellos serán inculpados y perseguidos mientras nosotros movemos los hilos. Hal, esto será sorprendente.

-Y que lo digas.

-Pero ya no lo menciones. Mira que ya se acercan nuestros mercenarios invitados.

La Audición Editar

Pitbull - Hey Baby (Drop It To The Floor) ft03:25

Pitbull - Hey Baby (Drop It To The Floor) ft. T-Pain

"Hey Baby (Drop it to the floor)"
Pitbull ft. T-Pain

-¿Tengo que repetirles, bola de pendejos? ¡Abajo todo el mundo! ¡Tú, tú gordo, ven aquí! ¡Oye mesero albino acércate que te necesito! – grito el jefe de los terroristas sobre casi 400 personas en un antro.

El jefe de los asaltantes llevaba una máscara de gas con lentes de aviador y un chaleco antibalas, como todos sus otros 6 compañeros.

-Hoy están aquí para formar parte de una prueba. Las indicaciones son sencillas: escuchen bien lo que pasara. – agarro al gordo al que le hablo y lo puso delante de él y enseguida el mesero albino a espaldas del gordo. – Imagínense que ustedes son el gordo.

Con la pistola que portaba en la mano izquierda apunto al gordo a través del mesero albino. Un murmullo recorrió el antro, inclusive haciéndose notar encima de la canción que sonaba en ese momento, (PLAY) ‘’Hey Baby (Drop it to the floor)’’. Bajo el arma y miro a la gente.

-¿Vieron algo? El gordo, ustedes, están protegidos porque una persona se entromete entre el cañón de mi pistola y su vida. Mi prueba es ver que tanto les importa su vida y la de los demás ¿preferirá arriesgarse para salvar una vida o conservar su horrorosa vida? Bueno, eso es algo que se demostrara.

El jefe terrorista, Noddiab, disparo en la cabeza del mesero albino, el cual se precipito con un agujero en la nuca sangrante al suelo. La gente empezó a gritar y los 7 terroristas prepararon sus armas mientras todos se empujaban para no estar a tiro. Noddiab estaba a punto de disparar cuando sintió que salía volando para adelante y en el aire veía como 2 compañeros salían de la misma forma hacia el centro de la pista.

Los tiros empezaron, pero no era a la gente, sino a donde momentos antes estaba Noddiab. Cuando se percato de que fue lo que sucedió todo cobraba sentido: Allí estaba la persona que hace no más de 10 segundos creía un mito, un justiciero exagerado. Allí estaba Siun. Los tiros no impactaban en él, quién corría a gran velocidad ahora disparando 2 rappeles contra los tiradores. Cuando estos estuvieron tirados, solo quedaban 2 enemigos. Llegó sin problemas y estrello las cabezas de ambos entre ellos mientras sus compañeros se levantaban. En un segundo guardo los rappeles y sacó un par de cuchillas que enterró en la garganta de ambos enemigos. Las sacó y se giro lanzando las mismas a otro par de enemigos. Ambas acertaron.

En un momento el grupo de 7 terroristas estaba reducido a solo 3. Noddiab se levanto y apunto al igual que sus compañeros pero Siun no se veía por ninguna parte. Apunto a una mujer que estaba a tiro de él y grito:

-¡¿Dónde está el maldito?! – con voz chillona, asustada.

La mujer se tapo la cara como si eso fuera a protegerla del tiroteo, pero en realidad no hizo falta. Siun apareció enfrente de Noddiab, agarro el cañón del arma y lo elevo mientras su enemigo comenzaba a disparar. Los compañeros de Noddiab no fueron lo suficientemente veloces para disparar a Siun antes de que este lanzara el gancho del rappel al tejado, cubierto de sombras, y desapareciera en la oscuridad. Los 3 terroristas dispararon al tejado, donde se escuchaba el golpeteo de las balas contra el cemento, los vidrios, los focos y los reflectores pero no sobre Siun.

El golpeteo dentro del cañón que indicaba que el cargador estaba terminado en los 3 fue como una invocación para Siun. Esté bajo del tejado de un brinco sobre el par de terroristas juntos, doblegándolos terriblemente y dañándoles los hombros y la espina dorsal. Disparo el rappel a Noddiab y se agarro a él, después lo jalo y cayó frente a él. Lo levanto por el cuello y le dio un golpe tan potente que los lentes y la máscara de gas se destrozaron. Lo siguió manteniendo allí y se lo acercó a la máscara.

-¿Para que las máscaras de gas? – lo zarandeo y enseguida lo repitió. - ¿Para qué?

Noddiab agarro el brazo de Siun para hacer menos doloroso colgar por el cuello. Siun le apretó el cuello aún más y notó que en la faja llevaba varios contenedores con forma de granada de gas. Lo giró para estrellarlo en la barra de bebidas y le quitó la faja con las granadas de gas. Mientras lo mantenía recostado y con la otra mano sujeta la faja, se percato de que estaban activadas. Noddiab simplemente rio quedamente mientras el gas empezaba a prepararse para salir.

Siun se elevó con el rappel y subió al techo, enseguida lanzó la faja y se dejo caer para enfrentar a Noddiab de nuevo. Su enemigo ahora estaba recargando su arma pero al momento de apuntar fue sorprendido por Siun. Le dio un codazo en la cara, otro en el estomago, un rodillazo en la ladera de otra de Noddiab y al final un cabezazo que lanzo de espaldas a Noddiab. Siun lo remato al apretar con fuerza los lentes de aviador rotos e incrustarle los metales y vidrios en la cara. Siun lo lanzó al suelo con fuerza y Noddiab se encontró con la muerte en ese momento. La gente miraba asustada mientras el justiciero escapaba por el tejado.

Entre la multitud estaba Gray Dead, quién no era nada notorio gracias al maquillaje y la buena actuación, cualquiera podría pensar que era una de las víctimas de allí, pero aún en situación de que Siun no llegará Gray Dead habría salido de allí ileso, a pesar de que el grupo de terroristas no sabía quién era. De hecho, ni siquiera sus 6 compañeros conocían el verdadero rostro de Gray Dead.

(STOP)

Su plan funciono correctamente: Contratar a un grupo de terroristas, brindarles armas suficientes para una situación peligrosa al extremo, ver el tiempo de reacción de Siun, conocer sus técnicas y saber la forma en que pelea. Sí, todo estaba grabado en su memoria y ahora tenía idea de quién era el enemigo al que enfrentaba. Y Siun apenas tenía idea del peligro que se avecinaba contra él.

“No todos llegaran a entonces” Editar

Las Siete Muertes entraron como si fueran los altos mandos de un reino. Solo que en lugar de entrar a su castillo entraron a una larga sala de la mansión de uno de los jefes criminales más poderosos de Red Rock City, Daniel Matthews, mejor conocido como “Delta”. La sala estaba llena de los más importantes de los grupos criminales lo suficientemente importantes para hacerse pasar por gente legal, aunque a veces aceptar gente ilegal era la mejor opción. Por eso, Las Siete Muertes ahora formaban parte de la reunión.

Era una reunión dónde fácilmente se encontraba gente de lo peor de la ciudad: Allí estaban los jefes del grupo “Vigilantes Urbanos” rodeados de sus matones, vestidos con ropa casual pero armados secretamente. Enfrente de ellos los representantes de la Yakuza en Red Rock City, siempre con un traje pulcro pero el enorme waka-gashira con un tatuaje de un halcón en la parte izquierda de su cara. Más adelante, en la misma mesa los subjefes del gremio de asesinos del bajo mundo, con trajes negros completamente. También una pequeña parte de “Sombras del Sistema”, conspiradores que pretendían volver Red Rock City en el pináculo de la anarquía que planeaban desde hace años. Armados hasta los dientes y con trajes de primera para mercenarios algunos integrantes del Ejército IroX que protegían a Delta. Pero los que llamaban más la atención eran una docena de Los Negreros que iban armados con armamento de Grand Enforcer que mejoraba sustancialmente sus antiguas AK por modernos rifles de asalto.

-Caballeros, tomen asiento. – ordeno Delta, sentado al fondo como quién controla la situación mientras señalo exactamente 7 lugares al otro lado de la mesa. Las Siete Muertes fueron a sentarse allí dónde se les ordeno. Eran el único grupo que la totalidad de sus integrantes se hallaba en la reunión y que todos sus representantes estaban sentados. Por lo general las otras sillas estaban ocupadas solamente por los más importantes.

-Daniel Matthews, un placer. – fue lo primero que dijo Gray Dead.

-Gray Dead, indudablemente. Creo que debería señalarte a los otros integrantes del Consejo Superior antes de comenzar. – respondió Delta.

-No es necesario. Puedo identificarlos. – señalo al waka-gashira. – El waka-gashira de los Yakuza; los jefes del grupo Vigilantes Urbanos; allá se ven indudablemente los asesinos del gremio; Los Negreros son nuestros compañeros que parecen no retirarse de sus armas; Las Sombras del Sistema allí están y sin duda los fuertemente armados que parecen que cubren la situación son tu Ejército IroX.

Todos se quedaron callados, Gray Dead volvió a la posición de escucha y Delta retomó la plática.

-Entonces no falta señalártelos. Estamos reunidos, no falta nadie y debemos empezar la discusión.

El waka-gashira elevó la voz para hacerse escuchar y preguntar un punto importante:

-El vigilante ¿es de verdad?

Delta miró a Gray Dead a través del visor de este último y el líder mercenario contesto la pregunta:

-Sí, es de verdad. Comprobado.

-¿Qué peligro representa un hombre? Teniendo en cuenta que solo es uno. – pregunto el líder de los Vigilantes Urbanos.

-Bastante. – comenzó Gray Dead y añadió pasados unos segundos. – Comprobé que él solo venció al grupo de terroristas de Noddiab. Si no les suena el nombre fue el causante del atentado del helicóptero del senador el año pasado. La policía no pudo atraparlo pero el vigilante, Siun, los venció.

Cada grupito empezó hablar, elevando la voz para hacerse escuchar entre todo el alboroto que comenzaba. Delta gritó encima de todo para callarlos.

-Su grupo era solamente de 7 integrantes ¡Vamos, por favor! Nosotros somos más, y corriendo la voz en el bajo mundo llegaremos a ser, solo en esta ciudad, unas diez mil veces más grandes que el grupo de terroristas de Noddiab.

Gray Dead se rió, interrumpiendo la posible respuesta de los demás.

-Delta, el número a veces no importa. Nosotros también somos 7 y nunca hemos fallado. Él es uno y acabo con 7 ¿qué te asegura que, como dices, 70,000 personas acaben con él? No es estúpido, los acabara poco a poco. Y aunque tarde años, décadas, lo hará.

-Qué curioso que lo digas, pareciese que lo alabas. – contesto uno de los integrantes de las Sombras del Sistema.

-Es verdad, apenas apareciste y comprobamos la existencia del justiciero. – alegó otro del mismo grupo.

Las Siete Muertes se levantaron, caminaron hacia Delta de forma pasiva y cuando estuvieron cerca de él, Gray Dead golpeo con sus puños la mesa, controlando la situación, y los amenazo a todos.

-No nos importa recurrir a nosotros mismos, sabemos el momento para atacar. Ustedes háganlo cuando quieran, pero no duden en que van a fallar. Por cierto – se giró hacia Delta. – No arriesgues a tus hombres en este momento, después serán necesarios. Nos vamos, pero sabes cómo dar con nosotros.

Las Siete Muertes se retiraron. Ya en la puerta, Gray Dead se giró y encaro a todos para amenazarlos de otra forma:

-Ustedes parecen inteligentes, pero fallaran. Siun los va a terminar y antes de que se den cuenta la alianza de los criminales se romperá y nadie podrá hacer nada. Esperen el mejor momento, pero no todos llegaran a entonces. Recuérdenlo, ni siquiera el famoso sicario Samel pudo acabarlo.

El descubrimiento de Siun Editar

Claude Crowe acomodaba la última caja, vacía, en la parte trasera del pequeño departamento que rentaba. Un departamento reducido en una de las zonas medianamente peligrosas de Red Rock City fue lo único que pudo conseguir si quería guardar dinero mientras conseguía su nuevo empleo. Se limpio el sudor de la frente con el reverso de la mano y miro a través de la pared de piedra en forma de reja enorme que daba vista a la avenida, a un pequeño patio y a su cochera al aire libre que, al igual que el jardín, tenía la flora crecida sobre lo normal.

La regadera se escuchaba gracias a que la rejilla para disipar el calor estaba en la otra pared del cuartillo donde Claude estaba guardando las cajas. Marissa Stein se estaba bañando después de haber terminado su trabajo matutino, y Claude era el siguiente en bañarse. La playera blanca, apretada al cuerpo, ya dejaba notar manchas húmedas del sudor después de haber hecho ejercicio y acomodar las últimas cosas de la mudanza.

-¡Claude! – le llamó Marissa. Esté enseguida respondió.

-¿Qué cosa?

-En la computadora deje guardada una noticia que te va interesar. Esta en los marcadores del Google Chrome. – aviso, mientras todavía se bañaba.

Claude camino por el pasillo que servía de cocina para llegar al cuarto que compartían, el más grande de los 2 cubículos que servían para recamara. Se sento y prendió la computadora. Después, abrió Google Chrome y en los marcadores el más reciente era uno que llevaba el link de una página de noticias. Claude lo abrió y enseguida se vio metido en dicha página, con un vídeo cargándose y el título: “Vigilante detiene a terroristas en club nocturno. Policía en busca de dicho personaje”

Le dio comenzar al vídeo y empezaba con un reportero afuera de un club nocturno, la policía, las ambulancias y hasta equipos de químicos se encontraban rellenando la escena.

-Buenas noches Red Rock City, soy Julian Woodstrock y me encuentro afuera del club nocturno “Eternal Night” en una noche que todos coinciden ha sido más que fuera de lo común. – mientras hablaba se atravesaban imágenes de la gente, de la policía, del club, de lo relacionado. – Un grupo de terroristas quiso realizar un atentado que sin lugar a dudas seria de las peores tragedias de la historia de nuestra ciudad. Y digo quiso porque fueron trucados no por la policía sino por un vigilante que en cuestión de minutos acabo con el grupo de terroristas. La policía ahora interroga e investiga sobre lo que se sabe de este vigilante. El servicio médico forense está retirando los cadáveres de un mesero y cinco de los siete terroristas. Lo que más sorprende es que el vigilante no uso ningún arma de fuego y al parecer escapo después de haberse deshecho de una granada de humo que por el momento está siendo retirado por especialistas químicos.

>>Ah pesar de la buena causa, pero también desconocida, del vigilante, la policía ha recalcado que ha matado a media decena de personas y que aún así debe calificarse como peligroso. Por el momento, las noticias apenas crecen pero para nuevos detalles visiten nuestra página web, en el apartado del “Vigilante”.

El vídeo terminaba en ese momento. La sección de “Vigilante” ahora se llamaba “Siun” y entre las actualizaciones se veían tales como “Nombre del vigilante revelado: Siun”; “Nueva York fue visitada antes por Siun”; “Ex criminal de NY da una entrevista de su pelea contra Siun”.

Marissa entró apenas con ropa interior y todavía secándose el pelo. Abrazo por la espalda a Claude y le planto un beso en la mejilla a su novio y sin soltarlo le dijo algo que pareció más una reprimenda:

-No has sido demasiado cauteloso últimamente. Quizás en Nueva York te salvaste de la policía y de los mirones, pero aquí te presentantes en pleno antro con tantos civiles que esto crecerá rápido.

Claude le agarro la mano a Marissa y le dijo, pero sin mirarla:

-No iba a permitirlo. Pero no estoy convencido de que sea algo aislado.

-¿Qué quieres decir nene?

Claude hizo girar la silla y sentó a Marissa en sus piernas. Le dio un beso en el cachete y Marissa repitió su interrogante. Claude casi actuaba como si estuviera bromeando.

-Porque estaban bien preparados, pero no eran los suficientes para enfrentarse a los equipos SWAT o lo que fuera que llegara. Pero estaban preparados para matar a todos, entre ellos y a los sobrevivientes con un veneno que portaban.

Se quedaron callados un momento, analizándolo, y después Marissa repitió su regaño pero de forma coqueta. -Aún así te hiciste muy notorio tontito.

El plan oculto Editar

Los Negreros, con ayuda de Delta y su grupo del Ejército IroX iban ayudarse mutuamente para cazar a uno de los escapados de Trash Town. De hecho, Los Negreros creían que Siun era uno de ellos, por lo que sabían que este hombre que intentaban cazar no era débil y no dudaría en luchar.

-Hombres, atentos, nuestro objetivo es este hombre – Delta señalo a un tipo de traje fotografiado mientras subía a su vehículo: de pelo peinado de lado, barba en el mentón y trajeado – se llama Fabian Ashton, empleado de S&M.

-¿Cuáles son nuestros papeles? – pregunto el jefe de Los Negreros, Solomon Badara, que echaba algunas miradas desde el helicóptero Black Hawk.

-La mitad de los hombres y tú empezaran un falso tiroteo con mis patrullas del lado este. La otra mitad ira a por él – señalo la foto – mientras todas mis patrullas van apoyar en el tiroteo contra ustedes.

-Son bastantes los tuyos ¿Cómo no nos darán un tiro por error?

-Portan balas de salva, como ustedes. Ustedes lleguen, empiecen el tiroteo y vayan retrocediendo, poco a poco, para que el otro grupo alcance con Fabian. Escapen al canal, donde se retendrán los míos, y serán recogidos por una patrulla a 2 kilómetros de distancia.

-Se bajan aquí. – dijo el piloto, que se detuvo encima de uno de los edificios.

-Recuerden, y todo saldrá bien.

No era un momento al azar, era el Festival Del Trabajo, una fiesta anual de Red Rock City. Las empresas de IroX Corporate tenían un lugar rentado más enorme que las demás y que en ocasiones prestaban terreno a otras con tal de enfortalecer lazos empresariales. Tal es el caso de S&M, quienes habían mandado como uno de los encargados a Fabian Ashton.

Los Negreros salieron por la puerta principal del edificio. Cuando los 9 estaban afuera un tiro totalmente audible fue el antecesor de la muerte de uno de ellos. Los 8 que quedaban no le daban créditos a sus sentidos: El de adelante cayo de lado con un agujero de bala, charpeando sangre, mientras la gente de alrededor los miraba y portaban armas. Todo esto hizo que el pánico empezara.

-¡¿Quién fue el que lo hizo?! – grito otro, disparando a lo loco son las balas de salva. De repente, de una de las rejillas del suelo, apareció uno de los integrantes de Las Siete Muertes disparando con su subfusil de asalto al contingente de Los Negreros.

Los sobrevivientes se escondieron en la puerta, pero de un edificio salió un cohete que al impactar en la puerta lanzo en pedazos a Los Negreros.

Desde el helicóptero Delta observo la rápida escena. Agarro su radio y llamó a todas las unidades cercanas, sin distinción de los que estaban preparando el secuestro y llevaban balas de salva como los que en serio portaban armamento perjudicial.

-¡Todas las unidades! Soy Delta ¿Me captan? Diríjanse al edificio de ventanales en la parte sur del distrito. Ha habido un tiroteo y se calcula una decena de bajas. Los enemigos portan armamento pesado y de tiradores. Nivel de alerta naranja. – Delta colgó su radio y después le dijo al piloto casi gritándole: - ¡Al lugar ahora mismo! Quiero que prepares las armas antipersonales. Los misiles tenlos listos para destrozar donde se encuentra el enemigo de los cohetes.

El piloto elevo el helicóptero mientras Delta le gritaba que porque hacia ese movimiento contradictorio. El piloto se quito el casco y después la peluca para mostrar una calva con una abertura. Delta apunto con su fusil de asalto pero después recordó que según el plan el piloto era aliado y no tendrían enemigos cercanos. El piloto metió su mano derecha en la abertura de la calva y estiro la piel hasta destrozar la mascara y tirar su camuflaje. Otra máscara era visible, pero esta era totalmente gris sin ninguna abertura para nada y daba un aspecto calaverico. Delta se quedo en blanco al observar al extraño piloto.

-Delta, los tuyos no pueden hacer nada contra nosotros ¿lo sabes? – dijo.

-¿Quién eres?

-Soy Gray Dead ¿me recuerdas? Dudaste de mi servicio y ahora simplemente puedes observar como nosotros 7 hemos vencido a Los Negreros y a parte de los tuyos. – puso en piloto automático para evitar que el helicóptero girara mientras se levantaba. Se puso frente a Delta como si no temiera el entrenamiento del jefe de seguridad en las fuerzas especiales.

-Pensé que teníamos un acuerdo. – Delta levanto la mano derecha y le apunto con la pistola inservible en la cara, o lo que simulaba ser ella, esa máscara repegada a la cara. - ¡No eres nadie para amenazarme, solo un contratista de mierda!

Gray Dead soltó una risotada que al menos le daba algo de aire humano a ese aspecto cadavérico. Pero a la vez le hacía parecer un desquiciado.

-Delta, ustedes no son nadie. Nos infiltramos en esto porque sí o porque sí ¿entiendes? – acto seguido noqueo a Delta en un golpe tan fugaz que no pudo siquiera reaccionar a pesar de sus años de entrenamiento. Gray Dead cogió el paracaídas y puso en marcha el helicóptero directo a donde hace no más de un minuto uno de los integrantes de su grupo disparo con un lanzacohetes.

Gray Dead se lanzó, obteniendo ventaja de que la multitud en la superficie ahora se componía de una multitud confusa de integrantes del Ejército IroX y la policía, que cruelmente, poco o nada podían hacer a Las Sete Muertes, que ya llevaban planeados movimientos anticipados e inclusive alternativos.

Gray Dead desenvaino una escopeta y disparo al ventanal de un edificio lateral, por donde entro ayudándose del paracaídas que apenas le sirvió. El helicóptero se estrello con un estrepito de rotor golpeado, vigas destrozadas y enchuecadas, golpeteo de muros y por fin el silencio antes de un murmullo que se levanto por toda la zona. Gray Dead se retiro el paracaídas que uso más bien de deslizador y se puso sus visores sobre la máscara, a la altura de los ojos, que a decir verdad le cambiaban el aspecto de un espectro al de un robot, o en su defecto, una persona que se basa en la tecnología para vivir. Por el comunicador de su muñeca se dirigió a sus 6 compañeros.

-Gris en posición. Vengan para la evacuación. – dijo. Enseguida se escucho un “Oscar Mike hacia ti” y espero a sus compañeros.

La puerta del recinto, una sala de conferencia pequeña, fue derribada y 6 mercenarios de Las Siete Muertes ingresaron con unas G3 por delante los primeros 4 y un par de SPAS 12 los 2 últimos.

-Todos juntos, Muertes. – saludo Gray Dead. – No estamos seguros en ninguna parte, así que cambiémonos rápido y dejemos las armas.

-¿Y el equipo? – pregunto su segundo al mando, Alexander Dead, que debía su nombre a Alejandro Magno.

Gray Dead lo miro, pero más bien parecía atravezarlo con la mirada como una reprimenda psicológica.

-Cuando estos criminales imbéciles sepan que nos necesitan más de su lado no dudaran en pagarnos. Y entonces se recompensara con creces. Todo, absolutamente todo el equipo, lo quiero aquí y destrócenlo. Nada que sirva.

Se quitaron el equipo y encima se pusieron ropa normal, nada llamaba la atención. Zapatillas náuticas, playeras veraniegas, camisas de botones malhechos, mocasines nuevos, colgantes copia, aretes e inclusive uno de ellos se puso un short caqui que dejaba ver las pantorrillas entrenadas y musculosas como pocas. Todos llevaban la cara al descubierto, excepto Gray Dead que se puso enseguida una máscara y se maquillo con yanta rapidez que si no se prestaba atención se podría hacer pasar por otra persona: cabello pelirrojo, bigote del mismo color y patillas. Ojos verdes hundidos y labios salidos. Nadie sabía si esa era en realidad su cara, desde hace 15 años que se formo el grupo nunca fue visto Gray Dead sin máscara. Y desconocían su vida social.

Salieron todos por una puerta trasera del edificio. No por nada se escogió ese lugar de reunión. Todo estaba planificado: El lugar de tiro del soldado pesado, el edificio que los escondería, una salida alternativa que era difícil de localizar y que la policía no buscaría ¿Por qué no? Por una razón: Estaría buscando en el edificio que estaba a punto de terminarse y donde se estrello el helicóptero. Afuera del edificio se regresaron entre la multitud para ser confundidos y ser vistos por al menos una multitud. Un truco peligroso, pero astuto: Se pensaría que los responsables, bastante armados, estarían huyendo, pero en realidad estaban vestidos como diferentes transeúntes y estaban corriendo ¿de qué? De ellos mismos, corrían sin verdadero miedo pero bien actuado.

Pero estaba cumplido: El Ejército IroX ya tenía un rival potencial, Los Negreros estaban reducidos, la prensa volcaría su atención a esto en lugar de Siun.

Y Siun, los buscaría.

Y no se equivocaron.

El primer indicio Editar

Interpol - Barricade03:17

Interpol - Barricade

"Barricade"
Interpol

Claude Crowe escuchaba la canción (PLAY) “Barricade” de Interpol mientras engullía el almuerzo: un plato de sopa de pollo con varios pedazos de bolillo tostado que servían de acompañamiento. Miraba la televisión en busca de algo de noticia más extendida sobre el ataque del día anterior en el Festival Del Trabajo. Desde anoche las cifras se empezaban hacer claras y Claude tomaba apunte sobre el promedio que era mencionado en los noticieros.

Alrededor de 14 muertos que se dividían en 9 inidentificables hombres armados con apariencia de África, el capitán de guardias de seguridad de Grand Enforcer Daniel Matthews y 4 civiles que fueron víctimas de los destrozos del accidente del helicóptero. Se encontró en la escena del crimen las marcas de un tiro de un rifle de larga distancia y también destrozos provocados por un lanzacohetes. En uno de los edificios cercanos había equipo de mercenario bastante bueno y con algunas armas militares de uso ilegal en cualquier civil. Curiosamente las armas de los desconocidos llevaban munición de salva para entrenamiento de Grand Enforcer. Ninguno de los ejecutivos dio una sola palabra en prensa porque juraban que era algo que desconocían.

Claude comparaba esto con lo del incidente en el antro: En menos de una semana se presentaron las ocasiones, hubo gente fuertemente armada y sin un propósito claro. Pero a diferencia del grupo de Noddiab, este nuevo grupo dio un golpe fulminante. Un golpe que cualquiera quisiera dar. Pero, a menos para mandar un mensaje, no significaba nada para él. Ni para la policía. Un acto de terrorismo era lo más probable.

El teléfono sono y Claude bajó el volumen de su música para atender la llamada.

Levanto el auricular color blanco:

-Claude Crowe al habla ¿diga?

-Claude Crowe, soy Jerry Skaile, detective del NYPD ¿tiene un momento? – dijo la persona al otro lado de la línea.

Claude espero unos segundos y después afirmo. Jerry Skaile, al parecer, arrimo al teléfono algún tipo de papeleo y después siguió la plática.

-A ver señor Crowe necesitamos interrogarlo sobre algunos sucesos y su inesperada partida a Red Rock City. Vera, señor Crowe, el departamento me ha puesto a la cabeza de la investigación de varios sucesos extraños: Su llegada a NY, la desaparición casi total de la mafia. Y la aparición y desaparición, en el mismo intervalo, de lo que creemos un individuo o varios que hicieron justicia por su propia mano.

Claude no debía ser un genio para saberlo: Hablaba de Siun.

-Bien. Hace algunos meses fueron encontrados un gran número de criminales apaleados, algunos muertos, en la nueva sede de IroX Constructions. Varias organizaciones del gobierno empezamos una exaustiva investigación para saber de que forma sucedió esto. Los arrestos y sentencia no se hicieron esperar, y con la mafia debilitada las palancas y los sobrnos poco hicieron ¿me sigue?

-Claro, lo sigo detective.

-Me alegra. Sigamos. La investigación en varias ocasiones llegaba a callejones sin salida porque la mayoría alegro sobre un tal tipo que logro terminarlos. Un solo hombre. Los pusimos a prueba en el detector de mentiras y nadie mentía al parecer. La investigación inicio con el pie derecho, súper rápido, y ahorita seguimos avanzando más lento de lo que podemos permitirnos. Le guste o no, señor Crowe, empezamos investigar la gente reciente en la ciudad y su partida de la misma. Usted es el mayor sospechoso y qisiera, antes de cualquier jurado, platicar en persona. Sé sobre Red Rock City y con una orden me enviaran para allá ¿le parece desayunar algo?

Claude se quedó callado un momento sopesando las opciones, pero negarlo iba a ser todavía más sospechoso. Y al menos Jerry llevaba buena la investigación.

-Detective no pongo reparos en desayunar. Pero estos días no estoy disponible ¿Qué tal mañana?

-Claro que sí señor Crowe. No he ido a Red Rock City entonces pienso que usted puede orientarme en a donde ir, teniendo en cuenta que es de allí. Al menos mañana a las 9 ya estoy disponible en su ciudad.

-Claro oficial. Pida que lo lleven a la esquina de la calle Raysol con la avenida Hurricane, en un restaurante que no recuerdo su nombre pero es imposible errar. Allí lo veo a las 10 de la mañana del siguiente día.

Jerry Skaile notablemente tumbo los papeles, o al menos los dejo en otra parte, para después afirmar.

-Me parece bien señor Crowe. Lo veo mañana, no llegue tarde.(STOP)

Claude continúo la mañana viendo varios noticieros y recalcando su información con otra de la web. Para el mediodía él había redactado al menos 5 hojas de garabateos que al final lo conducirían a los responsables de esto. Lo que había averiguado:

Indudablemente mercenarios de gran alcance que habían dejado el armamento y el pertrechos en la misma escena del crimen. El costo de estos instrumentos gastados era exorbitante y al parecer el ataque fue contra el grupo rival, los desconocidos. El grupo era Los Negreros y estaban seguramente buscando a Fabian Ashton, ya que su nombre aparecía en una carpeta destrozada del accidente pero que pudo recuperarse debido a que estaba en un cubículo debajo de una caja de municiones. Fabian Ashton fue encarcelado por el tiempo reglamentario antes de que se levantaran acusaciones – aunque Claude pensaba que le convenía más estar en la cárcel que afuera siendo buscado por Los Negreros – pero el nuevo grupo de mercenarios era un motivo de preocupación.

El nuevo grupo no secuestro a Ashton, no realizo nada significativo, solo destruyo. Y no estaba contratado por la mafia de NY porque ese grupo estaba en sus últimos días antes de que los criminales se rebelaran y destrozaran el imperio criminal. Entonces los nuevos mercenarios tenían un objetivo. Pero ese objetivo ¿cuál era? ¿qué lograron con el gasto indiscriminado de recursos? Quizás fue mandar un mensaje. Y Claude sabía de los negocios sucios que Delta mantenía con los criminales y ser uno de los cabecillas de Grand Enforcer, otra de las divisiones de IroX Corporate y al igual que IroX Constructions era tapadera para los criminales.

Debía hundir a Grand Enforcer. Quizás IroX Constructions fuera una tapadera inservible ya, pero sus negocios no eran nada comparados con su empresa hermana armamentista: Ellos eran tapadera y responsables de tráfico de armas, esclavos, financiación de grupos guerrilleros, fraudes, trata de blancas, exportación de droga y encubrimiento de criminales. Era una de las empresas más peligrosas, dejando a la mafia de NY y su empresa de construcción. E inclusive Siun no estaba preparado para combatir un encubrimiento y una corrupción que movería los mismos cimientos que su ciudad e inclusive de diferentes ejércitos del mundo.

Claude dejo pasar el día como cualquier otro: Espero a que Marissa llegará del trabajo matutino en el restaurante Otti’s, comer con ella y salir a tomar el macrobus que pasaba a 3 calles al Este, para viajar durante media hora hacia el barrio planificado completamente llamado Gallagher Projects, un proyecto que llevaba en construcción desde hace 2 años. Se puso su indumentaria de trabajo y subió a lo más alto de un edificio que sería icónico más adelante para comenzar ayudar con la construcción del piso número 25.

Gallagher Projects era uno de los 2 proyectos de construcción de nuevos distritos en Red Rock City. El otro era Perry Projects. El primero estaba enfocado a un distrito con viviendas en apartamentos de costo accesible y siendo en todo un monumento de una colonia inspirada en Los Ángeles de los años 40. Perry era lo contrario porque era un distrito diseñado para atraer las miradas y el glamour a ese nuevo distrito lleno de clubes, bares, antros, boutiques, restaurantes y demás sin ni un solo lugar para vivir, ni una vivienda, sería la atracción glamorosa más grande de todo el estado y la más ambiciosa de EUA. Cuando fue presentado se dijo que “Perry Projects será para la música lo que Hollywood para el cine”. Claude tenía posibilidad de trabajar en ambos, pero prefirió Gallagher por estar más cerca a su casa y por que había menos presión de tiempo.

-Que tal viejo. – saludo a Claude un tipo delgado y bajito que serruchaba una tabla. Claude le dio un pequeño golpe en la espalda a forma de saludo.

-Gusto en verte Ramón ¿trabajando mucho? – le pregunto Claude mientras se ponía los visores protectores y comenzaba a trabajar.

-Haciendo lo último. Me pusieron a cortar estas cosas y después vigilar la nueva entrega de instrumentos. Nos los van a reemplazar por varios mejores usados en el edificio que estaban construyendo ayer pero que un helicóptero se estrello.

-Bien, no me molestan mejores herramientas.

Un gorila llego junto a ellos trayendo alrededor de 10 tablas anchas cargándolas en la espalda. Las bajo y saludo con un asentimiento. Era otro de los tantos trabajadores, solamente dijo:

-Más compras del accidente. Y le hablan al trabajador Crowe en la administración ¿es uno de ustedes dos? – preguntó.

Claude se quitó los visores.

-Yo soy Crowe, Claude Crowe ¿en administración, dices?

-En efecto, es algo importante. Piden que vayas lo más rápido posible. – el gorila se puso a trabajar.

Claude fue al elevador de trabajadores, un cuadrilátero con capacidad para 10 personas que bajaba por la ladera del edificio a una alta velocidad. Al estar en el suelo atravezo una calle para ir al cubículo de administración, donde los grandes trabajadores organizaban cada día. El camino era caótica al estar lleno de trabajadores, lluvias de chispas, aserrín y minutas de cemento que se desprendían de las construcciones. Era una de las construcciones más grandes que se realizaban. Y en Perry Projects todo estaba mil veces más caótico.

Llegó a administración y entro bordeando a los planificadores. Uno de los encargados, el ingeniero civil Jarmaine Salcedo levanto la mano y le hablo por su nombre varias veces. Claude se acercó a él y le tendió la mano a modo de saludo:

-Ingeniero Salcedo mucho gusto, Claude Crowe, no nos habían presentado.

-Encantado en conocerlo señor Crowe. Tengo noticias importantes para usted. Han pedido su traslado a Thompson Org. ¿Sabe a lo que me refiero, o no tiene idea de que es? – pregunto el ingeniero, pero con un rostro más serio.

-No, ni idea como usted dijo. Nunca he escuchado sobre Thompson Org. ¿Qué significa?

-Thompson Organization, los primeros encargados de Perry Projects pero después fueron relevados a un cargo menos importante. Mire en forma legal solo somos constructoras diferentes, pero en forma más secreta quiero advertirle que Thompson Organization tiene alianzas con cualquiera que pueda facilitar su trabajo. Y han enviado a uno de sus abogados a pedir su traslado, acompañado de un par de “trabajadores” que han amenazado con hacer lo posible por su traslado.

-Son criminales ¿verdad? ¿Qué será lo que quieren de mi? No tendrá alguna pista ¿o sí?

El ingeniero miro a los lados, preocupado y después Claude lo agarro del cuello de la camisa pero le dijo con voz calmada:

-No se preocupe, hay algo más ¿cuál es esa pista?

-Tenían una lista, había muy pocos nombres, pero solo preguntaron por ti y dijeron que te esperaban en el cuarto contiguo. Si fuera tú no los haría esperar, y de una vez preferiría irme con ellos. Antes pidieron un traslado de otro trabajador nuestro y al negarse a los 3 días lo encontraron congelado en un cargamento rumbo a Shanghái. Yo te ayude, tú no les digas nada de lo que hablamos.

Claude fue al cuarto contiguo, abrió la puerta y un hombre de traje gris con un portafolio le indicó una silla metálica frente a él. En un sillón a su lateral estaban los 2 trabajadores con pinta de mafiosos, uno delgado y otro gordo pero ambos vestidos con traje. Nadie dijo palabra alguna hasta que Claude se sentó.

-Señor Crowe, es interesante verlo. Mi jefe tiene muchas ganas de que trabaje con nosotros, de hecho él mismo fue quién me encomendó la tarea de pedir su traslado. – dijo el abogado.

-¿Quién es su jefe? – preguntó Claude.

-Mi jefe ¿mi jefe directo o indirecto? Thompson Org. tiene muchos jefes directos pero solo uno indirecto. Quién usted pregunta es el señor Ackerman, alguien a quien nadie, ni siquiera mis compañeros aquí presentes – señalo a los matones – quisiera defraudar.

Claude se levantó y miro a los dos matones y se dirigió al abogado.

-Escuche bien…

-Señor Parsons, para su información. – le interrumpió.

-Sí, señor Parsons, escúcheme bien. Usted, sus matones y el tal señor Ackerman no me intimidan en lo absoluto. Quiero pedirle que se vaya, junto con ellos – los señalo – y me dejen en paz y a los trabajadores de aquí.

El señor Parsons se quedo callado y de repente solto una carcajada que se escucho por encima de las herramientas de trabajo de los alrededores. Después de una larga risotada se secó las lágrimas de la risa y dijo riéndose todavía:

-Vaya señor Crowe me agrada ¿por eso el señor Ackerman se interesa en usted? ¡Se siente todo un héroe! Por… por favor disculpe, llevaba años sin reírme así de alguien. Ustedes son especiales, los que se sienten héroes. La última persona que me dijo eso se ganó un viaje todo pagado con hospedaje a Shanghái y en las noticias salió lo mucho que nos lo agradecía.

-Esa historia me la sé señor Parsons, pero yo se lo digo de verdad.

-¿Todos los de la lista son así? – el señor Parsons sacó una lista y se la enseño de forma fugaz. – Ya espero ver lo que los otros dirán.

Claude se levantó y lo levantó de su asiento con un solo brazo agarrándolo del cuello y estampándolo en la pared. Parsons aflojo la mano y Claude le quitó la lista, pero los dos matones ya se habían levantado y estaban para defender a su jefe. El delgado tiró un golpe con una navaja mariposa y Claude interpuso a Parsons, clavándosele en la espalda. Soltó un alarido mientras el gordo le hacía un placaje a Claude. La pared se venció y azotaron en un callejón los 4 integrantes de la pelea. Claude giró para zafarse del herido, del matón delgado con navaja y del gordo. Pero al levantarse se enredo con el cablero de todas las herramientas de construcción y demás.

Parsons chillaba del dolor y el delgado se levanto mientras avanzaba por el cablero tirando golpes con cuidado de no acertar a algún cable. Claude se movía a sus espaldas pero consciente de que debía volver por la lista de nombres. El delgado tiro otro navajazo y Claude interpuso un cable con corriente eléctrica que electrocuto al desdichado. Se regreso, esquivando al fiambre calcinándose, y agarro la lista pero entonces Parsons sujeto su mano con toda su fuerza mientras le gritaba a la cara, lanzándole pequeñas gotas de sangre con saliva. El gordo apareció de nuevo con una llave de tuercas que levanto y la dejo caer a Claude, pero este se movió y el impacto le destrozo la cara a Parsons, terminando con su vida. Todo era un caos.

Claude le propino un golpe en el abdomen y un rodillazo en las costillas izquierdas, quebrándoselas y enterrándole una en el pulmón. El gordo se alejo, soltó la llave de tuercas y se toco la parte herida. Claude agarró la llave y la giro varias veces sobre su cabeza y la impacto en el estómago, sacándole el aire y desmayándolo. Corrió a pedir una ambulancia, aunque sabía que ya los 3 matones de Thompson Organization eran muertos.

Vínculos Editar

Jerry Skaile bajo de un taxi en justo fuera del restaurante que Claude Crowe le recomendó. Dentro se encontraba un hombre que vió en varias fotografías, en los noticieros en un par de ocasiones y que se citó con él: El mismo Claude.

Al entrar una acomodadora le saludo con una sonrisa mientras le daba los buenos días. Jerry le sonrió y le indicó que iba a con otro comensal, que no necesitaba una mesa nueva. Camino mientras Claude miraba el menú y al acercarse se paro justo enfrente de Claude e hizo un sonido para que su anfitrión lo saludara. Claude lo volteó a ver y lo saludó:

-Hola detective ¿gusta tomar asiento? Ya nos atienden. – dijo Claude mientras le apretaba la mano y volteaba a ver un mesero. - ¿Espero a que vea la carta?

-No, señor Crowe, pediré un café americano y es todo para mí. Usted pida, no le dé pena.

El mesero se acercó.

-¿Les puedo tomar la orden?

-Claro. Trae un par de cafés americanos, por favor. – dijo Claude mientras Jerry le asentía como agradecimiento.

El mesero se alejo y ambos lo miraron. Entonces, como si estuvieran sincronizados, se miraron a los ojos y dijeron “Tenemos que hablar”. Ambos se sorprendieron, pero Jerry fue quién tomo la palabra de nuevo:

-Todo el caso de la mafia es un caos. El callejón sin salida me trae directamente a ti.

-¿En que se basa, detective?

-Su llegada e ida coincide con el declive y la total caída de la mafia de la ciudad. La policía es bastante corrupta y me ha recomendado alejarme del caso, que ellos se encargaran. Moví algunas palancas para ser investigador gubernamental y pedí un permiso especial para salir del estado y venir hasta acá, California, para interrogarlo sobre ese suceso.

Claude se quedó pensativo.

-Solo sé lo que mencionan en las noticias. Nada más detective.

-No es un simple caso de la mafia. Es un caso de un justiciero que es juez, jurado y verdugo de los criminales. Y a última instancia se considera igualmente un criminal potencialmente esquizofrénico. Necesito toda la ayuda posible por las buenas.

-¿En qué le ayudo detective?

The Verve - Bitter Sweet Symphony04:38

The Verve - Bitter Sweet Symphony

"Bitter Sweet Symphony"
The Verve

Había música ambiental. Era la famosa (PLAY) “Bitter Sweet Symphony” de The Verve, un clásico casi instantáneo.

-Necesito saber si tiene algún indicio para saber quién es este justiciero. Las noticias corren rápido en estos tiempos, y el otro día las noticias mostraron al mismo justiciero aquí, indudablemente. Y qué curioso que también aparezca aquí ¿lo sigue a usted? ¿Usted a él?

Claude se quedó callado. Su heroicidad lo había convertido en blanco de los investigadores. De uno tenaz y bueno, al parecer. Jerry sonreía con autonomía sobre la situación.

-¿Cree que esto es como los comics? Puede hacer lo suyo, sin preguntas, nunca estará en las escena del crimen y si le preguntan se salvara diciendo simplemente “Disculpen, recibí una llamada y tuve que ir a aquel callejón a contestar mientras Siun aparecía, apaleaba a todos, se iba y yo reaparecía como si no hubiera pasado nada”.

-No soy yo.

-Ya no tiene defensa. – Jerry bajo la voz ya que el mesero se acercó para dejarle ambos el café que pidieron. Ambos le agregaron azúcar, tomaron un sorbo y siguieron la plática. - ¿Cuánto podría esconderse? ¿Su mujer sabe eso? ¿Lo han seguido?

Claude lo miró mientras tomaba otro sorbo y después bajo los ojos para empezar su declaración.

-Usted es listo, detective. Todo empezó con el secuestro y al volver llevaba muchísimo tiempo acostumbrado a pelear por mi vida. Me acostumbre a pelear pero al ver que dejar mi identidad al descubierto iba ser algo realmente peligroso decidí enmascararme. No se detuvo allí, me deje llevar y acabe vistiéndome completamente, sintiéndome un vigilante.

Jerry sonrió, se recargo y puso sus manos detrás de su cabeza en señal de que controlaba la situación. Claude sabía que si era necesario, que si Jerry llegaba a revelar un indicio de que la mafia se enteraría entonces tendría que hacerlo desaparecer. Eso no sucedió.

-¿Cuándo pensó que un enmascarado no podría ser encontrado? Ha dejado bastantes indicios, y con una búsqueda mejor lo hubiéramos podido atrapar en Nueva York. Pero ahora esta fuera de mi jurisdicción y Red Rock City apenas puede defenderse de los criminales. Sirve más fuera que dentro de la cárcel.

A Claude le sorprendió esto.

-¿No va a llevarme arrestado?

-Parece débil, señor Crowe, aunque yo sé que usted se defendería porque alegaría su sanidad mental. Vi varios intentos así, más de los que usted cree, y ninguno llego tan lejso que unos cuantos trabajos antes de aparecer colgado de un poste. Si no los matan ellos deciden matarse.

-En ocasiones he pensado hacerlo. Pero me he decidido que no, que aún no tengo por qué morir.

Luego se quedaron callados. Pero antes de que Jerry retomara el hilo de la platica Claude se la cambio por completo.

-Necesito ayuda. Thompson Organization intento asesinarme el día de ayer en el trabajo. Mencionaron que estaban contratando a ciertas personas y tengo la lista. – la sacó de su cartera y la alargo. Solo había 6 nombres – Los nombres los reconocí: Somos fugitivos de Los Negreros, de los que escapamos en aquella ocasión.

Jerry frunció el seño y agarró la lista mientras la comenzaba a leer:

  • Claude Crowe
  • Jonathan Warner
  • Fabian Ashton
  • Bruce Kent
  • David Garfield
  • Ryan Phillips

Todos eran fugitivos de Los Negreros y a la vez se ayudaron mutuamente aquella noche cuando dieron el gran golpe para liberarse.

-Cuéntame que pasó en realidad. – dijo Jerry sin levantar al vista de la mirada. Uno de esos nombres se le hacía conocido.

Claude tomo otro sorbo y después empezó su plática:

-Era imposible vivir en esas condiciones. Nos obligaban a matarnos. Nuestro equipo empezó hacer planes para un golpe fuerte, tomar la galería de armas y después liberar a todos los presos dándoles armas para que peleáramos. Éramos alrededor de 600 prisioneros pero solo unos 60 sabíamos sobre esto. Empezamos un motín y cuando fueron a controlarnos derribamos a nuestros carceleros y los matamos e iniciamos un tiroteo hacia la galería de armas. Allí tomamos una y defendimos la situación mientras íbamos liberando a nuestros compañeros.

>>Más adelante Los Negreros formaron una barrera y como pudimos disparamos. No éramos expertos tiradores y todos nos desorganizamos. Pero éramos más que ellos y hacíamos lo posible por eliminarlos. Usamos todo el armamento, desde rifles hasta machetes, granadas y lanzacohetes que en varias ocasiones cambiaron el curso de la batalla. Al pasar el rato todos estábamos desorganizados. Recuerdo que yo y otros 4 avanzábamos por unos pasillos de unas casuchas mientras a lo lejos se escuchaban tiroteos, ejecuciones y demás. El humo se elevaba y había cuerpos y cuerpos en todas partes. Nuestro objetivo era abandonar ese poblado asqueroso y como pudiéramos escapar. En la salida nos encontramos varios. No éramos más de 20 personas, y Los Negreros estaban reorganizándose para darnos caza. Escapamos y juntos llegamos a una ciudad.

>>En esa ciudad vendimos nuestras armas y compramos comida. Fuimos a la embajada de EUA para pedir asilo pero al no llevar nuestros comprobantes de ciudadanos no nos lo dieron. Toda una pesadilla. Duramos un mes y algo más para conseguir el dinero para salir de allí en un avión de cargamento. Una de las paradas del avión era en España y allí descendimos y golpeamos a ciertos trabajadores del avión de cargamento. Nos metimos al área de carga en un vuelo con destino a Nueva York. Después de varias horas de angustia pero sabiendo que estábamos a salvo logramos llegar, solamente que ya solo quedábamos 6 de los 20 por unas cosas u otras. Sobre todo por enfermedades que contrajeron en Trash Town, que así se llamaba el lugar donde estuvimos tantos años. Yo fui el que apareció en las noticias, la sensación, porque yo quería llevar esto a términos políticos. Que Los Negreros fueran atacados de forma internacional.

Jerry entonces tomo otro sorbo del café, que ya estaba entibiándose, y después de limpiarse los labios con una servilleta de tela sonrió.

-Buenas intenciones. Atacar a Los Negreros de forma internacional, limitarles las salidas y opciones. Les diste un golpe más fuerte del que pudieron darle los 20 que escaparon. Espera ¿fueron los únicos?

Claude se quedó pensativo y después respondió.

-No lo sé. Probablemente, al final el contingente de 600 se disperso, ya todos pensaban en salvarse. Claro que Los Negreros ya no eran muchos, pero organizados pudieron darle caza a los demás. Tal vez por eso nos han seguido aquí, para cazar a los restantes.

-¿De alguna forma Thompson Organization tiene vínculos con Los Negreros? Es difícil pedir una orden, aunque creo que podrías aceptar la oferta a ver cuáles son sus intenciones.

-¡No estoy loco para hacer eso! No tengo idea de que pueden hacerme.

-Pero tus amigos quizás no lo sepan. Y si no lo aceptas no podremos vincularlos. Debemos hacer un trabajo juntos, pero tu te arriesgaras.

Claude se tomó lo restante del café y entonces resignado dijo:

-Acepto, aunque haremos unos cambios en esta entrevista de trabajo.(STOP)

El Farsante Editar

-Mi nombre es Claude Crowe. Vengo a la entrevista de trabajo que tan urgentemente me llamaron. – dijo Jerry Skaile, quién se hacía pasar por Claude.

Una de las recibidoras de detrás del mostrador frontal, de cabello negro agarrado en cola, ojos con aspecto asiático, delgada y de al menos una estatura de 1,70 tecleo varias cosas en su computadora.

-¿Claude Crowe, me dijo? – pregunto la recibidora.

Jerry se giró a observarla y asintió repitiendo su falso nombre.

La recibidora lo miro, le dedicó una sonrisa y después le dijo en un tono que no ocultaba su sorpresa.

-¡No todos los días hay alguien como usted! Ordenes directas de pasar a la sala de juntas No hay entrevistas ni nada más, solo espere a que lleguen los encargados. Allí hay lo necesario para pasar el rato. Tome el ascensor, piso 28 y la única puerta doble.

Jerry le asintió con una sonrisa, pero apenas dejo el escritorio se regreso y le hizo una pregunta importante.

-Disculpe señorita pero ¿esto sucede a menudo? Lo de que no hay entrevistas y se pasan directamente a la sala de juntas.

-No es a menudo. Quizás cada medio año, pero son juntas con personas importantes de empresas importantes. Usted figura como un simple constructor, es bastante curioso lo suyo.

Jerry se preocupo y luego formulo otra pregunta.

-¿Hay alguien más allí?

La recibidora reviso la computadora y afirmo con la cabeza.

-Sí, otras 4 personas. No los haga esperar, seguramente pronto llegara el encargado.

Jerry tomó el elevador y subió al piso que se le indico. En todo el trayecto no se detuvo en ningún otro piso, pareciera como si el edificio estuviera completamente solo. Parecia ¿o lo estaba? Jerry no podía adivinar la verdadera naturaleza de la emboscada que al parecer el harían. Y esperaba, sobretodo, que Claude – el verdadero Claude – estuviera atento a lo que iba suceder allí.

El elevador se detuvo en el piso 28 y se abrió. Jerry salió unos pasos, miro a ambos lados y descubrió que a su derecha estaba la sala de juntas. Se encaminó allí haciendo el menor ruido posible y abrió las puertas para ingresar. Al entrar miró a 4 personas que se le quedaron mirando de lo más extrañados: Todos eran diferentes, pero compartían un cuerpo notablemente fuerte y una mirada de precaución.

-¿Quién eres? – le preguntó uno de ellos, un tipo de suéter negro de cuello de tortuga y que parecía el más grande de edad pero que medía menos que los otros.

Jerry no lo dudó.

-Me llamo Claude Crowe.

Las 4 personas se miraron entre ellos y luego lo encararon de nuevo.

-Tú no eres Claude, no te pareces lo más remotamente a él ¿Cómo puedes haber disminuido de altura y adelgazado, que tu pelo cambiaria color y que las facciones de tu cara se volvieran más jóvenes? – dijo otro, un tipo vestido de traje café.

-¿Es esto una trampa? – pregunto el del suéter de nuevo, pero no de forma asustada sino a la defensiva. – Dinos que sucede aquí ¡Ahora mismo! O no vas a salir en una pieza de esta sala.

Jerry no sabía que eran esas 4 personas, pero apenas empezó analizarlos se dio cuenta de que eran las personas de la lista. Rebuscó el nombre de uno de ellos en la lista y después lo dijo como si fuera la respuesta de un acertijo que le valdría la vida.

-¡Bruce Kent! ¿Quién de ustedes es él?

Los 4 de nuevo se miraron extrañados.

-Bruce no ha llegado. – dijo otro que no había hablado, un tipo de lentes de contacto y calvo vestido de saco negro, pantalones de mezclilla y zapatos negros. - ¡¿Dónde está Claude?! ¿Quién eres tú?

Jerry de nuevo pensó el nombre de otro, mientras al mismo tiempo pensaba “Demonios Claude ayúdame con esto”.

-¿Quién de ustedes es David Garfield? – preguntó.

El tipo de traje completo se adelanto un paso y después hablo.

-Soy yo ¿por qué lo dices? ¿Cómo lo sabes?

Jerry no podía poner en peligro el plan. Pero apenas iba a contestar las puertas dobles se abrieron y en el marco de la puerta un hombre de lentes de contacto también pero con una cabellera peinada de lado y vestido a lo casual únicamente con una camisa blanca como lo más formal se quedó mirándolos.

-¿Chicos? – preguntó el recién llegado.

-¡Bruce! – le grito el del suéter y después señalo a Jerry. – Cuidado con ese, afirma ser Crowe.

En ese momento la luz de todo el cuarto se fue. Quedaron en tinieblas a causa de que no había ventanas al exterior. Y el pasillo había quedado también en penumbras. Entre los gritos se escucho un “¿Qué diablos sucede aquí?” y enseguida se prendieron las luces de nuevo. Pero algo había cambiado.

Si antes había 6 personas, ahora había 13.

-Caballeros. Están muertos. – dijo uno de las 7 personas nuevas que estaban allí, el único que llevaba un traje gris.

“En equipos, como antes” Editar

Los 6 emboscados estaban perplejos. Las Siete Muertes, armados hasta los dientes, habían logrado su objetivo.

-¿Por qué nos han traído aquí? – preguntó Fabian Ashton, el tipo que llevaba el saco negro.

El jefe de los mercenarios, Gray Dead, avanzo adelante. Los otros se quedaron en su posición.

-Nosotros no los hemos traído aquí. Fueron [[Los Negreros]} – el semblante de todos, a excepción del de Jerry, cambio. – Pero ellos no van a lograr acabarlos a ustedes. Ustedes me pueden dirigir a Siun, es uno de ustedes. Lo supe por un medio…poco ortodoxo. – debajo de su máscara se pudo notar una sonrisa.

Entonces su plan era más maquinario: Los Negreros se esforzaban de una manera atraer a los restantes de sus secuestrados con un vínculo a una organización. Pero Las Siete Muertes se enteraban de eso y aprovechaban la oportunidad. Entonces Los Negreros llegarían en cualquier momento.

-Cavalcante, haz tu trabajo. – dijo Gray Dead. Uno de los mercenarios levanto un detonador y lo presiono. En ese momento sintieron como retumbaba el piso, las paredes, el techo, mientras a lo lejos los cristales de otras habitaciones tronaban. Sin duda había sido una bomba. La alarma de incendios se disparo, pero no cayó agua debido a que en ese piso no fue la detonación.

-Eso no los detendrá completamente. – dijo Bruce.

-Pero hemos llamado la atención. – dijo otro de los mercenarios.

En ese momento las puertas dobles se abrieron con un estrepito y por allí apareció Siun. Levanto la mano izquierda y un flasheo cegó a los que se encontraban allí, excepto a él. Los gruñidos de los mercenarios y hasta de sus antiguos compañeros se hicieron audibles. Brinco uno de los sillones y agarro a Gray Dead por el cuello, estrellándolo con una mesa de cristal que se destrozo. Agarro vuelo y brinco, recostándose en el aire y con los puños sofocando a Cavalcante Dead y con las piernas pateando a Mordred Dead.

Se incorporo incluso antes de tocar el suelo y desenfundo su Taser, con el que disparo a uno de los que se estaban recuperando, Alexander Dead. Se acercó, lo levanto del cuello y lo lanzo contra Aquiles Dead. Los otros 2 que restaban se estaban recomponiendo cuando Siun manipulo su látigo y de un buen golpe en la cara dejo girando a Virgil Dead y después lo tumbo de espaldas. Enseguida elevó con fuerza el látigo y le dio un golpe fulminante a Caín Dead. Siun se giró y corrió con sus compañeros, a quienes les grito “Síganme”. Cuando estuvieron fuera, comenzaron a correr por el pasillo pero a lo lejos observaron que aparecieron Los Negreros.

-¡Agáchense! – grito David Garfield al momento que todos se tiraron al piso y se cubrieron con la pared para evitar los balazos de Los Negreros.

Siun desenfundo una pistola y se asomo momentáneamente para disparar. Una tercia de balas alcanzaron de forma letal a sus objetivos. Luego miró que cerca había un extintor, y con la presión derribaría a los restantes. Disparo a su nuevo objetivo y el extintor explotó, liberando una lluvia de espuma y gas que lanzo a Los Negreros contra la pared. Los antiguos compañeros y Jerry corrieron a quitarles las armas. Al llegar, comprobaron que Los Negreros estaban en muy mal estado.

-Recojan las armas. – dijo Siun, que ya portaba una G36. – Los mercenarios del otro cuarto no están totalmente vencidos, deberemos esperarlos. ¡Todos entren aquí! – ordeno al abrir una oficina, que en realidad era un cuarto de tamaño medio con muchos cubículos. Las personas de allí gritaron del terror y se arrojaron al piso.

Los antiguos compañeros gritaban que se calmaran, que huyeran de allí lo más rápido que pudieran. No necesitaron decirles 2 veces, las personas comenzaron a correr a la puerta. Cuando estuvieron solos montaron una defensa ayudándose de diferentes cubículos.

-¿Saben disparar? – pregunto Jerry al aire.

-Un poco. – contestó Ryan Phillips, el tipo del suéter, por todos.

-No tenemos otra oportunidad. O los detenemos aquí en una pelea que no podremos escapar, o dejamos que nos maten.

-Una pelea así no ha sucedió en mucho tiempo. En equipos, como antes. – dijo Siun.

Escucharon afuera un sonido raro. Como el rotor de un helicóptero, pero doble o hasta triple. Bruce fue a asomarse a las ventanas y comprobó que se acercaban 4 helicópteros: Todos de la policía, con letras grandes que rezaban “SWAT” y solo uno de ellos estaba totalmente oscuro pero era de ataque. Las torretas del de ataque comenzaron a girar y dispararon contra el ventanal. Este se vino abajo a causa de las potentes municiones, y Bruce acabo destrozado en una fuente de su propia sangre.

Los 3 helicópteros con inscripciones se elevaron, para dejar a los equipos SWAT en el tejado, mientras que el helicóptero de ataque recibía un tiroteo que provenía de otro cuarto. Al parecer, Las Siete Muertes se habían arrinconado en las oficinas de al lado y estaban defendiéndose. Los 7 compañeros no sabían a quién agradecerle: Al helicóptero bastante peligroso o a los lunáticos que estaban tiroteándolo.

-¡Todos al pasillo! – les grito Siun mandando a sus compañeros. Todos se abalanzaron a la puerta mientras otra lluvia de balas machacaba los cubículos.

Un cohete pequeño salió del helicóptero de ataque y se estrello en la pared que separaba de Las Siete Muertes. Estos miraron el nuevo boquete pero no se molestaron en apuntar, el caos que se hizo no daba tiempo a razonamientos. El helicóptero se giró mientras una alarma se activaba. Seguramente daños provocados por los tiros de los mercenarios.

El grupo de 7 compañeros estaba afuera en el pasillo cuando Los Negreros se levantaron y comenzaron una pelea encarnizada. Eran el doble de ellos, pero no eran tan habilidosos como ellos.

-¡Ayuda! – grito Fabian Ashton al momento de levantar a un enemigo y estrellarlo en la pared. - ¡Se están levantando!

En ese momento aparecieron varios de Las Siete Muertes apuntando su armamento contra los integrantes de la refriega. Siun alargo su brazo y le quito el arma a uno de ellos y después la giro para estrellarla con su cara. A las espaldas de Siun se posiciono Jonathan Warner, defendiéndolo por las espaldas. Todo el pasillo era un campo de pelea extraño: Un total de 7 personas peleaban contra 7 mercenarios y a su vez 11 enemigos más atacaban a todos por igual. Siun se defendía con los antebrazos y rodillas de los golpes que iban directo a él. Le propino un puñetazo en las costillas a Caín Dead (porque llevaba el nombre en una pequeña identificación en el hombro) que lo movió de lado. El afectado se defendió y sacó una macana pero no fue tan rápido y de las espaldas de Siun apareció Ryan Phillips que se lanzo con los pies por delante, derrumbando de espaldas a Caín Dead.

-¡Recuerden como nos entrenaron esos perros! – grito Fabian al momento que noqueaba a un Negrero. – Ellos nos hicieron armas.

Siun agarro del antebrazo a un Negrero, se arrodillo y se lo paso por la espalda, haciéndolo azotar en el piso y allí doblo su brazo hasta tronarlo. El desgraciado aulló como un animal del dolor, pero Siun dejo de prestarle atención al momento que Caín se volvía a poner en defensa para enfrentar al justiciero. A su lado llegó Mordred Dead, y los 2 comenzaron una pelea contra Siun. Ryan Phillips en ese momento luchaba contra Gray Dead en una lucha encarnizada, aunque Ryan estaba en desventaja pues no propinaba ningún golpe significativo y Gray Dead ya lo había golpeado de forma muy seguida.

Una puerta se abrió estrepitosamente y un policía integrante de la SWAT se azomo gritando que se detuvieran, pero Cavalcante Dead agarro el arma y lo hizo girar completamente antes de tirarlo al suelo y pisotearlo. En ese momento los demás miembros de SWAT hicieron acto de presencia, pero no hicieron más que aumentar la riña. Ahora la pelea era entre 35 personas en un pasillo de varios metros de ancho. Ya los golpes iban de un lado a otro, ninguno estaba a salvo. Siun alcanzaba a detener los más peligrosos, pero unos más pequeños eran recibidos llanamente.

Siun se libro de los 2 mercenarios, quienes pasaron por otros contrincantes, y ahora se dedicaba a avanzar hacia Gray Dead, pero un SWAT se le interpuso. Siun le quito el arma y lo golpeo de forma repetida en la cabeza, después le agarro de la pierna y lo elevo, haciéndolo perder el equilibrio y estrellándolo en el suelo. Dio un brinco para alcanzar a Gray Dead, pero alguien lo agarro por la espalda e intentaba enterrarla un estoque que había salido de quién sabe dónde. Detuvo a su atacante, a Mordred, antes de que el estoque atravesara la máscara, el cráneo y el cerebro. Así, tumbado de espaldas, dio una patada potente que golpeo muy de lado la cabeza de Mordred pero que luego paso rozando la oreja y sintió como la jalaba por la fuerza. Su enemigo soltó un alarido a la vez que soltaba el estoque y se levantaba para tocarse la oreja.

Cuando estaba irguiéndose un agente SWAT lo agarro de los hombros, un agente bastante fuerte porque Siun comenzó a luchar por liberarse de él. Sentado, observo como Gray Dead sacaba otro estoque de una vaina que llevaba repegada a sus piernas y entonces, con un golpe fulminante, decapito a Ryan Phillips. Siun gritó algo, pero no supo que fue. Solo que fue de coraje. Gray Dead se había quedado en posición de ataque, manchado de sangre mientras el cuerpo de su víctima se arrodillaba y se desplomaba, y enseguida la cabeza caía y rodaba de forma aleatoria a los lados.

Siun siguió esforzándose. Vio el estoque tirado junto a él, el estoque de Mordred, lo agarro y pincho en la pierna al SWAT. Este lo soltó para agarrarse. Siun se dejo caer de espaldas, hizo fuerza y se irguió de un salto, empuñando el estoque y encarando a Gray Dead.

Ambos soltaron un espadazo, defendiéndose de los ataques del otro. Un intento de estocada por debajo detenido por un mandoble, un golpe con el puño para interferir en la estrategia del otro. Una empujada con toda la fuerza de sus piernas para dejarlo indefenso. Pero ambos eran buenos espadachines. Siun esquivo una estocada, y Gray Dead termino por enterrarla en un agente de los SWAT que tenía encañonado a un Negrero.

Gray Dead le dio un puñetazo en la cabeza a Siun, desorientándolo, y entonces brinco hacia delante girando en el aire. Cayó sobre un Negrero y le clavo en estoque encima de la cabeza, después brincando e indicándole a sus compañeros que se retiraran. Siun lanzó el estoque, pero solamente choco con la pared, fallando, rebotando y cayendo en manos de Mordred Dead. El enemigo vio a Siun y se dirigió a él.

-¿Otro asalto, Siun? – preguntó Mordred, mientras decapitaba a un Negrero descuidado y se encaminaba a Siun.

-No me importan cuantos sean, voy acabar liquidándote imbécil. – le respondió Siun. Empuño su látigo, que le serviría para defenderse.

Mordred se abalanzo, con el estoque de frente a él. Siun giró el látigo y dio un golpe justo en la rodilla izquierda, envolviéndose el látigo en la misma. Jalo el látigo y Mordred salió volando con los pies por delante. Al aterrizar en el suelo Siun le dio un pisotón en la mano, impidiéndole que levantara el estoque. Mordred sacó un cuchillo que le enterró en la pierna a Siun, haciéndolo retroceder del dolor. Enseguida se levanto, pero Siun agarró el estoque directamente de las manos de su enemigo y se lo quito, lanzándolo a la lámpara de techo justo encima de ellos. Esta trono, lanzando chispas, y dejando el estoque enterrado entre los cables.

Siun enseguida se quito el cuchillo y se lo enterró en el hombro a Mordred. Esté solamente lanzo un alarido mientras intentaba jalar el estoque para adueñárselo de nuevo. Siun tumbo de espaldas a Mordred y agarró el estoque, que con el mango de cuero evitaba que se propagara la electricidad, y entonces se lo clavo a Mordred justo en el cuello, dejándolo aprisionado en el suelo los últimos momentos de su vida. La sangre empezó a escurrirse por su cuello y propagarse en el suelo. Siun levanto la vista y miró que ya estaban desapareciendo por alguna salida Las Siete Muertes, mientras Los Negreros yacían muertos en el suelo (inclusive uno enterrado con otro estoque en la pared) y los agentes SWAT habían escapado. Jerry Skaile, Fabian Ashton, David Garfield y Jonathan Warner se recuperaban de la pelea. Todos estaban heridos, con algunos cortes, con algún arma blanca empuñada y recargados o tirados en el suelo.

Siun comprobó que parte del traje estaba roto, tenía arañazos hechos por algunos objetos desconocidos y sentía que mientras la adrenalina se iba yendo de su cuerpo empezaba a llegar el dolor de todos los golpes recibidos. Inclusive la herida de la navaja empezaba arderle como un demonio.

-Debemos escapar de aquí. La policía no va a detenerse porque sus SWAT hayan fallado. Harán lo imposible. – dijo Fabian Ashton, quién estaba sentado recargándose en una pared.

Los demás lo miraron y empezaron a murmurar diferentes comentarios sobre que estaban agotados.

-Mataron a Ryan. – dijo Siun al sentarse en el piso y dejarse caer de espaldas en una zona que no estaba manchada de sangre.

Todos miraron a Siun, este se tapó la cara – a pesar de llevar la máscara encima – y señalo hacía donde el cuerpo de Ryan yacía. La sangre a su alrededor se había acrecentado. En el suelo de todo el pasillo yacían alrededor de 20 cuerpos.

En ese momento escucharon un zumbido como el de los helicópteros de hace unos momentos. Y al siguiente momento, el edificio entero comenzó a temblar mientras las oficinas y todo su contenido volaban a todas partes, incendiadas. Los 5 que todavía estaban en ese piso no sabían donde ocultarse de los misiles que estaban destrozando la fachada.

Escapada por los tejados Editar

-¡Todos a los putos baños! – gritó uno de ellos. Siun no lo supo, los gritos provenían de todos y el ruido ensordecedor de los impactos no dejaba escuchar.

Delante de ellos un misil impacto en la pared y al derrumbo, tumbándosela parcialmente a Jonathan en la espalda. El fuego se extendió rápido, y el extintor llevaba rato destrozado. Entraron a una puerta de madera, el último fue Siun y la cerro mientras sentía una brisa ardiente y los escombros del bombardeo. Se refugiaron en el fondo de los baños, detrás de una curva que ayudaba a evitar directamente los misiles.

Todos se refugiaron y enseguida los impactos de misiles cesaron. Apenas tuvieron tiempo para decir una palabra pues enseguida el sonido de una arma montada se hizo audible y como los impactos de las balas de alto calibre destrozaban la mampostería que quedaba. La puerta del baño se destrozo, pero gracias a la curva se salvaron de un impacto que con seguridad los hubiera matado.

Se levantaron del suelo, se quitaron el polvo y escombros y entonces se sentaron mientras esperaban otro ataque. Pero notaron que lo que lo hizo ya había terminado. Siun fue a asomarse y observo que un VABYA con el logo de la policía de Red Rock City se alejaba, con los compartimientos del armamento calentados. Eso fue lo que hizo el terrible ataque. Se paro en el pasillo y observo que toda la fachada estaba destrozada, que el pasillo estaba totalmente dañado y ningún cadáver quedo exento de un daño terrible.

Debían escapar. La policía no se iba quedar simplemente cruzada de brazos y suponer que el bombardeo había acabado con los objetivos, seguramente enviarían a un grupo a comprobar el efecto. Siun fácilmente podía escapar por los tejados, pero en cambio Jonathan Warner, David Garfield, Jerry Skaile y Fabian Ashton no podían arriesgarse al no proteger su identidad.

-Lo tengo. – dijo Siun mientras todos pensaban un plan. – Pero es peligroso.

-Te escuchamos. – lo apuró Fabian.

-Bien, consiste en que se vayan por el cubículo del elevador, que desciendan por allí. Seguramente todavía hay energía, por lo que serviría que bajen el elevador y se posicionen justo encima de él para descender. Yo escapo por los tejados ya que ustedes pueden pasar por la multitud en un momento de confusión y yo no.

Los 4 que debían realizar el escape por el cubo del elevador no se quejaron, aunque sabían que arriesgaban todo. Siun era quién más arriesgaba.

Pero no flanqueo con su decisión. Corrió hasta el fondo del pasillo y tumbo una pared bastante debilitada y disparo el rappel a un edificio unos 10 metros más alto que su lugar actual. Cuando estaba arriba se fijo que los edificios variaban apenas unos 2 metros de altura, por lo que correr sería relativamente sencillo.

-¡ALTO AHÍ! ¡DEPARTAMENTO DE POLICÍA DE RED ROCK CITY! – gritó un megáfono a sus espaldas. Siun se giró y observo un Black Hawk de la policía que le apuntaba con un faro para cegar más que nada.

No perdió tiempo. Corrió con toda la velocidad que sus piernas le permitían y en el borde brinco 4 metros hacia adelante y 2 hacia abajo para caer en el siguiente edificio. Los tiros de la ametralladora montada golpearon cerca de él, dándole a entender que disparaban a matar.

Brinco encima de un aire acondicionado y se agacho para cubrirse de los tiros. El helicóptero pasó justo por encima de él y un policía se asomo para comprobar. A causa del sonido de los rotores no se escuchaba lo que decía, pero estaba fijado en Siun. Esté lanzó el rappel y le impacto en la cara, agarrándosela fuerte, y jalándolo para tumbarlo. Al momento que caía corrió y lo detuvo con los brazos pero no lo suficiente para hacer que se estrellara en los metales y lastimarse. Soltó el rappel de su cara y corrió con todas sus fuerzas al borde, hacía una pared, y corrió por ella 3 pasos rápidos para elevarse y agarrarse al borde y subir antes de que las balas de la ametralladora lo hicieran hombre muerto.

En el centro del edificio al que brinco se podía ver un cuadrado que daba hacia la calle, una especie de encontrazo de callejones. Siun sabía que esa era posiblemente la única huida que tendría antes de morir por el helicóptero que lo asediaba.

Brinco y se tiro de cara, al estilo clavado, mientras apuntaba con su rappel a alguna saliente para detenerse. En el vuelo y la caída, de al menos unos 40 metros, puso el rappel en modo duro y esté se enterro en la pared, alargándose para detener paulatinamente a Siun. Al tocar el suelo, hizo que el rappel se desprendiera y se escondió en las sombras (que en esos callejones eran bastantes) para ocultarse del helicóptero. Su contrincante paso por encima, se quedo a revizar un momento y después siguió su vuelo. Por ahora Siun se había salvado.

Pero se salvo casi de milagro, sin tanta ayuda y a pesar de sus habilidades hubiera muerto, ya que esos enemigos eran más fuertes de lo que se imaginaba.

Relevando la misión Editar

Estaban fatigados y golpeados. Las Siete Muertes lucharon su pelea más difícil que habían tenido y uno de ellos pereció, Mordred. El apartamento que rentaban mientras permanecían en Red Rock City no era nada malo para vivir, era espacioso y estaba pagado directamente por la organización que los contrato, Grand Enforcer.

-Llegan más pronto de lo que imagine. – dijo una voz modificada, mecánica, que provenía de la sala de estar. Cuando repararon en quién lo dijo, se pusieron a la defensiva.

-¿Quién eres? – pregunto Gray Dead mientras apuntaba con una pistola de 9 milímetros. Enseguida miró un pequeño escudo del Ejército IroX en el pecho izquierdo del desconocido. - ¡Ah! Eres de Grand Enforcer.

El desconocido tenía un traje bastante moderno de batalla: Oscuro, con una capucha repegada a la cara que daba espacio a una especie de mascarilla en la boca del mismo color pero brillante. Tenía los visores de los ojos de color verde fuerte y en todo el traje marcados los músculos para intimidar, aunque probablemente no eran reales. De lejos se notaba que era un traje de kevlar y bastante caro. En una colgadera portaba un rifle de asalto novedoso de Grand Enforcer.

-Me permití pasar por este lugar. Después de todo, nosotros les pagamos su estadía, su comida y sus armas. – dijo al pasearse cerca de ellos.

-Creí declarar una pelea contra ustedes cuando estrelle su helicóptero. Primero ustedes nos traen, nos intentan poner reglas y no nos escuchan. – Gray Dead, y los demás enseguida, le apuntaron al extraño con las armas preparadas.

El extraño dio pasos hacía ellos mientras dejo escapar un pequeño suspiro.

-Ustedes los mercenarios pequeños nos dan risa. Piensan ser los mejores en todo pero ¿sabes algo? No llegan a los talones a mi grupo.

-¿Hablas del Ejército IroX? Son bastante visibles, no pueden ir al baño sin que aparezca en los noticieros.

-No, el Ejército IroX no. – en ese momento Las Siete Muertes notaron como varios punteros láser les recorrían el cuerpo. – Yo hablo de la División Secreta.

Del pasillo de arriba se asomaron, apuntando, 10 soldados vestidos de la misma rudimentaria que el extraño de negro. Detrás de la barra de la cocina aparecieron 2, afuera en el balcón se asomaron 4. Cada uno de Las Siete Muertes estaba en el punto de mira de al menos 2 tiradores.

-¿No están desestabilizados? Pueden matarnos, nosotros matamos a su jefe, a Delta.

El primer extraño se rio con una carcajada un tanto forzada pero fuerte. Después se dirigió a él mientras sus compañeros los rodeaban y los desarmaban.

-Eso es una técnica. El Delta que has matado no es el verdadero. Yo, escuchen, soy el verdadero Delta.

Las Siete Muertes lo escucharon pero no lo creyeron. Podría ser un truco moralizante decir que una persona apegada era Delta para sustituir la muerte de uno de los fundadores del Ejército IroX. Pero también esto era misterioso. Un total de 17 extraños armados se aparecían, los rodeaban y desarmaban para decir que uno de ellos era Delta.

-Delta, están desarmados y registrados. – dijo uno de los soldados.

-Bien, bien. Pónganlos de rodillas a todos ahora mismo.

Los 16 soldados, como si fueran uno solo, golpearon a los mercenarios hasta dejarlos arrodillados y allí los sostuvieron. Delta sacó un cuchillo de una cuchillera que estaba en una de sus botas.

-Ustedes mataron a varios de los nuestros. Trabajadores que velaban por la seguridad de los nuestros, con familias y amigos. Ustedes no tienen ni lo primero ni lo segundo, ustedes no han existido. Para la gente están muertos.

-¿A qué quieres llegar de una puta vez? – dijo Gray Dead, conservando la calma.

Delta se puso de cuclillas frente a él, pasándose el cuchillo de una mano a otra mirándolo fijamente.

-Sé que ustedes han pasado de todo, que los han intimidado. Y que perdieron a uno. – en ese momento Gray Dead miró a Delta directamente, como retándolo. – Sí, existía otro antes de uno de ustedes. No sé su nombre, pero era mujer ¿o miento?

Gray Dead se quedó mirando, aunque los soldados enseguida notaron que todos reaccionaron como con nervios. Los mercenarios tuvieron nervios cuando fue mencionada esa mujer que perteneció a Las Siete Muertes.

-¿Quién era, Gray Dead? – pregunto Delta.

-Nos lo llevaremos a la tumba, descubriste su existencia pero no su papel.

-A la tumba ¿ah? – Delta se levanto y señalo a uno de Las Siete Muertes, concretamente a Aquiles Dead. Uno de los mercenarios le quito la máscara, revelando un rostro estilo alemán rubio con ojos azules con barba saliente y una herida en la mejilla derecha. – Quiero ver quienes lo llevaran a la tumba.

Enseguida le clavo el cuchillo en el cuello, moviéndolo repetidamente de adelante a atrás causando unas degollaciones terribles. Los ojos se le pusieron blancos y se inyectaron de sangre mientras un chorro escurría por la garganta y por la comisura de los labios se formaban charcos. Saco el cuchillo y pateo con furia el cuerpo, tumbándolo de espaldas y provocando un charco de sangre.

-¡Esa bestialidad! Vaya, guardias de una empresa rompiendo derechos humanos. – dijo Gray Dead.

Delta se agacho delante de Gray Dead de nuevo.

-No somos los guardias. Somos quiénes eliminamos a las pruebas que nos perjudican, no importa si matemos a toda la gente en un hospital o de un poblado, nuestros servicios es evitar que se dañe la imagen de lo que protegemos.

-Malditos mercenarios.

-Mira quién lo dice. Nosotros estamos al menos bajo el mando de Grand Enforcer, ustedes no están bajo a nadie normalmente. Ahora nosotros los contratamos y si se nos da la gana los matamos. Ahora dime ¿quién era esa mujer?

Gray Dead se quedó en silencio un momento más. Delta sacó una pistola con silenciador de su pistolera en la cadera y disparo en el pecho izquierdo a uno de Las siete Muertes, a Virgil Dead. El mercenario soltó un gruñido y cayó de lado, manchando con un hilo de sangre que se desprendía de su herida. Estaba muerto de un tiro fulminante al corazón.

Delta miro a los sobrevivientes. Gray Dead, Cain Dead, Cavalcante Dead y Alexander Dead. Después miró a los 2 cadáveres: Uno con el cuello destrozado y otro con una bala única en el corazón,

-Esperen un momento. Falta uno de ustedes. – Delta puso el silenciador bajo la barbilla de Gray Dead, quemándolo y le amenazo. – Tienes 10 segundos para decirme dónde está el otro.

Se levanto, apunto hacía Gray Dead.

-Empecemos a contar. Uno, dos, ocho, nueve. – amartillo el arma en ese momento.

-Está muerto. – dijo Gray Dead, rendido a la intimidación y sabiendo que no serviría de nada ocultarlo. – Lo mato Siun.

Delta guardó el arma en su pistolera.

-Ese primer día en que ustedes llegaron a la reunión de las cabecillas criminales aseguraban que Siun nos vencería porque estábamos separados, y ustedes lo atacaron en conjunto y fallaron. No critiquen más, no tienen nada para sostenerse contra él.

-Lo ayudaron. Los Negreros reunieron a sus antiguos compañeros para que tuvieran una oportunidad de cazarlos juntos, pero no fue nada fácil. Nosotros irrumpimos allí para acabarlos, sabíamos que Siun era uno de ellos pero aún así fallamos. La policía irrumpió y ni así tuvimos una oportunidad, se defendieron bien para estar superados en gran número.

-¿Quién de ellos es Siun?

-Ninguno. Jonathan, David, Claude y Fabian son los únicos sobrevivientes y todos estaban allí, peleando codo a codo con Siun. En realidad no es ninguno de ellos, es alguien externo.

-Así perdieron a uno de los suyos. Por ser tan imbéciles han perdido a uno y ahora les he matado a 2. Quiero saber quién era la mujer.

Gray Dead gritó del coraje:

-¡Carajo! ¡Mierda y más mierda! ¡Hijo de puta! ¿Por qué te interesa tanto saber quién era la mujer? ¿Qué te ganas con saberlo?

-Es tu interés, es lo que ahora te mueve. Perdieron a una mujer ¿quién era? ¿Qué era de ustedes?

Uno de los mercenarios, Caín Dead, hablo al ablandarse bajo la presión.

-¡Era una de los primeros!

Delta se fijo en él y avanzó, mientras sus soldados rodeaban a Gray Dead y lo llevaban a la fuerza a la sala. Se posiciono delante de Caín.

-¿De los primeros qué?

-Los primeros mercenarios de Las Siete Muertes. Iniciaron sus operaciones en 1998, eran siete como ahora pero todos eran diferentes a excepción de Gray Dead. Uno de ellos era mujer, y por rumores que se corrían se sabe que tenía una relación con Gray Dead,

-Entonces la mujer era una mercenaria. Todos eran diferentes ¿cómo entraste?

-Entre en 2003. Yo era un mercenario que operaba en África, trabajamos en conjunto con Las Siete Muertes para proteger a un presidente que estaba siendo buscado por los rebeldes. Nosotros, la organización AAMC, protegíamos las murallas, los pasillos y en general la pequeña fortaleza donde se ocultaba el presidente, y Las Siete Muertes eran su guardia personal, ya que la original murió en un atentado.

-¿Así los conociste? – pregunto Delta, interesado en la historia, mientras sus soldados también movían a Alexander Dead y a Cavalcante Dead a la sala de estar junto con Gray Dead.

-Sí, ellos llegaron unos días después. No salían de la torre central, taparon las escaleras y la comida era subida por arneses, todo el día vigilaban a lo lejos y de vez en cuando sacaban un rifle de tirador para disparar a los exploradores rebeldes. Una vez hubo un accidente con el arnés de la comida, desplomándose.

-¿Tú ingresaste así? ¿Qué tiene que ver eso?

-No. Privados de agua y alimento tuvieron que bajar y destruir la barrera de las escaleras. Los rebeldes esperaron ese momento, ya que algunos exploradores lograron internarse en la selva de los alrededores y aguantar allí, realizando un plan. Cuando el presidente estuvo desprotegido ataco un grupo de rebeldes que parecía no rendirse por nada. Nos superaban con creces pues nosotros éramos quizás unos 30 y ellos eran casi el doble, ya que llegaban y llegaban en carros cargados y con armamento fuerte. Estaban apoyados, al parecer, por un gobierno externo.

-¿Qué fue entonces lo que te hizo entrar a Las Siete Muertes?

-Mi destreza. La pelea fue dura, bastante dura, y sobrevivimos pocos. Uno de Las Siete Muertes murió en el tiroteo mientras defendía a capa y espada al presidente. Gray Dead entonces nos hizo una proposición: No íbamos aguantar otro ataque, así que formulo un escape peligroso. Mediante campo, en 2 camionetas, nos dividiríamos y nos encontraríamos en cierto lugar a cierta hora. Yo fui con ellos y con el presidente, mis pocos compañeros sobrevivientes fueron en otra camioneta. En el camino, y con necesidad de reponer a su mercenario, Gray Dead me ofreció ser Caín Dead, el sucesor del que murió. Acepte.

Delta se vio interesado por la historia, pero aún tenía la duda de la mujer.

-Dime ¿quién era esa mercenaria?

-Estuve menos de un mes antes de que muriera. Era llamada Helena Dead y murió en una de las misiones, estábamos en Kazajstán ayudando a un grupo armado a robar armamento cuando fuimos interceptados. Helena Dead y Mordred Dead fallecieron en esa ocasión. Uno de los integrantes del grupo armado reemplazo a Mordred Dead.

-Interesante historia. – Delta señalo con la cabeza a un par de sus soldados y luego con la mano a Caín. – Llévenselo, lo quiero en el complejo.

Delta se giró y encaro a Gray Dead, Cavalcante Dead y Alexander Dead.

-No pudieron lograr el objetivo por el que les pagamos tanto. Los quiero fuera de Red Rock City en 2 días. Si ha pasado ese tiempo y no escapan los perseguiré y eliminare.

El verdadero Delta se giró, terminando su tarea, mientras sus soldados lo acompañaban. Un total de 4 soldados se quedaron en el apartamento, después de unos minutos se fueron al balcón y ascendieron hasta el tejado, dónde tenían un helicóptero de ataque.

Rutina rota Editar

Una semana ya había pasado de la terrible pelea entre Los Negreros, Las Siete Muertes, la policía y los antiguos prisioneros de Los Negreros. Todos se separaron por precaución y Jerry Skaile estaba de nuevo en Nueva York. El día anterior le mandó un informe a Claude en el que se indicaba como emergencia nacional el posible atentado terrorista que en realidad fue su pelea y que debía cuidarse de no hacer presencia en una fecha cercana.

-¿Gustas ir a comer? – preguntó Claude a Marissa mientras ambos veían la televisión.

Marissa, algo sorprendida, le contesto:

-¿Por qué? ¿Es una fecha especial?

-No creo que sea tan especial para nosotros amor, pero te estoy invitando a comer. – dijo mientras revisaba si tenía dinero suficiente en la billetera o deberían ir a retirar dinero del banco.

-De acuerdo, llevamos un tiempo sin salir ¿no crees?

-Es lo que creía, por eso te invito. Entonces vamos, de todos modos ya estoy cambiado. – dijo mientras se miraba en el espejo de la cocina: Camisa azul, pantalón de mezclilla, zapatos negros y un saco delgado color café.

Marissa también estaba lista así que salieron en poco tiempo. Tomaron un autobús para ir al centro de la ciudad, dónde abundaban los restaurantes famosos de la ciudad. Entre el extraño recorrido de paradas de autobús se acercaron a Gallagher Projects y Claude observó el avance realizado. Estaban en un domingo y al siguiente sábado inaugurarían Perry Projects por lo que Gallagher recibiría instrumentos usados en el importante para terminar antes de tiempo.

Se bajaron en una de las paradas de autobuses, en la de Centro Máximo, un gran centro comercial que fue construido por la constructora en la que trabajaba Claude pero un año antes de entrar. Era bastante grande, de un piso en la superficie y otro subterráneo y que en total sumaban 500 locales y un cine de 10 salas. El área de comida tenía una extensión moderada y eran 200 mesas de 4 personas y 30 locales de comida diferente. Este lugar estaba separado del área de restaurantes ya que aquellos tenían sus mesas propias y demás. Desde que comenzaron su noviazgo más de una década antes sabían que a los 2 les gustaba comer allí los domingos porque no se les hacía un día tan especial como el sábado.

Claude comía comida china y Marissa comida mexicana mientras charlaban de diferentes cosas. En los televisores de la hamburguesería se observaba una noticia importante: Un huracán se aproximaba y al parecer Red Rock City sufriría fuertes vientos el día jueves por lo que se recomendaba precaverse para ese día.

-Una de las zonas con el viento más fuerte será cerca de nuestra casa ¿viste Marissa? – pregunto Claude al momento que arrugaba una servilleta de los nervios. -No, ni me di cuenta. – Marissa rió ya que mientras comía era raro que prestara atención a algo más que al plato que tenía.

-Necesito comprar un nuevo perfume. – dijo Siun mientras revisaba los granos de arroz que se cayeron a la mesa. – El último esta por agotarse en cualquier momento.

-¿Hay perfumería por aquí cerca? – pregunto Marissa que termino de comer, dejando algo de lechuga en su plato.

-Sí, por allí. – Claude señalo y cuando se levantaron se escucho el noticiero en la televisión. Después un “Noticia de último momento”. Claude prestó atención y Marissa también.

-Nos acabamos de enterar de que un grupo de mercenarios que se hace llamar Las Siete Muertes ha secuestrado un tren de pasajeros y se han refugiado en un túnel para evitar a la policía. Un grupo de guardias de la estación intentaron acercarse pero fueron tiroteados y su cuerpo no se ha podido recoger debido a que la policía está sopesando las posibilidades. Al parecer el tren está detenido a 400 metros de la estación y lleva a unas 60 personas a bordo. El líder de los mercenarios ha mandado un rehén con un aviso: Siun debe presentarse en la estación e ir hacía ellos. – La noticia se interrumpía con una grabación de la estación Rockwood repleta de policías. – Que nadie más intente nada o volarán el tren con los 60 rehenes a bordo. El enviado portaba además un explosivo plástico que se ha determinado sirve perfectamente. La gente se arremolina afuera, y sé que digo esto por todos: Siun preséntate para salvar a esta gente. Por favor.

Claude y Marissa, además de toda la gente que vio la noticia, se quedó con la boca abierta del impacto. Caminaron a un lugar sin tanta gente y Marissa dijo en voz bajita:

-¿Qué harás Claude? ¡Nuestra casa está lejos y tu traje esta allí!

Claude miró su reloj y después respondió:

-No me dieron tiempo. Iré lo más rápido.

Marissa dejo salir una lagrima y lo abrazo por el cuello.

-Ten mucho cuidado. Esos están locos.

-Lo sé Marissa. Vamos a casa, debo ir por el traje.

Preparando la intervención Editar

Afuera de la estación Rockwood había mucha gente arremolinada. Los reporteros, los curiosos, la policía, los de emergencias, era un desfile que era detenido por la policía. Siun venía por arriba de los edificios y brinco desde una altura considerable, varias personas lo vieron y lo señalaron mientras caía en picada de cara al frente.

-¡Se va suicidar!

-¡Esta loco!

-¡No soportara la caída!

Siun adelanto su brazo derecho, con el rappel en la mano y lo disparo a un balcón. Se giro para adelante y con bastante menos fuerza de caída hizo que la garra del rappel se soltara, cayendo encima de un camión de SWAT.

-¡Arréstenlo!

-¡Es otro terrorista!

-¡Viva Siun! ¡Salva a la gente del tren!

Se escuchaban distintos gritos y voces, unos lo alababan y otros pedían su captura. El capitán de policía, Charles Hemingway, se adelanto mientras sus compañeros encañonaban a Siun.

-¿Qué quieren los secuestradores? ¿Eres de ellos? – pregunto el capitán.

Siun brincó abajo del camión SWAT y le contesto al capitán:

-No soy de ellos. Son unos malditos mercenarios ¿recuerdan la masacre de Thompson Org? ¡Fueron ellos! ¡Ellos mataron a sus compañeros!

-¡Te vimos a ti! ¿Qué hacías con ellos? – preguntó un soldado SWAT afroamericano que lo encañonaba con una M4A1.

-Ellos intentaban matar a unas personas. Lograron matar a algunas pero yo fui allí a salvarlas porque ellos estaban armados y listos para matarlos.

Siun se veía rodeado de policías. Sin exagerar había más de 50 policías afuera y desconocía todos los que estaban adentro de la estación Rockwood.

-¡Capitán entienda! Si yo no voy van a matar a toda la gente y escaparan. Pudieron escapar del edificio Thompson ¿qué le hace pensar que no escaparan del tren? – en ese momento Siun agacho la cabeza y después dijo de forma rápida. – O quizás no quieran escapar ¿podrá ser un acto suicida? ¡Debo entrar!

-¿Qué te hace pensar que podrás acercarte? Los guardias de la estación lo intentaron y no lo lograron. Mi equipo SWAT esta preparándose.

-Una oportunidad, capitán, una sola oportunidad. Si fallo no tendrá porque arrestarme porque me mataran, ellos escaparan y dejaran a los rehenes allí para que los salven.

El capitán se toco la barbilla con la mano derecha y se quedaba pensativo. Siun avanzó.

-No me importa si usted quiere quedar bien ante las cámaras, yo voy a entrar. – paso al lado. Un metro más adelante el capitán se giró y acompaño a Siun.

-Debo ayudarle al menos. Un mensaje encriptado nos ha llegado hace unos momentos y los analistas han descifrado que el mensaje dice que Las Siete Muertes ahora son menos de la mitad ¿entonces no son 7?

Siun se quedó pensativo y luego contesto maquinalmente:

-Menos de la mitad, perfecto. Son como máximo 3 mercenarios. Aún así son bastante peligrosos y recomiendo que nadie se acerque.

Un grupo de 6 SWAT llegaron corriendo con Siun, el primero extendiéndole la mano en señal de que lo esperara.

-¡Hey, tú! ¿Vas a entrar verdad? – la pregunta parecía dirigida a Siun pero miro al capitán, esté asintió con la cabeza. – Necesito que nos ayudas a liberar a los rehenes. Estabamos calculando pero no hay una opción viable, todo es muy arriesgado. Apagar la luz del metro solo nos dará 10 segundos y con ese tiempo no podemos hacer nada.

Siun levanto la vista, que la tenía fija en el piso debajo de la estación subterránea, dónde al menos 2 decenas de policías miraban al túnel mientras hacían sus trabajos de emergencia.

-¿Dijiste 10 segundos? – preguntó Siun.

-Exacto. – le contesto el comandante SWAT.

-No necesito más. Denme una radio y sintonicen una secuencia única con esa y una con la tuya. No hablen hasta que yo les indique que he soltado a los rehenes. Por cierto necesito que desconecten la energía de las vías.

El comandante SWAT le hizo una señal a uno de sus subordinados de que trajera una radio, entonces agarró la suya y la sintonizo en otra frecuencia.

-¿Algo más? – preguntó al momento de darle la radio que le trajeron.

-Apaguen la luz a mi señal.

Las Tres Muertes Editar

Los pisos del tren estaban repletos de personas acostadas boca abajo, con las manos en la cabeza y sollozaban del miedo. Alexander Dead cuidaba con una MP5 con mirilla de visión nocturna por la parte trasera, en la que a 400 metros estaba la estación. Cavalcante Dead viajaba del primer vagón al tercero patrullando, y Gray Dead estaba en el vagón del frente cuidando. Entre los 3 vagones había una bomba conectada con un detonador en el primero y que gracias a calves se conectaban 3 diferentes. No bromeaba con hacer volar por los aire al tren.

-Alexander Dead a Gray Dead, cambio. – dijo Alexander por su radio mientras apuntaba afuera del vagón.

-¿Qué necesitas Alexander? Cambio. – dijo Gray Dead mientras cuidaba que por el frente no se acercará nada. En efecto. Nada,

-Creo que he visto movimiento. Una sombrea nueva y delgada apareció. Cambio.

-Cavalcante va a tu posición. Lanza una bengala a la sombrar, quizás solo sea una rata. Corto.

Cavalcante llegó al lado de Alexander y se posiciono en forma de disparar con su MP5.

-¿Se ha movido? – preguntó Cavalcante

-Para nada. Apareció y se ha quedado quieta. ¿Una rata se queda quieta tanto tiempo?

-Debe estar comiendo el cadáver de uno de esos guardias que se nos acercaron.

En ese momento la luz se fue.

-¡Mierda! – gritaron los 2 al mismo tiempo. En el momento que prendieron las linternas acopladas vieron como Siun, con los pies por delante, entraba por la ventanilla de la puerta trasera y los tumbaba de golpe. Siun había lanzado el rappel y lo había hecho enrollarse, llevándoselo consigo.

Dentro, empezó a pelear con ambos mercenarios.

Le propino un puñetazo en la cara a Alexander y se defendió de una patada de Cavalcante, agarrándole la pierna y haciéndolo girar y tumbándolo. La gente, por suerte, estaba arremolinada en el primer vagón con Gray Dead por lo que no interferirían en la pelea. Un codazo lanzó de lado a Alexander y sacó el látigo, lo giró con rapidez sobre su cabeza y agarró por el cuello a Cavalcante, estirándolo hacia consigo y enseguida dándole un cabezazo que lanzo de espaldas al mercenario.

Los levanto a ambos por el cuello y los estrello entre sí. Eran pesados, y con su rudimentaria más, por lo que enseguida los lanzó al suelo. Cavalcante se desmayó, pero Alexander no. Siun levantó al último mientras le decía de forma maliciosa:

-Ya sé para que me servirás.

Gray Dead estaba en el primer vagón, usando de escudo humano al conductor del tren, mientras la gente miraba horrorizada a cualquier parte. Deseaban con todas sus fuerzas liberarse de ese suceso, estar a salvo y fuera de una bomba potencial.

La puerta que daba al segundo vagón se abrió y Gray Dead disparó asustado, intentando matar a Siun. De hecho disparó a Siun, pero el impacto no fue a él. Impacto en el pecho de Alexander, mientras este soltaba un quejido de dolor momentos antes de morir.

Siun disparó el rappel al cañon de la pistola de Gray Dead , pero la garra se apretó en la mano del mercenario. Siun jaló con todas sus fuerzas y lo tumbo hacia delante, encima del conductor. Siun soltó el cuerpo agónico de Alexander y se lanzó sobre el de Gray Dead a varios metros de él mientras sacaba con su mano izquierda la radio policiaca y gritaba con todas sus fuerzas:

-¡Entren! ¡Entren!

El equipo SWAT en ese momento empezó a correr desde la estación dirigiéndose al tren. Siun apretó a Gray Dead contra el vagón, mientras gritaba a los rehenes:

-¡Escapen! ¡Háganlo ya! ¡La policía viene para acá!

Los rehenes empezaron a descender por las puertas, abriéndolas a la fuerza, haciendo lo posible por escapar de allí. Gray Dead le dio un cabezazo a Siun y lo tumbo de espaldas, entonces apunto al conductor y le ordeno que pusiera a andar el tren.

El conductor, asustado, intentaba irse, pero Gray Dead le disparó en la pierna mientras le gritaba histérico que hiciera caso. Siun se levanto y empezó a luchar con Gray Dead, pero el conductor ya lo había puesto a andar. Siun le pidió que lo detuviera pero en eso Gray Dead se giró y tiroteo al conductor, el cuál murió antes de poder hacer algo al respecto.

Siun le dio un puñetazo en el abdomen y enseguida un rodillazo en el mismo, después lo giró para que lo encarara y le agarro las manos, brinco y le dio con las 2 piernas una patada en el pecho que tumbo a Gray Dead de espaldas. Siun se le subió encima, con el puño derecho listo para destrozarle la cara a Gray Dead, pero en ese momento sintió como alguien lo agarraba por su espalda y lo levantaba. Siun dio un codazo pero quién lo tenía agarrado lo esquivo, entonces salió volando, pasando por encima de Gray Dead. Al erguirse vio a Cavalcante Dead preparado para luchar.

Gray Dead agarró la palanca de velocidad y la jalo con todas sus fuerzas para arrancarla. El tren entonces estaba avanzando cada vez más rápido y no se podría detener.

-Cavalcante entretenlo, debo preparar la bomba. – dijo Gray Dead mientras Cavalcante le proporcionaba otro golpe a Siun, ahora en la rodilla, lastimándolo.

Siun, tirado, pateo con todas sus fuerzas la rodilla de su enemigo, doblándosela levemente a un lado. Mientras Cavalcante gritaba Siun abrió la puerta delantera y jalo al mercenario hacia delante, tirándolo de frente al tren, a las vías. El tren paso encima de él y las chispas saltaron y enseguida se olio una asquerosa pestilencia a carne achicharrada. Gray Dead observó eso y entonces activo la bomba. Estaba listo para escapar al siguiente vaón cuando Siun sacó las tumbadoras, lanzándoselas a Gray Dead en los pies, amarrándose entre ellos y cayendo de cara. Siun pasó encima de él, de un brinco, mientras Gray Dead intentaba soltarse. Sacó un cuchillo y destrozo la enredadera de cables y se levanto. Siguió a Siun, quién llevaba un vagón de ventaja.

-¡¡Siun imbécil!! – gritó Gray Dead mientras lo encañonaba, pero la explosión del primer vagón sacudió todo y la bala perdida fue a dar bastante lejos de Siun.

El primer vagón acaba de explotar y lanzó a Gray Dead hacia delante, pero con dificultad se mantuvo en pie. Siun, en el filo del último vagón, disparo el rappel al techo porque lanzarse a las vías sería suicida a esa velocidad. Disparó y se quedó colgado del techo, viendo como Gray Dead estaba pasando del segundo vagón al tercero. En ese momento el segundo exploto, ladeándose y lanzando el vagón a los lados, mientras Gray Dead caía de cara en el piso del tercer vagón. Antes de que pudiera incorporarse el tercer vagón exploto, una explosión bastante más fuerte. El primer vagón se descarrilo, haciendo que el segundo igual y el tercero choco, internándose en el infierno que acababa de crear.

Siun sonrió, mientras descendía del techo. La policía no llegaría allí a arrestarlo tan fácilmente y podría escapar. Gray Dead estaba muerto.

Sin embargo, y sin saberlo, empezó la última fase del maquiavélico plan de Delta, la persona que había decidido todo eso, quién estaba detrás de todo. Un plan que el llamaba La Guerra Criminal.

La plática de La Guerra Criminal Editar

Los siguientes días Delta se encargo de hacer los últimos preparativos. Hizo una junta de los criminales dónde les reveló que su plan para acabar con Siun estaba basado en lo que dijo Gray Dead en la única junta a la que asistieron las extintas Siete Muertes: Siun podría acabar de uno en uno pero no con todos a la vez.

Lo apoyarían Los Vigilantes Urbanos, la Yakuza de Red Rock City y Las Sombras del Sistema. Los Negreros murieron todos en su intento de cacería y ahora él no fallaría. Con sus compañeros criminales mencionados llevaba en la cuenta al menos 600 peligrosos hombres armados, mientras que desarmados tendría quizás 900 lacayos. Los criminales menores, los que se fugarían de la prisión y demás sumaban en total unos 5,000 criminales para pelear. Era por eso que se le llamaba La Guerra Criminal.

-Siun es un solo hombre. Si logramos como lo hemos planeado y de tal manera veremos cómo Red Rock City cae a los pies de los criminales. No más justiciero oculto, mataremos a Siun frente a la ciudad y les demostraremos que no hay orden, que el caos puede tomar cualquier forma y que los criminales se levantaran. – dijo Delta, esta vez sin máscara, frente a una junta en la sede de Grand Enforcer, con decenas de criminales menores y las 3 bandas fuertes que lo apoyarían. Sin máscara era diferente al Daniel Matthews, al Delta, de la primera reunión: Ahora tenía el pelo a rapa, era de piel morena clara, sus ojos estaban hundidos, tenía un corte ligero en la frente de forma diagonal muy pequeña y labios parejos, dándole un aspecto casi cadavérico.

En ese momento, uno de los importantes criminales se levanto en la mesa y levanto las manos en señal de alto.

-Escúchame por un momento Delta.

Delta asintió, pero seguía en pie.

-No estamos en condiciones tan fuertes. Quizás seamos 5,000 pero en la ciudad existen casi 10,000 policías. Y sin contar que pueden traer a la Guardia Nacional. No tenemos con que competir contra eso.

Delta asintió, rió para sí mismo y en menos de una fracción de segundo disparó con su pistola semiautomática, con la misma que mató a Virgil Dead, directo a la silla del preguntón. Viendo a Delta, sus más cercanos sabían que no tenía intención de dispararle a matar sino que por alguna extraña razón decidió haber disparado a la silla.

-No te reconozco muy bien ¿cuál es tu nombre? – preguntó Delta mientras guardaba la pistola en una pistolera de pecho.

-¡¿Qué fue eso?! – gritó el hombre, como si hubiera decidido descargarse en ese momento. - ¿Qué de…?

Delta lo repitió:

-¿Cuál es tu nombre?

El hombre se quedó de pie al igual que Delta y los guardaespaldas de los criminales importantes, quedándose mirando a Delta.

-Me llamó Albert Anjou. No les sonará el nombre seguramente, pero soy alguien importante para ustedes.

Delta se sentó, después subió las botas a la mesa que se extendía unos 30 metros en esa sala totalmente blanca y plateada.

-¿Por qué eres importante? – preguntó Delta.

-En términos rápidos soy un asesino de Nueva York. Solo que mis servicios no los presto a cualquiera, solamente a la Familia Asconni. Cómo algunos sabrán, eran la cabeza de la mafia de la ciudad, encima de Los Duques de Bronx y Los Invisibles. La historia del desmoronamiento es algo interesante: El vigilante Siun llegó hace unos meses a la ciudad, en una período rápido desestabilizo a la Familia Asconni, matando a varios matones importantes, dejando que se arrestarán a los cabecillas de los aliados, entre ellos estaba Misael Necces.

Delta se iluminó y bajo las botas mientras ponía los codos en la mesa, apretaba los puños entre sí y recostaba su barbilla sobre los puños.

-¿Qué paso con Misael Necces?

-No tiene el apoyo suficiente, en Nueva York se ha originado desde su arresto una pelea por el control, ya no hay alianzas, ya hay caos en todo. Los Duques de Bronx están separados totalmente y se disparan los unos a los otros. Los Invisibles pagan con su cada vez menor riqueza sobornos para evitar a la policía. La Familia Asconni no existe, están destruidos totalmente. Todo es por Siun, el no atacó a las 3 bandas importante sino que sabe que una era la importante, que debilitándola la alianza se rompería.

Delta se quedó pensativo mientras los murmullos se levantaban en la sala. Era cierto lo que Albert decía: Siun atacó directamente el talón de Aquiles – Delta rió al recordar a Aquiles Dead y su violento final – y las siempre presentes traiciones criminales hicieron lo demás para hundir la mafia de Nueva York.

Cada uno de los 3, que antes controlaban el bajo mundo de la famosa ciudad, terminaron irreversiblemente mal: La Familia Asconni técnicamente eliminada. Los Duques de Bronx matándose entre ellos y Los Invisibles no tenían ya el potencial de antes.

-Además Delta. – Dijo Albert – La familia de Nueva York era la dueña de IroX Constructions, mientras que tú solo eres el encargado de la seguridad. Y al parecer oficialmente Daniel Matthews está muerto.

Delta se quedó atento, mientras miró a sus compañeros y después a Albert, quién parecía estar dispuesto a retar a todo el bajo mundo de Red Rock City.

-No, no, no, no. – Delta levantó las manos y las empezó a mover hacia los lados mientras se reía de lo que Albert le dijo. – No tienes una idea. El jefe de Grand Enforcer, conocido únicamente como Señor Ackerman, también jefe de Thompson Organization, no es solo una persona. Para las necesidades que se den, el Señor Ackerman suele ser alguien más.

Albert se quedó confundido.

-Yo, señor Anjou, yo soy el Señor Ackerman. – Delta se golpeo con los dedos de la mano derecha en el pecho. – Yo soy el dueño de Grand Enforcer, soy el dueño de Thompson Organization y próximamente seré, junto con ustedes, el dueño de Red Rock City.

Se levanto y agarró su pistola mientras apuntaba para arriba. Enseguida sus allegados, los integrantes de la División Oscura, prepararon sus armas. Delta disparó 5 tiros directos a Albert antes de que nadie supiera lo que pretendía. El desdichado sicario cayó en su silla y después esta giró con todo y el cadáver hasta el suelo.

-No me importa quiénes tengan sus dudas, como el aquí presente Albert Anjou. La Guerra Criminal se llevará a cabo. Un levantamiento fuerte, demostrando el poder de los criminales, servirá de inspiración al menos a otra ciudad. Y esto a otra. Así lograremos derrocar el orden y traer el caos en estado puro. De todas formas, existen más criminales en el mundo de lo que todos creemos. Y todos tenemos un precio.

Los criminales aplaudieron. Delta tenía ya inclusive la idea de que los que se encontraban allí eran criminales fuertes, con reglas aún así. Los presidiarios escapados, los criminales menores, los psicópatas y violadores serían la carne de cañón pero a la vez los más destructivos criminales. Solo faltaba el tiempo indicado. El tiempo indicado ya lo había escogido: El jueves, el día del huracán.

El inicio de la Guerra Criminal Editar

La gente tenía preparativos preliminares al huracán. El ayuntamiento de la ciudad indicó que ese día no hubiera escuela ni trabajo, todos debían refugiarse y al menos tener los suministros necesarios en caso de quedarse atrapados en su hogar.

Claude y Marissa acabaron de tapiar sus ventanas con madera. El huracán era algo terrible, y cerca de su hogar recibiría una parte más fuerte. La puerta principal estaba tapada con varios muebles y cajas pesadas y estaban refugiados en el baño, inclusive la ventanilla del baño fue tapiada, por lo que la luz artificial era lo único que los aluzaba.

El viento, desde la mañana, estaba realmente fuerte y en las costas la marea era tan fuerte que estaba prohibido nadar, e inclusive los barcos no podían moverse. Ahora el viento incrementaba de fuerza.

-Prendamos la radio, quizás sea mejor saber que es lo que está pasando. – opino Marissa.

-Creo que sí, vamos, préndela. – concluyo Claude mientras apretaba con su mano derecha una botella de agua de las varias que metieron con ellos.

Las horas pasaban mientras escuchaban la radio de emergencia, donde a veces indicaban que cierto accidente (un árbol se cae, una fachada se viene abajo sobre un carro, un poste sale volando) por lo que cuando indicaron “un edificio se ha quedado sin energía” no les sorprendió tanto. Pero lo que estaban por decir era peor:

-Hace unos minutos mencionamos que un edificio importante se ha quedado sin energía. Quizás sea buena noticia para unos, para otros mala, pero por suerte no ha sido ninguno de los hospitales. Lo que sí debemos mencionar es que el edificio en cuestión es la Prisión de Máxima Seguridad West. Al parecer un grupo de mercenarios hizo acto de presencia y ha tomado la prisión. Todos manténganse en su casa, la policía, como puede, va a detener esto.

Claude y Marissa se quedaron atónitos. La toma de una prisión en medio de un huracán no podía significar nada bueno. Una hora después la transmisión continúo:

-Queridos escuchas nos han llegado nuevos datos sobre la toma de la prisión. Los rumores recibidos indican que han un intenso tiroteo, pero que los presos han podido escapar en grandes grupos y se han desperdigado por las calles. El capitán de policía Walter Joanson esta cercando las calles para preparar una defensa. Si viven en los alrededores no, repito, no abran su puerta ni siquiera si alguien dice necesitar ayuda. No sabemos el alcance exacto de la operación.

Marissa comenzó a subirle el volumen pero Claude apago la radio. Tenía la mirada perturbada y asustada, y sentía el miedo y el coraje correr por su cuerpo. Su novia se dio cuenta de eso y le dijo:

-Oh, no, nada de eso Claude. No vas a salir ¿me escuchaste? ¡No! – dijo, mientras se ponía en la puerta en posición de no dejarlo pasar.

-Marissa, necesito hacerlo, déjame…

-¡Diablos! ¡No! ¿Qué era lo que buscabas cuando regresaste de tu secuestro? Pelear con criminales, pero no sabemos qué es esto. – dijo ella mientras apuntaba a la radio.

Claude se levanto de un salto, camino a la puerta y sin problema pudo quitar a Marissa de allí. Salió del baño y por las rendijas de las ventanas se escuchaba el fuerte viento, que entraba y enfriaba el ambiente. Fue a por su traje. Al ponérselo fue junto a su novia, quién estaba molesta y encerrada en el baño.

-¡Marissa, escucha! ¡Necesito hacerlo, quiero, yo puedo ayudar allí! – dijo Claude después de golpear 3 veces la puerta del baño.

No obtuvo respuesta. Golpeo otras 3 veces y después dijo con fuerza:

-No me importa lo que pienses, no pasaste por lo mismo que yo. Si yo quiero hacer algo por arreglar esto es mi decisión, así que puedes callarte y quedarte allí sentada mientras yo voy a ver qué es lo que sucede.

Claude se alejo, se puso el pasamontañas y después la máscara. Movió todos los muebles y abrió la puerta, con cuidado, ya que el viento la intento abrir con fuerza. Cerró con dificultad la puerta del apartamento y se dispuso a ir hacia la Prisión West. El clima estaba realmente frío y tendría que tener cuidado con usar su rappel, ya que el viento podría moverlo prácticamente sin dificultad por los aires.

En la Prisión West el caos estaba acabándose, pero ahora todos se movían hacia las calles.

Delta miraba con ojos de triunfo como su plan estaba siendo realizado. Estaba montado en uno de los 2 helicópteros Black Hawk de Grand Enforcer. Debajo de él, en los distritos más pobres, observaba como el caos y el desorden se iba expandiendo como una plaga.

Un grupo de presidiarios disparaba a sangre fría a inocentes; otro grupo linchaba con tubos a varios policías que se quedaron rezagados; un grupo de policías disparaba con armas de 9mm mientras los criminales les contestaban el fuego con rifles de asaltos y hasta una granada, la explosión sacudió al helicóptero.

-¡Vaya! – Delta se rió - ¿Vieron eso? Una maldita explosión lanzó en pedazos a los policías.

El viento del huracán tambaleaba el helicóptero.

-Jefe ¿Qué hacemos cuando los refuerzos de la policía lleguen? – pregunto uno de sus soldados de la División Oscura. – Tenemos a varios de los nuestros en puntos clave.

Delta se quedó pensativo. Después agarró la radio de su compañero para mandar un mensaje al único de Las Siete Muertes que seguía vivo, Caín Dead.

-Caín, retén a la policía con todo tu arsenal. Cambio.

Una voz mecánica le contesto.

-Afirmativo. Corto.

Las calles eran el infierno sobre la tierra. Peleas, asesinatos, tiroteos, ejecuciones. Todos los crímenes eran cometidos en ese momento por los maníacos que fueron soltados por Delta. Él miró con regocijo su creación, La Guerra Criminal, mientras sonreía y acariciaba el rifle de asalto que llevaba. Esperaba a Siun.

La Guerra Criminal Editar

-¡Golpéalo más fuerte! – gritó Ian, un multihomicida, mientras uno de sus compañeros apaleaba con un palo de escoba a una anciana que perdió el conocimiento.

A su lado estaba su hija, en estado de shock, una mujer de 28 años embarazada. Ian la miro con ojos de violencia, una mirada que inclusive a los guardias de la prisión West los hacía sentir pequeños comparados con la masa muscular de ese asesino. Le quito el palo de escoba violentamente a su compañero mientras los otros 5 veían la escena esperando que Ian linchara a la embarazada.

-Y, así amigos, es como se hace para matar a una persona de un solo golpe. – dicho esto, levanto el palo sobre su cabeza para asestar un golpe fulminante a su víctima.

Entonces escucharon un zumbido que duró una fracción de segundo antes de que el palo cayera al suelo. La mano de Ian, cercenada, todavía sostenía el objeto de madera. Del muñón mutilado surgieron borbotones de sangre y un grito de la boca del ex-propietario de esa mano.

Los otros 6 giraron su cabeza y vieron que a 6 metros se encontraba una persona sobre un balcón. Uno de los criminales le apunto con una pistola pero antes de que pudiera hacer nada, la figura le lanzó otra navaja como a Ian, pero esta fue directa a la carótida del criminal, tirándolo al suelo hasta desangrarse.

Siun saltó de forma instantánea y cayó sobre 2 de los criminales. Ahora sólo había 3 en pie. Lo atacaron al mismo tiempo, sin ninguna técnica, mientras Siun les detenía los golpes y después, uno a uno, les asesto un puñetazo que les rompió la mandíbula y los dejo desmayados. Brincó de encima de los 2 a los que dejó lastimados y agarrándoles la cabeza la estrello de forma fulminante en el piso, dejándolos inconscientes.

Se giró y se encaró a Ian, quién de forma frenética buscaba la pistola que pudo ser su final. Siun lo agarro del cuello y lo levanto, seguido lo estrello en la pared.

-¿Quién los liberó? – pregunto Siun.

-No lo sé, ya estaba muerta cuando llegamos. – contestó. Algo incoherente, estaba en shock.

Siun agarró de la pared la navaja que le cerceno la mano, que iba a tal velocidad que se estrello en el ladrillo sin enjarrar. La misma navaja se la enterró en la parte izquierda de su abdomen. Ian lanzó un grito de dolor.

-¡Te lo vuelvo a preguntar hijo de puta! ¿Quién los liberó?

-¿No dirás quiénes? – dijo, con dolor, escupiendo algo de sangre.

Siun lo arremetió.

-¿Eran muchos?

-Eran más de cien, eso era seguro. Mataron a los guardias y dejaron un gran arsenal nuevo, además de las armas que cogiéramos. El jefe era igual a ellos, solo que su máscara tenía un visor verde en lugar de rojo.

-¿Qué les pidió?

-Que matáramos a todos los que no eran criminales. Que usáramos todas las armas que nos han dado. Que lo viéramos en el Banco de Red Rock City a las 15:00 horas.

Siun se quedó pensativo y luego lo ahorcó con mayor fuerza.

-Gracias hijo de puta. – dicho eso le enterró la navaja con fuerza y la llevó hacia arriba, abriéndole una herida de gravedad y cortándole el estómago. La muerte sería inminente.

Siun corrió a la pared y dando un pequeño brinco y con impulso corrió por ella apenas un segundo antes de disparar el rappel y clavarlo en el tejado a 2 aguas de la casa, volando al cielo. Casi llegando lo hizo soltar, una técnica que lo lanzaría como peso muerto más al cielo. Al llegar arriba del tejado aterrizo en las tejas y corrió por los tejados dirigiéndose al banco. Quedaban 15 minutos para emboscarlo.

A unos 400 metros de allí Delta miraba por una de las ventanas del helicóptero el enfrentamiento que se producía allí debajo. Años de planeación, años de escalar a la punta de IroX Corporate le darían fruto a su trabajo. No podía evitar sonreír a pesar de que ya cientos de personas estaban muriendo allí abajo en las calles. Cuando fue el momento adecuado, se dirigió junto a sus compañeros al Banco de Red Rock City.

-Señor, hay un problema. – dijo uno de los que iban vigilando.

-¿Qué pasa? ¿Un problema ahora?

-Mírelo usted mismo. – dijo el soldado de la División Oscura mientras le prestaba sus binoculares.

Lo que Delta vio lo estremeció: Fuera del Banco pudo contar a casi 60 criminales tirados en el suelo, unos muertos, otros noqueados y otros tanto gritando del dolor. Había charcos de sangre, mutilaciones, inclusive uno de los criminales estaba clavado en la pared con al parecer una estaca metálica.

-¿Qué cree que haya pasado? – pregunto el soldado.

-Fue el justiciero. Fue Siun. – Agarró el arma que llevaba cargando desde hace rato que disparó contra varios guardias de la prisión. – Nosotros lo buscaremos y lo acabaremos. Los quiero a todos conmigo ¿entienden?

-¡Sí señor! – dijeron sus 7 compañeros al unísono.

El helicóptero descendió para dejar a los 8 en el tejado del banco. El huracán se acercaba, por lo que el helicóptero tuvo que alejarse a aterrizar a casi 3 kilómetros de allí. Mientras tanto Delta y los demás vigilaban bien para encontrar a Siun.

-Visores de calor, actívenlos. – ordeno Delta.

Los 8 con los visores vigilaban alrededor, buscando a través de las paredes, pero el aire no hacía más que enfriar todas las superficies, por lo que enseguida supieron que sería una mala idea. Cuando los iban a desactivar vieron un objeto caliente, que se movía detrás de una ventana de una casa de enfrente.

-¡Miren! ¡Hay algo allí! – dijo uno.

Cuando se dieron cuenta de que era no lo creían: Una bola de fuego venía directo a ellos, era del tamaño de una cabeza humana, e iba a gran velocidad. La bola impacto en el pecho de uno de los soldados de Delta, una oleada de fuego lo recorrío y después en lugar de salir volando de espaldas fue hacia frente, cayendo del tejado. Cuando se lo quitaron vieron que no era una bola aislada, detrás había un cable de alta tensión y en realidad ni siquiera era una simple bola de fuego sino un gancho de rappel. Siun lo había agarrado y jalado hacia el frente, tirándolo de al menos 20 metros de altura.

Tirotearon a la casa con sus rifles de asalto. Siun se cubrió detrás de una pared para evitar los tiros que pudieran atravesar la fachada de la casa. Malditos mercenarios, no podía evitarlos: Hace unos días eran Las Siete Muertes y ahora un grupo más numeroso pero menos letal. Era la calidad de sus enemigos, no la cantidad.

La fachada voló en pedazos con un estrepitoso trueno. Uno de los soldados le había disparado con un lanzacohetes y el caos sobrevino para Siun. Un metro más cerca y quizás los pedruscos lo hieren de muerte, pero por suerte estuvo a distancia suficiente para protegerse. En sus oídos solamente resonaba el característico “iiiiii” de la muerte celular en los mismos. Por suerte el napalm con el que embarro su rappel y prendió fuego no fue alcanzado por la llamarada instantánea y no se prendió.

Los tiros dejaron de resonar.

-¡¿Siun?! ¡¿Eres Siun, cierto?! – pregunto una persona a gritos desde fuera. – Soy idiota ¡¿sigues vivo?!

Siun contestó con gritos al igual que su interlocutor:

-¡Así es jodido! ¡¿Quién eres tú?! ¡¿Una especie de soldado de la fortuna con una coreografía explosiva?!

Delta rió el detalle y después siguió:

-¡Ah! ¡Veo que has notado nuestra similitud! ¡Te presento a mis chicos! ¡Nos llamamos División Oscura!

Siun debía salir de allí y pelear contra Delta. Cortarle la cabeza a la serpiente. Los criminales que solto solo eran carne de cañón, la División Oscura eran los verdaderos oponentes. Quizás los criminales llevaban ventaja pero la policía iba a armar sus tácticas, sus grupos, sus escuadrones preparados. Y en el otro bando solo Delta y la División podían igualarlo, y ellos no se atenían a ningún derecho humano en la Guerra Criminal. Debía detener a Delta y los criminales solos irían deteniendo su avance al perder a su coordinador.

Defensiva de la policía Editar

En un helicóptero de la policía el capitán Charles Hemingway era conducido al distrito Yellow Town, donde se encontraba la prisión West y el obviamente afectado inmediatamente después de la fuga. En los alrededores se postraron todos los policías auxiliares, unos 600, mientras los principales se aglomeraban por la avenida que entrarían las fuerzas policíacas.

Charles descendió y fue recibido por el otro capitán de policía Richard Steiss y el comisionado Nathan Septim. Se saludaron de forma rápida ya que la situación no les permitía las formalidades.

-Ustedes están aquí desde hace rato ¿qué me pueden decir? – preguntó Charles. Sus 34 años en el servicio y su buena fama le atribuían ser buscado siempre como un tutor en los casos necesarios.

-La prisión West fue tomada y los prisioneros se escaparon. Los últimos datos nos mostraban que en la prisión estaban encerrados aproximadamente 3,000 hombres de los más peligrosos homicidas y violadores del estado. Perdimos a 60 guardias en el tiroteo y no tenemos la certeza del destino de 50 policías que patrullaban cuando se soltaron. – dijo el comisionado Septim.

Charles puso ambas manos sobre el mapa del distrito Yellow Town, que estaba sobre una mesa que pusieron, mientras pensativo miraba las rutas.

-¿Cuántos enfrentamientos hasta el momento?

Ahora fue Steiss quién contestó:

-Hemos registrado alrededor de 20 tiroteos. Los reportes nos dicen que llevan armamento bastante potente, militar. En los enfrentamientos hemos podido eliminar a casi una centena de criminales sin técnica ni planes, pero…

-¿Pero qué?

-Pero tienen a ciertos soldados que nos están dando problemas. Ello si tienen técnica y prácticamente pertrechados como un soldado de los Rangers, por lo que es muy difícil enfrentarlos. Las casas van siendo saqueadas, la gente está siendo asesinada, las calles están siendo destruidas por el caos.

Charles se acomodó los lentes con el dedo índice y se puso la mano sobre los labios mientras se quedaba pensativo.

-¿Cuántas tropas tenemos?

-Tenemos a 2,000 de los 3,000 policías de la ciudad listos para entrar y a 120 integrantes de la SWAT. La Guardia Nacional no puede usar sus helicópteros con el huracán y en carretera sus hombres estarían aquí listos hasta en 3 horas. – respondió Steiss.

-Tres horas ¿eh? Es mucho tiempo, y este huracán nos está afectando bastante. El aire no está fuerte, pero solo es cuestión de tiempo para que los residuos lleguen y cualquiera que este afuera estará casi volando con el viento. Postremos a todos en los límites y que no dejen salir a ningún criminal.

-¿Qué intentará hacer, capitán? – preguntó el comisionado.

-Debería darse cuenta, comisionado. Esperar a que esto pasé para ingresar. Los criminales tontos vendrán a nosotros y nosotros los mataremos. Los inteligentes se quedaran, pero no dejaremos que muevan sus fichas ¿entiende? Los presionaremos y la Guardia Nacional cuando llegué se hará cargo.

Aunque el capitán tenía su as bajo la manga: Uno de los suyos aviso que Siun fue visto en una pelea contra al parecer 60 criminales y salió airoso. Esperaba que el vigilante, como fuese, detuviera a quién estuviera detrás de esto.

La emboscada de Siun Editar

Siun seguía escondido en la casa. Ya no eran 7 los hombres de Delta que lo esperaban, sino que un par de escuadrones había llegado afuera y ahora era él solo contra 31 soldados de la División Oscura.

Un sonido lo puso en alerta: El pisoteo de las escaleras, uno que intentaba ser discreto para sorprenderlo, indicaba que sus enemigos venían a por él. Se escondió, pero en caso de que trajeran los visores de calor eso era tan inútil como taparse la cara con las manos para esconderse. Necesitaba enfriarse o escapar. Le dolía el hecho de escapar, teniendo a Delta a unos metros de él, pero los soldados de la División Secreta no eran un grupo de matones de la mafia como con los que se enfrento en Nueva York sino que eran mercenarios.

La ventana trasera era el único lugar por el cual escapar. Al abrirla notó como el frío entraba y le calaba los huesos. Entonces pensó que no era necesario escapar: El viento estaba enfriando el ambiente. Se quedó en un rincón, escondido, esperando que si traían los visores ya se hubiera enfriado al momento de que llegaran.

Los pasos siguieron, lentos, calculadores, hasta que una cabeza de uno de ellos se asomo por una puerta y seguido del soldado entero. Después otro, otro y otro. Los cuatro hicieron un círculo y cada uno apuntando a una dirección. Otros 2 mercenarios entraron por la puerta y avanzaron hasta el límite de la pared, donde vigilaron que no hubiera nadie. Al no encontrar a Siun caminaron buscando. Al parecer no llevaban los visores de calor.

Siun brincó de su escondite y se posiciono al lado de uno de ellos. Con una navaja le cortó el cuello y lo agarro, para cubrirse de los tiros de uno que se puso en guardia antes que todos, después de 6 tiros le empujo el cuerpo del degollado para quitarle la puntería. Incluso antes de que los demás pudieran dispararle a Siun esté agarro los cañones de un par de ellos y lo apunto a los otros, así que al disparar murieron 2 por las heridas. Siun jaló los cañones y les quito las armas a los 2 tiradores y después agarrando a cada uno de ellos por el cuello los estrello con fuerza para noquearlos. El último, apenas recobrándose, recibió una patada de artes marciales mixtas en el pecho, haciendo que su corazón explotará.

En el mismo tejado que descendió Delta todavía tenía algunos vigilantes para evitar que Siun saliera por delante, mientras sus soldados en la calle esperaban sus órdenes para entrar al edificio.

-Señor hay movimiento. – dijo uno de los vigilantes.

-¿Sí? Lo veré. – Delta se asomo y vio que aparecía un cuerpo siendo llevado por uno de los suyos. - ¿Qué es eso?

Uno de los soldados llevaba en brazos a uno muerto con varios hilos de sangre escurriendo y manchando su ropa. Se paro a unos metros de la gran abertura de la pared para darse a ver por todos.

-¡Siun les manda un mensaje! ¡Atrápenme si pueden! ¡Manden a más! – gritó su soldado y enseguida una bala le perforó el cráneo, matándolo.

Delta se encolerizo. Se asomo por el límite del edificio y le gritó a sus hombres en la calle:

-¡Todos entren! ¡Quiero que le quiten la piel mientras vive a ese hijo de puta! ¡Paga triple al que le corte las manos!

Todos sus hombres en la calle entraron corriendo como manada para cumplir con lo que les ordenaba el jefe y ganarse la paga triple. Justo cuando ingresaban al apartamento esté exploto estrepitosamente. La fuerza fue tal que lanzó de espaldas a Delta y los suyos que estaban en el tejado con él se cubrieron la cabeza. El humo salió enseguida pero la fuerza del huracán lo movía, así como al sonido. El eco todavía se escuchaba en las callejuelas y sin duda los refuerzos de la policía de los límites de Yellow Town escucharon.

Los criminales prófugos inclusive se detuvieron en cualquiera que fuera su acción. La acústica que el viento del huracán trajo hizo aún más temible el sonido de la explosión. Delta se levantó y miro el reguero de escombros, el humo, los cuerpos, la calle llena de guijarros lanzados a gran velocidad y con gran temperatura.

-¿Cómo sucede algo así, Hal? – preguntó y miró a uno de sus lacayos.

-¡Una explosión! ¿Cómo? ¡No lo sé Delta, demonios, no lo sé! Se necesita un detonante potente, y una fuerza comprimida para lanzar algo así.

Delta se quitó el visor y el pasamontañas táctico para acariciar su cabello, un acto psicológico de frustración contenida.

-Ese Siun es más de lo que nosotros pensamos. Y nadie puede desmentirme, escúchenme, escapo antes de la explosión. Apuesto mi salario en eso. Bueno, mi salario oficial, el extraoficial me lo quedo.

Los ayudantes se quedaron pensativos.

-Pidan a Caín Dead por radio y un helicóptero de ataque. Buscaremos a Siun en cualquier rincón. No habrá descanso hasta verlo en 6 pedazos y su corazón en la basura ¿entendieron?

-Claro jefe. – le contestó Hal.

Ultimátum Editar

Siun escapó, claro está, antes de que el apartamento donde se escondía explotará. Resulta que para hacer semejante explosión amarro las granadas entre sí para que al entrar alguien los ahorquillas se jalaran y explotaran. Lo que no sabía es que todavía había un suministro de gas que tan volátil como el mismo lanzo creó una explosión todavía más fuerte.

Lo malo fue que la explosión imprevista lo lanzó con más fuerza mientras volaba con su rappel y acabo en el tejado de un edificio viejo después de chocar con una tarima de madera podrida que le tumbo arena encima de él. Así quizás podría ocultarse de Delta, pero lo que a él le interesaba era detener a ese maldito mercenario loco.

Un helicóptero AH-64 Apache] pintado enteramente de negro voló a unos metro encima de las casas seguido de un Blackhawk de los mismos tonos. Iban en dirección a Delta y sin lugar a dudas eran helicópteros de él.

Delta subió al Blackhawk mientras el Apache los cubría. Solo quedaban 7 soldados de los que rodeaban a Siun y los criminales de La Guerra Criminal iban dispersándose y muriendo.

Si los criminales no hubieran sido apaleados por Siun, si sus hombres no hubieran muerto en la emboscada, si los criminales inteligentes siguieran en acción todo eso tendría éxito. Pero Siun los detuvo, los dejo sin planear, les infundió la idea de que a pesar de ser tantos él no se dejaría derrotar ni ascender a ese golpe armado.

-¿Cuál es la misión jefe? – pregunto uno de los que iban en el Blackhawk.

-Buscamos a Siun y lo matamos. No más oportunidades, no lo quiero ni siquiera de prisionero, al verlo quiero que lo maten. Después de eso quiero que cuelguen el cadáver sobre un edificio y dejen algún mensaje ¿de acuerdo? Triple paga al que lo maté.

El Blackhawk se elevó llevando a 14 soldados, incluido Delta, seguido del Apache. Los visores térmicos del helicóptero de batalla le dieron ventaja y enseguida encontraron a Siun. Esté, acostado, intentaba ocultarse pero al ver que los 2 helicópteros se encaraban a él se levanto y de un brinco cayó hacia el callejón, seguido de una explosión de misiles y escombros. Con su látigo se detuvo agarrándose al alambrado para colgar la ropa y detuvo el impulso de su caída, aunque el alambrado se soltó por la fuerza y cayó estrepitosamente sobre bolsas de basura.

Se dio un golpe en la cabeza que le empezaba aquejar. El zumbido de los rotores de ambos helicópteros no ayudaba a su estado. ¡Un maldito misil! ¡Un maldito misil había golpeado detrás de él! Ahora ya empezaba a pensar que quizás los criminales de Nueva York eran encantadores comparados a estos soldados clandestinos.

Un sonido de disparó de misil lo hizo saltar de su lugar y brincar lo más fuerte que pudo antes de que otro misil estampara en las bolsas de basura y destrozara el piso y las paredes. La onda de choque lo lanzo contra una escalera de emergencia y el golpe, aún más fuerte en su cabeza, hizo que una parte de la máscara se rompiera, dejando su pasamontañas al descubierto. Se levanto de un brinco ya que dispararon con la ametralladora montada al Apache. El espacio de 3 metros entre el callejón dejaba fácilmente apuntar al artillero del Apache mientras el piloto conducía.

Uso todas sus fuerzas para correr y al atravesar la calle el viento del huracán casi lo tiraba en la acera. Se aferro a una lámpara de pie y doblo por el callejón para perder de vista al Apache. El viento estaba fuerte y le daba un impulso a su carrera. Estaba casi volando cuando el Apache apareció por encima de él y bajo al nivel de la calle para tenerlo a tiro. Un misil fue disparado e impacto con un automóvil enfrente de Siun. La onda de choque ahora lo mando de espaldas, tirándolo a media calle, a merced de los tiros del Apache.

-Misiles Hydra 70. – dijo, levantándose. – Tiene bastantes y esta por matarme.

Siun estaba por derrotarse. La parte delantera de su traje estaba quemada, los visores estaban rotos, el pasamontañas que tenía al descubierto se chamusco para dejar paso a su cabello castaño oscuro asomarse.

El Apache disparó y Siun, en una última oportunidad, saltó a un lado. El misil pasó cerca de él, encima del automóvil reventado momentos antes, y se estrello en una pared muy atrás de Siun. Lo encañono con su rappel y disparo, rezando por que el gancho se enterrara en la cabina.

Las plegarias cumplieron: El parabrisas se cuarteo y la garra entro, abriéndose dentro de la cabina. Siun activo el rappel y salió volando para postrarse en el mismo helicóptero y estar a salvo de los tiros. El piloto se elevo y el artillero no sabía qué hacer pada tumbarlo, no podía dispararse.

-¡Dispárame aquí hijo de puta! – gritó Siun mientras se aferraba. Allí mismo noto que el piloto no era otro sino Caín Dead, el único de Las Siete Muertes que aún vivía.

-¿Cómo lo tumbamos? – pregunto Caín Dead.

-¡Intenta sacar esa jodida garra de la cabina! – le gritó el artillero.

Caín la agarro y con todas sus fuerzas intento cerrarla pero el pistón de abrir era bastante fuere, no lo movía siquiera un centímetro.

-No se puede. – a Caín se le ocurrió una idea. – Puedo elevarme para que se ahogue, o con el frío va congelarse

-¿Estás loco? Nos mantenemos a baja altitud por los fuertes vientos del huracán. Desnivelarte de un lado puede provocar que giremos sin control.

-No hay otra opción.

Siun, agarrado con toda la fuerza que podía, se aplano contra la cabina cuando el Apache súbitamente se elevo. Los tripulantes del Blakhawk observaban la maniobra peligrosa. Como mucho el helicóptero podría subir hasta 6 kilómetros, pero superando el kilómetro los vientos del huracán serían suficientes para volcarlo.

Delta agarró la radio del Blackhawk.

-Helicóptero Apache DS-02 aquí Delta. ¿Por qué esta ascendiendo a gran velocidad? Cambio.

-Delta, aquí Caín Dead. El maldito de Siun esta agarrado a nuestro helicóptero con fuerza con una especie de rappel. El maldito rappel de Grand Enforcer ¡no sé como lo tiene! Cambio

Delta se quedó pensativo.

-¿Dices que tiene uno de los rappeles? Esos son experimentales, no ha de haber más que 100. Bien, escucha, ese no puede abrirse y cerrarse por la fuerza, es necesario que el operador lo haga. Has girar tu helicóptero para que se suelte. Cambio y corto.

El Apache se detuvo súbitamente, al igual que cuando comenzó ascender, y su Siun no se hubiera sostenido mejor volaría directo a las aspas, matándose. El helicóptero empezó a girar a rápida velocidad a casi el kilómetro de altura. Siun se agarraba y se aferraba lo más que podía, pero el viento del huracán sumado a la fuerza cinética del giro estaba por lanzarlo al vacío.

El huracán hizo una fuerza aún mayor y el Apache se desestabilizo, lanzándose de lado. Siun cayó y se agarro en el último momento de la llanta delantera. Con toda su fuerza hizo un brinco y alcanzó el rappel, haciendo que se soltara. En el aire, a unos 600 metros del suelo, no tenía nada a que aferrarse más que a un edificio unos 100 metros más abajo. Hizo un impulso para dirigirse y estando cerca disparo el rappel, el cual se estiro lo que más pudo, usando la fuerza de la caída como ventaja, aferrándose al rappel, creando una voltereta como de un columpio. En el punto más alto hizo que el rappel se soltará, disminuyendo la caída. De espaldas al suelo se encaro y se detuvo con otro balancín igual, así varias veces, hasta llegar a donde el Blackhawk. El Apache enseguida hizo acto de aparición, descontrolado, chocando contra un edificio y destruyendo la fachada y matando a los 2 tripulantes.

El compartimiento del Blackhawk se abrió. Delta fue el primero en aparecer, sin la máscara táctica.

-¡Otras muertes! Siun de verdad te felicito maldito cabrón has matado a más de los que podría prescindir. No más enfrentamientos con máquinas, tú y yo.

Delta saltó y se quedó a unos metros de Siun.

-Claro, siempre puedes escapar, pero antes de brincar del edificio morirás de un tiro.

Siun se quedó pensativo. Se quito la careta protectora y después la máscara. Era más que obvio que no lo reconocerían, y si se diera el caso, acabaría con todos.

-¿Empezamos? – pregunto Delta.

-Adelante. – confirmó Siun.

Delta tiró un puñetazo con la derecha, un gancho, que Siun esquivó pero aprovecho esto para plantar un gancho con la izquierda al abdomen de Siun. El último, adolorido, tiro un golpe a Delta en la cara, que esquivo y Delta agarro la man, lo jalo y con la rodilla izquierda intento plantar otro golpe en el abdomen solo que Siun lo detuvo con el codo de su brazo, se irguió y agarro a Delta de la cabeza, agachándolo, y dándole un golpe en la boca con toda la fuerza que pudo. Su enemigo cayó de espaldas y se levantó enseguida, corriendo contra Siun y casi tocándolo brincando, haciendo una lanza. Siun lo evito, lo agarro en el aire y le pego un codazo en la espalda. Delta rodó pero todavía no podía levantarse.

-¡Hal, Clever! – gritó Delta.

Del Blackhawk saltaron los 2 soldados que Delta menciono y se pusieron en posición de ataque al igual que momentos antes Delta, solo que estos usaban máscara.

Ambos corrieron y al llegar con Siun comenzaron a apalearlo, pero el vigilante se defendía de todos los golpes. En la primera oportunidad agarro del cuello a Clever y lo lanzo al borde del edificio, a una caída que unos 15 metros. Se defendió con los brazos al estilo boxeo de Hal y golpeo un derechazo en la nariz, quebrándosela. Hal, distraído, recibió un codazo en la nuca y acabo desnucado, muerto.

-¿Vas a usar a tus ayudantes, Delta? Pensé que era uno a uno. – dijo Siun acercándosele.

-Nada más una distracción. – Delta se giró y golpeo con una patada la rodilla de Siun, obligándolo a caer.

Delta levanto su pierna con toda la fuerza de golpearle con esa bota pesada en la cara a Siun, fácilmente lastimándolo horrible, pero el vigilante giró y se puso en pie. Delta se acostó y haciendo un esfuerzo se levanto de un brinco. Levantado, como Siun, dio otra tanda de golpes que fueron parados por Siun. En el último momento un golpe lo alcanzó detrás de la oreja. Siun se cubrió y con todo el esfuerzo que pudo concentro un golpe que planto en el estómago de Delta, sofocándolo.

-¡Nathan, Jeffrey, Hugh! – gritó Delta.

Los 3 soldados brincaron igual y plantaron cara a Siun. Uno de ellos sacó un bastón de policía y tiro golpes indiscriminadamente. Viendose en desventaja, Siun empezó a usar su látigo. Hizo varios giros sobre su cabeza y luego le pego con toda su fuerza al del bastón en la mano, obligando a soltarlo. Después agarro del cuello de Hugh y apretó el látigo, quebrándole la manzana de Adán. Nathan, adolorido de la mano, comenzó con patadas pero Siun agarro el pie y se lo doblo, quebrándolo. Con un movimiento rápido le cortó la garganta a Nathan y con el látigo le cortó la garganta pero ahora fue el turno de Jeffrey. Recogió el bastón de Nathan.

Los cadáveres iban dejando sus granadas de fragmentación. Quizás lanzando una en el momento justo a la cabina del Blackhawk podría derribarlo. Pero era necesario sacar a todos los tripulantes que pudieran regresarla al propietario.

-¡Que débiles son tus soldados, Delta! – dijo Siun burlándose. – Puedo pasarme el día acabando uno a uno a ellos..

Delta lo miró y sonrió.

-Entonces… ¡Alex, Robbie, Greg! – grito para ordenar bajar a los 3 soldados.

Los 3 bajaron de un salto y rodearon a Siun. Al mismo tiempo sacaron los bastones de golpe, al igual que Nathan, y golpearon a Siun. El justiciero iba deteniendo los golpes como si fuera un enfrentamiento con espadas, pero no iba durar mucho por la fuerza muerta de cada golpe, algo muy leve en un duelo de espadas. Giro rápido y se puso en la espalda de Greg, poniendo el bastón delante de él y apretándolo contra sigo mismo, ahorcándolo. Un par de golpes cayeron directos a la cara de Greg y Siun lo levanto de forma brutal para romperle la columna.

Siun sacó los tumbadores y los hizo girar antes de lanzárselo en los pies a Alex. El desdichado cayó con un golpe sordo y con los pies atrapados por un nudo de fuerza aleatorio. Robbie encaró a Siun y le intento golpear 2 veces, uno con el brazo derecho y otro con el izquierdo. Después de que Siun se cubriera de ambos golpes lo agarro con ambas manos de la nuca y lo bajo con fuerza al mismo tiempo que su rodilla subía, propinándole un rodillazo en la cara que el rompió varios dientes y después la nariz. Robbie se tiro adolorido al suelo y después Siun encajo otro golpe para noquearlo.

Quedaban 5 soldados de la tripulación encima del Blackhawk. Delta estaba de nuevo en posición de ataque. Siun lanzó el bastón a Delta pero esté lo esquivo y girando en su eje alcanzo agarrar el mango del bastón.

-¿Otro truco, Siun? Vamos, que tengo ganas de usar este bastón para romper tus dientes maricón.

Ambos corrieron en su contra. Al llegar chocaron y se tiraron varios golpes en diferentes zonas del cuerpo con las manos; Delta tiró el bastón. Un golpe en la nuca, otro en la mandíbula, uno en las costillas, otro en el cuello, otro en el pecho, otro más en la oreja izquierda… Se separaron y sintieron como en ambos rostros escurrían hilos de sangre. El labio de Claude estaba reventado, le dolía una costilla y tenía un ojo morado; la nariz de Delta sangraba copiosamente, su pecho gemía y su oreja izquierda estaba hinchada y zumbando. Pero ambos sentían el sabor de la sangre en la boca. Fue un enfrentamiento duro, ya no más técnica, ambos querían apalear a su enemigo.

-Ese… ese rappel que usas nosotros lo diseñamos. – dijo Delta.

Siun lo desenfundo y lo mostro.

-¿Este?

-Exacto. Año y medio de investigación, $1, 000,000 de dólares en la construcción de todos y designado a 100 personas ¿Cómo lo obtuviste?

-Por un enemigo. ¿Y bien? ¿Cansado?

-Lucharé hasta que tú estés en un ataúd, o hasta que yo acabe muerto.

-¿Qué tal atrapado? – pregunto Siun y le disparo en el pecho la garra, solo que iba abierta. Se cerró a presión y lo dejo aprisionado aunque aún podía mover sus brazos y sus piernas.

-No estoy atrapado.

-Muy pronto para hablar Delta.

Siun corrió alrededor de un tubo para tender la ropa, obligando a Delta acercarse y acercarse al tubo. Cuando estuvo pegado ya no podía moverse debido a varios nudos que Siun hizo al cruzar los cables entre ellos.

-¿Ese es tu plan? Simplemente pueden cortar el tubo, después presionar el botón para liberar al objetivo y estaré tan libre como cualquiera. ¡Oleg, Vic, Jack, Gary, Carl! ¡Todos bajen y acaben a este hijo de puta!

Los 5 restantes bajaron de un salto y se posicionaron alrededor de Siun. Varios golpes volaron pero Siun los esquivo y agarro un brazo de Vic y otro de Carl, girando con toda su fuerza y lanzándolos al borde del edificio para matarlos con la caída. Uno de ellos, Oleg, sacó una pistola de 9mm y encañono a Siun pero antes de que le quitará el seguro fue que el justiciero golpeo y atontó a Jack y lo puso entre las balas y él en el último momento. La primer bala impacto en la espalda, la segura en la columna y la tercera en el hombro. Siun dejo caer al fiambre y le quito de las manos la pistola, después lo golpeo con ella en la cabeza repetidas veces hasta abrirle el cráneo. Esquivo un navajazo de Gary y una patada y después le doblo la mano y con fuerza la junta a su cuello, encajándole la navaja a su portador.

Manchado de sangre ajena y propia Siun agarro una granada y se acerco a Delta.

-No tengo necesidad de matarte. Tus planes han hecho daño; ahora sé porque los criminales temían a ellos mismos: Por tus malditos soldados clandestinos Delta. Tú creaste este plan, y lo admiro, si no fuera por tenerme aquí habría resultado, es casi seguro. – Siun maniobro la granada en su mano. – Conozco estás granadas. Los negreros las usaban en su arsenal. Es como una bombona de gas pequeña porque explota bastante y no lanza sus fragmentos para matar.

-¡Suéltame Siun! ¡Esto no es lo que planeamos! – le exigió Delta.

Siun agarro la cabeza de Delta y la estrelló contra el tubo con una fuerza que hizo resonar y temblar una fracción del tejado que usaban como piso en ese momento.

-¡No! ¡No hijo de puta! Tú incumpliste eso pidiendo tus refuerzos. Ahora yo te tengo como te quiero ¿qué te hace pensar que saldremos vivos de esto?

Siun quitó el seguro a la granada y espero. Los ojos de Delta reflejaron un horror y en milésimas de segundo después resignación.

-Conozco estas granadas. Potentes pero lentas. Quince segundos para detonación, y han pasado 5. 6. 7. 8. 9.

-¡No! ¡Morirás también! ¡No es necesario!

Claude sonrió. Al contar 10 lanzó la granada a la cabina del Blackhawk y esta, dentro, se quedo debajo de uno de los asientos. Cuando llegó a 15 una explosión ruidosa y después una fuerza explosiva partió el helicóptero en 2. El piloto y el copiloto fueron envueltos en una esfera de fuego y fallecieron. La cabina se precipito al tejado, a Siun y a Delta.

Siun se largo corriendo y al llegar al borde salto con toda su fuerza para lograr atravesar el callejón de 2 metros. Piso en el borde del otro edificio y uso el peso muerto del salto apra impulsarse delante. La cabina del helicóptero se estrello a unos metros de Delta e hizo un agujero, debilitando la estructura. La parte trasera también cayó y remato.

El tejado se vino abajo y Delta ahogó un grito antes de entrar en shock por miedo. Los escombros y lo demás hicieron peso suficiente para ir demoliendo piso por piso los 4 de ese edificio. Al llegar al nivel del suelo era un amontonadero de escombros, metales, un helicóptero en ruinas y Delta. Siun brinco al suelo y sacó su otro rappel para detener la caída. Al llegar busco a Delta.

Apenas un metro de diferencia, pero ahora muchos metros, a nivel del suelo, Delta yacía. Manchado de polvo de piedra, aplastado por algunos escombros, el mismo tubo al que estaba agarrado estaba chueco. La fuerza de la caída, de los derrumbes, de los golpes lo mató. El rappel seguía intacto aún así. Siun lo agarro y presiono el botón de devolverse. La garra se soltó del torso quebrado de Delta y giro sobre sí varias veces hasta formar una línea recta y regresar a su compartimiento.

Sin el jefe, la División Oscura y La Guerra Criminal estaban a momentos de terminarse.

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Marilyn Manson - (s)Aint (Music Video)High Definition04:10

Marilyn Manson - (s)Aint (Music Video)High Definition

"(s)AINT"
Marilyn Manson

(PLAY) Un mes después y las calles de Yellow Town, el distrito más afectado en La Guerra Criminal, estaban reconstruidas casi en su totalidad. Casi un día entero fue necesario para detener a la mayoría de los criminales, pero aún faltaron otros.

La División Secreta se quedó sin fondos y fue desbaratada por el mismo IroX Corporate después de descubrir que el jefe de seguridad de Grand Enforcer planeo una guerra no convencional para tomar bajo armas a Red Rock City. Los 107 soldados de la División Secreta que sobrevivieron fueron arrestados o prófugos con una alta recompensa por su captura.

La mayoría de policías y encargados en su entrevista dieron gracias a Siun, mientras que otros seguían pensando que Siun era un mal por erradicar también. Lamentablemente también tenía una cacería sobre su cabeza por varios asesinatos de criminales, aunque otros pensaban que nadie tenía las pruebas necesarias para demostrar su culpabilidad.

Claude salió de Yellow Town caminando, vestido de civil después de robar ropa de una boutique destrozada, y cuando los policías lo vieron enseguida supusieron lo que después el confirmo: Los criminales lo habían apaleado y a duras penas pudo salir de allí. Unos segundos después era atendido por unos paramédicos y puso en la noche regresar a su casa, aunque no hablo con Marissa para nada.

En la mañana Claude se despertó y el ambiente seguía frío. Se levanto del sillón largo de la sala de estar, se preparo el desayuno y al estar comiendo Marissa se acercó.

-Claude.

Claude la miró de reojo y después se recostó en la silla.

-Dime.

-Ayer… ayer me porté mal, no sé por qué. Quizás sea ese miedo cada vez que sales a luchar y no sé si volverás.

-Casi no volvía ¿lo sabías? Mira estos golpes, son los golpes más leves de la pelea de ayer. Maldición inclusive me dispararon misiles ¿te imaginas?

Marissa le agarró la mano y Claude no la retiro pero tampoco devolvió el gesto.

-Discúlpame Claude.

-Aceptó tus disculpas. De hecho mira – Claude sacó de su pantalón una billetera gris de velcro.

-¿Qué es eso? No es tu billetera.

-No, exacto. Era la billetera de Delta, el causante de todo. – la abrió y por encima se pudieron ver multitud de billetes. – Son 200 billetes de $100 dólares. Suficiente dinero para recuperar algunas cosas que hemos perdido. Por cierto tendré que alejarme unas semanas de ser Siun por la cacería de criminales y porque mi traje está dañado, tendré que conseguir otro.

-Bien. Por cierto ayer habló Jerry. Preguntó por ti y dijo que estaba de nuevo en Nueva York e intentaría mover palancas para detener a ese Señor Ackerman que fue el que los citó en aquel edificio que bombardearon.

-¿Ackerman? Era Delta, lo supe por una identificación falsa de su trabajo en la que se nombra Sean Ackerman. Las averiguaciones ya las están haciendo.

-¿Qué harás con el dinero? Claude, de verdad, disculpa.

-No sé todavía. Ya te dije que quiero recuperar algunas cosas, ahora si me disculpas estoy desayunando.

Marissa se alejo de nuevo al cuarto.

-¡Marissa! – le llamó Claude. – Si sigues con esas discusiones no creo que vaya a durar tanto nuestra relación.

-Lo sé Claude.

Entonces Claude sintió algo de violencia contra la humanidad ¿Quién lo apreciaba? Nadie. Solo ser Siun, arriesgarse, hacer un favor que la maldita policía no podía ¿Y quién lo apreciaba? La mujer que él quería, su novia, no lo apreciaba. Ya habría más gente. Puta Marissa.

Claude sonrió, victorioso, aunque dejar de lado a Marissa le parecía una idea triste.(STOP)

FIN.

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