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Vice City Returns
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Saga
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DIA IEditar

Tommy sentado sobre la cama veía las noticias matutinas mientras tomaba un poco de café. Su teléfono resonó hasta que tomo la llamada.

— ¿Hola?

— ¡Thomas, amigo!

— ¡Coronel! ¡¿Qué tal?! ¡¿Como van las cosas?!

— Oh muy bien. Además de gozar mi retiro como nunca, al fin me he librado de una buena vez de esos estúpidos franceses.

— ¡Genial!

— Así es, por eso decidí celebrarlo con una gran fiesta donde tú serás mi invitado de honor.

— En ese caso, de inmediato reservare el primer vuelo hacia las Bahamas.

— No es necesario, Thomas. He regresado. Ahora mismo estoy contemplando la bella ciudad.

— Vaya sorpresa. Entonces cuando quiere que nos veamos y sin demora esté ahí.

— El festejo será dentro de 2 días, pero necesito hablar contigo personalmente, te lo agradeceré de antemano si vienes lo más pronto posible.

— No se preocupe, lo hare. En una hora estoy con usted. Nos vemos.

Por su lado, el joven rento un vehículo en Sunshine Autos para deambular por la ciudad. Llego a Starfish Island donde paso a un costado de un Sentinel XS que desalojaba la mansión.

— Carajo, es él. Disimula, disimula… — pensó mientras encendía la radio. — Es muy arriesgado seguirlo, pero no me queda de otra.

Siguió la marcha con cautela hasta llegar a Ocean Beach. Se dio cuenta que el Sentinel XS daría vuelta en el muelle, así que continuo a pie hasta ocultarse detrás de la pared del edificio.

— Vete a dar una vuelta. Yo te llamo cuando este listo para regresar. — dijo Tommy.

— De acuerdo, jefe. Aprovechare para abastecer el coche. — respondió Mario.

Tommy descendió del vehículo y arribo el Pier 2 donde fue recibido por uno de los mozos. El joven se acercó y observo aquel yate de lujo.

— ¿Sera suyo? — toma una cámara fotográfica que traía consigo y toma varias fotos.

Por su lado, Tommy era encaminado al despacho del Coronel, deteniéndose al notar que a sus espaldas alguien salía de un cuarto hacia el pasillo cargando una torre de cajas que se balanceaban de un lado a otro. Gentilmente detuvo el movimiento de una que estaba por caer y las equilibro.

— Wow, cuidado…

— Ay, muchas gracias. Que amable…

— No fue nada… — dijo mientras se cautivaba con la belleza de aquella chica sonriente que se asomo por un costado de las cajas.

— Señorita, deje eso, para eso está la servidumbre. — dijo el mozo.

— Ya les dije que puedo con esto y más…

— No, señorita. — da un palmoteo. — Chicos, apoyen a la señorita. ¡Vamos!

Un par de sujetos le quitan las cajas de las manos y las llevan a la cubierta inferior. La chica indiferente regresa a su cuarto. El Coronel llega hasta ellos al escuchar sus voces.

— ¡Thomas! ¡Me alegro verte después de todo este tiempo!

— ¡Oh, coronel! Digo lo mismo. — se dan un fuerte apretón de manos y un abrazo.

— Ven, vayamos a hablar en privado.

— Por supuesto.

Caminaron tranquilamente hacia la sala principal. Mientras tanto, sin que nadie sospechara algo, un camarero misterioso con un maletín en manos entro al cuarto de control. Cuando un par de hombres frente al puesto de mando voltearon sus sillas al escucharlo entrar, el extraño los elimino sigilosamente con una Pistola con Silenciador. En las afueras, el joven esperaba pensante en el barandal del muelle.

— Ese cabrón tiene dinero, armas, protección… ¡¿Cómo podré enfrentarme con alguien así?! Hermano, ¿Qué habrías hecho tú?...

Tomo algunas imágenes de prueba, luego cambio el rollo y volteo para buscar algo mas que fotografiar, interesándole un tipo que se despojaba de su vestimenta al salir del Pier 2.

— Parece un traje de marinerito. Bueno, tratándose de algo tan ridículo, cualquiera se lo quitaría. — acerca el zoom. — ¿A que esta jugando?...

En la sala principal la chica se reunió con ellos a órdenes del Coronel. Tommy encantado la miro de pies a cabeza mientras ella le volvía a sonreír al aproximarse.

— Nos vemos de nuevo, señor.

— Veo que ya se conocen.

— No te pongas celoso papá, solo nos topamos hace un momento.

— Oh, entiendo, entonces concluyamos con la presentación. Thomas, ella es mi hija pequeña, Lylian. Hija, él es mi más preciado amigo, Tommy Vercetti.

— Es un placer señor Vercetti. — le da un apretón de mano.

— El placer es mio. Por cierto, puedes llamarme Tommy.

— De acuerdo, Tommy. Así que usted es el famoso novio de Mercedes.

— Como se lo comentaba a tu padre, eso es historia.

— Ayer hable con ella. Esta de viaje y por la forma en que reacciono cuando le mencione que su hermana estaría presente, me dio a entender que no vendrá a la fiesta. — dijo el Coronel.

— Supongo que regresara en unos cuantos días.

— Interesante… ¿solo para eso me llamaste? — dijo Lylian.

— No precisamente, pero quería que estuvieras enterada.

— ¿En realidad tanto odio se tienen como para no querer verse?

— Solo son diferencias que se tienen desde pequeñas. Por eso Mercedes prefiere estar lejos de ella, sobretodo por las bromas pesadas que le hace. — respondió el Coronel.

— Eran simples cositas, no es para tanto.

— ¿No es para tanto haberle cambiado las velas por fuegos pirotécnicos en el pastel de su quinceavo cumpleaños?

— Ahora entiendo porque Mercedes nunca menciono que tenía una hermana.

Cuando se dispusieron a seguir charlando, el contador que había sido colocado en el tablero de control llego a 0 y una tremenda explosión envolvió gran parte del yate. El joven se quedo boquiabierto al ver la nube de humo que se formo tras las intensas llamaradas de fuego que sobresaltaron.

— Ah, carajo... No se si brincar de alegría o revolcarme de ira porque alguien se me adelanto…

En la sala principal el fuego consumía el lugar. Tommy volvió en si con un leve mareo encima y casi arrastrándose se acercó a Lylian.

— ¿Estas bien? — la levanta.

— Ah, eso creo… — voltea a todos lados. — ¿Papá? ¡¿Papa, donde estas?!

Escucharon varios tosidos agonizantes, percatándose que provenían del Coronel quien yacía en el suelo al venirse abajo parte de la estructura sobre su torso. Tommy con todas sus fuerzas intento quitarle de encima los pedazos de escombro, pero aun con el apoyo de Lylian, sus múltiples esfuerzos fueron en vano. El coronel sin resistir más cerró los ojos por última vez, provocando que Lylian soltara un llanto desgarrador.

— ¡PAPÁ!

— ¡Maldición, no puede estar pasando esto!

El yate estaba por colapsar completamente por lo que mas escombros caían por las diferentes cubiertas.

— ¡Tenemos que salir de aquí!

— ¡No, suélteme!

— ¡Entiende, ya no hay nada que podamos hacer! ¡Vámonos!

Con forcejeos la obligo a salir corriendo de ahí. El humo comenzó a asfixiarlos y las mortales llamaradas los acosaban a cada paso que daban sobre los pasillos en busca de una salida. En las afueras, el joven dejo caer un teléfono móvil que sostenía mientras varios vehículos de auxilio llegaban por tierra, mar y aire.

El yate se hundía bruscamente por el agua que entraba con desplomada presión así que tuvieron que esprintar, esquivando los escombros y objetos que caían por el zangoloteo. Atravesaron el anexo hacia el exterior y sin opción, ambos se desplomaron hacia el mar donde fueron avistados por un tripulante de las lanchas Predator, llevándolos a tierra firme para ser atendidos en una unidad médica. Un oficial de policía vestido de traje se acercó a Tommy en cuanto bajo del vehículo.

— Me da gusto que tú vayas a llevar este caso. — dijo Tommy.

— Aun estoy en deuda contigo, además es un caso muy delicado. — voltea hacia el Pier 2 destrozado. — Hasta el momento hay pocos sobrevivientes.

— Me interesa más encontrar al responsable.

— Tal vez tu amigo traía compañía desde que arribo a la ciudad… Respecto a la chica…

— Robert, no quiero que la involucres, ella no sabe nada. Mira yo me encargare de ella.

— De acuerdo, pero debes mantener en secreto su identidad. Puede que ellos también venían por ella.

— Lo sé. A propósito, me sorprende que hayas movilizado la ayuda en poco tiempo.

— Bueno, dale las gracias a ese chico. — señala al joven, quien era interrogado por otro oficial. — Él nos aviso inmediatamente sobre esta desgracia. Es hora de irme, estamos en contacto. — dijo Robert, el tipo moreno que desempeñaba el cargo como Comandante de la policía de Vice City.

El área fue acordonada. Lylian se quedó estática a unos metros del muelle donde no dejaba de ver los restos del yate. Tommy llego a su lado y la consoló con un abrazo. Después la encamino al Sentinel XS que trajo Mario al retornar y se marcharon a la mansión.

DIA IIEditar

Eran las primeras horas del día. El joven estaciona su vehículo a un costado de la mansión y lo desaloja para tocar el timbre con megáfono del portal de seguridad.

— Identifíquese.

— Uh… soy… Danny Hudson, vengo a ver al Señor Vercetti.

— No tenemos ningún registro de dicha visita, así que no tiene nada que hacer aquí.

— Entonces dígale que si no me recibe ahora mismo, destruiré la única pista que lo puede llevar al responsable de lo que ocurrió ayer en el muelle.

— Espere un momento.

Después de unos minutos, Mario junto con otro sujeto, quien lo reviso de pies a cabeza, lo esperaban detrás del portón que se abrió automáticamente.

— ¿Quién eres chico? ¿Qué es lo que quieres?

— Ya se los explique, así que deseo hablar personalmente con su jefe.

Por otro lado, Lylian no pudo contemplar el sueño en la mayor parte de la noche, así que al alistarse para un día más se quedo absorta sobre la cama hasta que alguien llamo a la puerta.

— Lylian, ¿Se puede?

— Claro… — entra Tommy, quien traía una bandeja con comida.

— ¿Que hace? — dijo con voz risueña.

— Supuse que ya estabas despierta así que me tome la molestia de traerte el desayuno para que lo disfrutes cómodamente.

— Que gentil, pero no tengo hambre…

— Vamos, no has comido desde ayer, necesitas recuperar energías. Mira, ya estas bien flaquita, vas a desaparecer.

— De acuerdo, solo porque usted me lo pide. — prueba un bocado. — Esta delicioso ¿Usted lo hizo?

— No, contrate una cocinera que hace exquisitos platillos porque soy pésimo para cocinar.

— No es el único, pero le aseguro que yo soy peor.

— No lo creo. La última vez que lo intente incendie la cocina.

Los dos se echan a reír. Mario toca la puerta y Tommy molesto voltea.

— Jefe, puede venir un momento, es importante.

— Lylian espera aquí, no tardo.

— No se preocupe, tómese su tiempo. — Tommy sale de la habitación.

— ¿Qué sucede? — por inercia se fija en el chico. — Y ¿Quién es él?

— Se dice llamar Danny Hudson y asegura que tiene pruebas sobre el caso de su amigo el Coronel.

— ¡¿Qué dices?! ¡¿Es cierto eso chico?!

— Así es, pero se lo diré a cambio de su ayuda para eliminar a alguien y con lo que le ofrezco, creo que merece una compensación de esa magnitud.

— ¿De quien se trata?

— Me temo que solo puedo decirle que es un empresario muy importante.

— ¿Empresario, eh? De acuerdo. Y bien ¿Qué tienes para mí?

— Esto… — le entrega una fotografía. — Este tipo fue el ultimo en salir antes de que el yate estallara.

Tommy cautelosamente observo aquel sujeto bronceado de poca altura y complexión media que por su rostro iluminado por su cabello rubio denotaba unos 40 años. Lo peculiar era un tatuaje que le relucía en el brazo derecho que mostraba una calavera coronada con llamaradas y entre el cruce de dos rifles de asalto se leía la insignia “F.I.R.E”

— Es mucha casualidad que hayas estado en ese preciso momento tomando fotos…

— No, no, no piense mal, yo solo tomaba mas imágenes para mi colección porque soy un fanático de la fotografía y quería rellenarla con la hermosa vista del mar desde ese ángulo y… — dijo muy alterado.

— Ok, ok, ya entendí… Mario, distribuye esta imagen y cualquier sujeto con estas características háganmelo llegar vivo.

— Lo que usted ordene, jefe.

— Después de eso, ¿A dónde se marcho ese infeliz? — miro fijamente a Danny.

— Pues… cuando se quito el traje de marinerito, hablo por radio y subió a un Sentinel negro.

— Hay miles de vehículos con esas características. Sera mas difícil buscarlo por ese camino.

— Disculpe, respecto a lo que le pedí, me gustaría hacerlo yo mismo, pero no tengo los recursos…

— Comenzaras con las armas. Phil Cassidy es un experto. Puedes localizarlo en el campo de tiro de Ammu-Nation de Downtown, le pediré que te eche la mano sin costo, ahora retírate.

Danny fue escoltado por un par de hombres hasta la salida y al mismo tiempo Lylian salía de la habitación para reunirse con Tommy.

— Lylian, te tengo excelentes noticias.

— ¿De que se trata?

— He conseguido una foto del sujeto que probablemente fue el que detono el explosivo en el yate. Ya movilice a mis hombres para que lo rastreen.

— ¡¿Enserio?!… ¡Genial! Solo espero que demos con él muy pronto.

— Así será. Mientras tanto debo ocuparme de unos asuntos en la ciudad…

— ¿Puedo acompañarlo? Es que estar encerrada no es lo mio, además necesito comprar ropa porque todas mis cosas se fueron a la mierda.

— Pues… de acuerdo, vayamos de compras. Mis hombres pueden hacerse cargo. Vamos.

Subieron al Infernus plateado con Tommy al mando. El coche tomo rumbo hacia Vice Point.

— Uff, hace mucho calor.

— Se nota que detestas los lugares cálidos. — enciende el aire acondicionado.

— No los soporto.

— Ya te iras acostumbrando, créeme.

— Si usted lo dice.

— Es cierto... — toma su teléfono móvil. — Mario, dale prioridad en dejarle la prueba a Robert.

— Entendido, jefe.

— Cualquier cosa avísame de inmediato y ya que estas por ahí ocúpate del trato que tenemos pendiente en Ocean Beach y Mike que se ocupe de la mercancía del embarcadero. — cuelga.

— A eso le llamo mover el mundo con un solo dedo. Recuerdo que mi padre hacia lo mismo. Rayos… ¿Cómo pudo pasar esto?

— No te pongas triste. La policía y yo estamos haciendo todo lo posible para dar con el culpable.

Llegan al estacionamiento de North Point Mall donde dejan el vehículo y entran al centro comercial. Su primera parada fue en la tienda GASH.

— Escoge lo que quieras, yo pago.

— No, ya suficiente esta haciendo con darme hospedaje, además aun tengo fondos así que puedo arreglármelas.

— Vamos, no seas orgullosa y tómalo sin compromiso.

Luego de recorrer los pasillos por varios minutos para escoger las prendas a su gusto, Lylian se encerró en un vestidor con una montaña de ropa en manos. Le modelo varios conjuntos de vestidos, minifaldas, shorts, blusas, camisas escotadas e inclusive bikinis que le quedaban a la perfección en su escultural cuerpo. Lo que no le parecía sexy, atractivo, coqueto o lindo, Tommy movía la cabeza negativamente y a la inversa levantaba el pulgar con animo. Tras ello pasaron a la joyería.

— Mire, ese esta precioso. — dijo al ver un dije con un pequeño pero reluciente diamante en forma de rombo color rosa.

— Si te gusto, llévatelo.

— No, no, no, como cree, cuesta más de diez mil dólares y…

— Señor, me llevo ese collar. — le dijo al despachador.

Le hacen entrega del collar tras haberlo pagado con una tarjeta de crédito y se lo coloca a Lylian.

— Te queda muy bien.

— Muchas gracias. No se como podría pagarle todo lo que esta haciendo por mi.

— Ya te dije que no es nada. Mientras estés conmigo no te hará falta nada.

— Me alegra que mi padre lo haya conocido, no sé que haría sin usted.

— Y yo me alegro que el Coronel haya tenido una hija tan linda. — toma la mayoría de las bolsas de compras. — Ven, es hora de irnos.

Al bajar por las escaleras eléctricas, jugueteaban con ligeros empujes y golpes durante el camino hasta llegar al estacionamiento. Mientras metían las bolsas en el vehículo escucharon el rechinido de unos neumáticos que frenaron en seco y al voltear notaron que dos coches se colocaron al costado de la salida. Descendió un cuarteto de hombres de aspecto común y en cuanto visualizo que tenían armas de alto calibre en manos, Lylian sacó una pistola bajo su chamarra y con una impresionante precisión hizo caer uno tras otro al tenerlos bajo la mira. Uno de ellos alcanzo a poner su arma en alto, pero en ese preciso momento un disparo ajeno le perforo la cabeza.

— Idiota… — dijo Tommy mientras sostenía una Colt Python que desprendía humo del cañón.

— Buen disparo. — guarda su pistola.

— ¿De donde sacaste eso?

— Un regalo de papá. Siempre la llevo conmigo para situaciones como esta.

— Ya veo. Me dejaste impresionado, eres una excelente tiradora. Bien, ahora la pregunta del millón es ¿Quiénes son estos hijos de puta?

— ¿Cree que tengan algo que ver con el incidente de ayer?

— Tal vez. Mejor vámonos antes de que vengan los chismosos.

Lo más rápido posible y sin levantar sospecha alguna se marcharon a bordo del Infernus.

— Por lo visto las cosas se pondrán difíciles.

— Tú lo has dicho y estoy dispuesto a protegerte de esos mamones…

— Lo que menos necesito es que me protejan. Se cuidarme sola.

— Vaya ¿y por qué tanta seguridad en ti misma?

— Fui cadete de la Escuela Militar de San Fierro durante 4 años. Por eso no necesito que se preocupe tanto por mí.

— El que hayas estado en el ejército no te hace inmortal. — le alborota el cabello.

— Basta, me despeina… — entre risas le da un leve golpe en el hombro y se reacomoda el cabello. — Si puedo defenderme no tengo porque dejarle toda la carga.

— No es ninguna carga.

Llegan a la mansión. Dejando el vehículo en el garaje, suben al despacho.

— Oiga ¿y las cosas?

— Ya ordene que alguien se encargue de llevarlas a tu habitación. — abre un cajón y saca una cajita. — Toma, creo que te será de gran ayuda.

— Vaya, munición, justamente lo que tenía en mente. Que atento.

— Así debe ser. — se quita su chaqueta y la cuelga en un perchero. — ¿Te gusta practicar tu puntería?

— ¡Me fascina!

— Que bien. Un día podemos ir al campo de tiro ¿Qué te parece?

— Es una excelente idea. — accidentalmente deja caer las balas. — Ay, que pendeja…

Mientras Tommy la ayudaba a recogerlas sonó el teléfono del despacho, pero lo ignoro por completo.

— ¿No va a contestar?

— No creo que sea de importancia.

— Hola, habla Tommy. Por le momento no puedo contestarte, así que deja tu mensaje. — fue lo que se escucho en la contestadora y comenzó a correr el cinta de grabación. — ¡Feliz cumpleaños Tommy! ¡¿Qué te parecieron los fuegos artificiales que prepare especialmente para ti?! Es una lastima que solo los haya disfrutado tu querido amigo, pero descuida porque tengo más sorpresas para el festín.

Ambos inquietados se levantaron y Tommy se apresuró en levantar la bocina.

— ¡¿Quién carajos eres hijo de perra?!

— ¿Tan rápido te olvidaste de mi? No hay problema, pronto hare que me recuerdes. ¡Y para hacer esto más interesante tus amigos también pagaran tus errores!

— ¡¿A que te refieres con eso?! — se corta la llamada y con fuerza deja el teléfono sobre el escritorio.

— Así que ese maldito no quería arreglar cuentas con mi padre sino con usted… — lo jalonea de la camisa. — ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué lo enredo en sus asuntos?! ¡Si usted no hubiera estado ahí nada de esto habría pasado!

— Mira, tanto tú como yo nos acabamos de enterar que ese tipo quiere ajustar cuentas conmigo...

— ¡Sea lo que sea, dígame de quien se trata para que pueda eliminarlo con mis propias manos!

— No lo sé…

— ¡Mentiroso, usted debe saberlo! ¡Vamos, responda!

— ¡Ya te dije que no lo sé!, pero de lo que estoy seguro es que sabia sobre el regreso de tu padre a la ciudad por eso pudo planear perfectamente lo de ayer. Ahora tranquilízate, por favor...

— ¡¿Cómo quiere que me tranquilice?! ¡Ese maldito se salió con la suya y nosotros seguimos aquí sin encontrarlo!...

— Yo también lamento mucho la perdida, pero si actuamos bajo esta pena no llegaremos a nada. Tu padre fue mí mas respetable amigo, por eso no puedo permitir que su muerte quede impune. Te prometo que hare pagar a ese bastardo, así sea lo ultimo que haga.

— Me doy cuenta de que usted es un hombre de honor. Discúlpeme por haberle gritado… es que…

— Solo olvídalo…

— Por cierto, ¿A que vinieron esas felicitaciones?

— Ayer cumplí 36.

— Uh, vaya, pues ¡Felicidades! Supongo…

— Dadas las circunstancias no creo que sea buen momento para eso, pero gracias de todos modos.

— No lo mencione. — suena el teléfono de Tommy y contesta.

— Si, ¿diga?

— ¡Papi, necesito de tu ayuda, rápido!

— ¿Umberto?

— Tenemos un problema, pero no hay tiempo para explicártelo por teléfono.

— ¿Qué clase de problema? — se corta la llamada y se queda extrañado.

— ¿Qué sucede?

— Eh… Solo es una pequeña anomalía con los negocios, pero por las dudas iré a echar un vistazo. Recuerda que puedes hacer lo que quieras menos salir hasta que regrese ¿De acuerdo?

— Ok.

Justo cuando Tommy le dio la espalda, sorpresivamente lo giro hacia ella para darle un beso muy apasionado.

— Pero ¿Por qué…

— Solo quería darle una muestra de mi gratitud, pero también puede tomarlo como un regalo de cumpleaños.

— No tenías que hacerlo…

— ¿A poco me va a decir que no le gusto?

— Claro que me gusto, pero no es el momento. Nos vemos mas tarde. — toma su teléfono. — Mike, prepara el Infernus y espérame en el portón. — cuelga.

Más tarde el Infernus arribaba Little Havana y bajaron al detenerse frente al Café Robina. Dentro solo estaba Alberto atendiendo a la clientela.

— ¡Alberto, buenos tardes!

— ¡Hola! ¿Qué tal? ¿En que te puedo ayudar?

— Busco a Umberto ¿Esta por aquí?

— Claro, esta cuajado en su covacha. ¿Para que lo necesitas?

— Me hablo para resolver un problemilla, pero realmente no sé de que se trata…

— Pues su único problema es la manera de conquistar a las mujeres.

— Ni que lo diga. ¿Y cuánto tiempo lleva dormido?

— Más de media hora. — toca con fuerza una puerta contigua. — ¡Umberto, levanta tu trasero que te buscan!

— ¡¿Quién cojones es?!

— ¡Es tu amigo, Tommy!

— ¿Qué pasa papi? — dijo al salir del cuarto algo adormilado.

— ¿Eh? Se supone que tú eres el que debes decirme que sucede.

— ¿De que hablas papi?

— Hace un momento me hablaste para que viniera porque supuestamente tenías problemas.

— Debes estar alucinando. No he tocado mi teléfono desde hace horas.

— ¡¿Qué?! Pero estoy seguro de que fuiste tú…

De repente un proyectil cae sobre el Infernus y la onda de choque los arrojo al suelo, protegiéndose de los vidrios que reventaban mientras la estructura era quebrantada. En las calles, tres Rancher negras invadían los alrededores, las cuales eran tripuladas por sujetos vestidos de manera extrovertida, pero con estilo militar.

— ¡Prepárense para morir, escorias! — grito uno de los sujetos.

Cada vehículo tenía un par de sujetos equipados con MP5 atacando con el Drive-By y a los pocos instantes les hicieron compañía unos cuantos haitianos en coches Vodoo. Tommy se oculto detrás de las pared ante la multitud de disparos que pegaban en diferentes direcciones.

— Al parecer estamos rodeados. — dijo Mike bajo una mesa.

— No me digas. — contesto Tommy sarcástico y saca una Colt Python de su chaqueta. — Solo nos queda abrirnos camino.

— ¡Hey, por aquí! — grito Umberto quien a gatas llego a una salida alterna. — Podremos atacarlos desde el callejón.

Los cubanos que se encontraban en el lugar les siguieron el paso. Tommy y Mike se pegaron en la pared mientras que los cubanos atacaban desde las salidas del callejón y Umberto retornaba al interior.

— ¡No seas cobarde, da la cara y hagamos esto mas ameno, Tommy! — grito un tipo al bajar de una de las camionetas.

— Mike, trae refuerzos mientras yo me ocupo de ellos.

— ¡Jefe, lo mejor será arreglar cuentas con esos idiotas en otro momento!

— Esos imbéciles deben venir por parte del tipo que andamos cazando así que no puedo dejar escapar esta oportunidad. ¡Vamos, date prisa!

Mike se escabulle sin ser visto mientras Umberto salía con un par de MP5 en manos.

— Toma esto, papi. — le arroja un arma. — Nos desharemos de esos mamones ¡Pelotas solo las tenemos nosotros!

Manteniéndose en cubierto, Tommy y Umberto se deshacían primeramente de los haitianos con ayuda de los cubanos que se encontraban en el otro extremo del callejón, de los cuales cayeron algunos cuando los tripulantes de las Rancher atacaron con una barrera de ráfagas al desplazarse.

Un par de Cuban Hermes llegó a máxima velocidad e impactaron a las camionetas para aturdir a los tripulantes. De los coches bajaron Rico y Pepe. Tommy disparo a ciegas al deslizarse detrás de un coche y Umberto al toparse con Rico prepararon unos cuantos Cocteles Molotov que arrojaron hacia los coches enemigos.

El conductor de una Rancher pereció casi al instante al ser victima de los disparos que realizo Tommy, por lo que el vehículo fuera de control se estampo contra una pared mientras Umberto lanzaba el último coctel molotov que cayo sobre la camioneta restante, volándola en pedazos tras la incineración y por los constantes disparos que le propiciaron.

— ¡Por fin acabamos con esas escorias! ¡Deben saber que nadie se mete con Umberto Robina!

— No me digas ¡Pues no te creo gordo de mierda! — dijo un extraño.

Todos voltean. Tommy miro fijamente al tipo que estaba sobre el tejado del edificio contiguo, quien al parecer era del bando de los sujetos extraños pues poseía la misma vestimenta.

— Veo que mordiste el anzuelo, Tommy, no creí que fueras tan ingenuo.

— Tú… — en su mente lo compara con el sujeto de la fotografía. — ¡Tu eres el maldito que provoco la explosión del yate!

— ¿Cómo rayos te enteraste?

— Tengo mis medios, pedazo de imbécil.

— Bueno, entonces también debes saber que Storm quiere cobrar venganza por lo de hace un año.

— ¡¿Qué?! Pero…

— Basta de charla, yo no tengo nada que ver con sus estúpidos asuntos, solo vengo a cumplir con mi trabajo así que ¡es hora de que mueras!

— ¡El único que terminara muerto, eres tu! — grito Tommy al poner en alto su Colt Python.

— ¿Crees que alguien tan insignificante como tú podrá contra nosotros?

— ¿Nosotros? — más sujetos salieron sorpresivamente por distintos lados. — ¡Maldición, trae refuerzos!

— ¡¿Quién diablos son todos estos?!

— ¡Somos quienes patearan sus estúpidos traseros! ¡La banda FIRE! ¡Vamos chicos, acaben con ellos!

Mientras Umberto y los cubanos se enfrentaban a los FIRE, Cryd bajo del tejado con un salto y se acercó con pasos prepotentes hacia Tommy quien le disparo directo en el pecho, pero Cryd solo se replegó sin herida alguna.

— El maldito trae chaleco…

Justo cuando intento darle un tiro en la cabeza, Cryd le lanzo un cuchillo de combate que Tommy en reacción rápida logro eludir, pero esa acción solo fue una distracción para ser atacado a puñetazos. La MP5 cayo de sus manos y Cryd la alejó con una patada antes de ser arremetido bruscamente por Tommy hasta ser derribado.

— Vaya, tenia razón Storm. Eres bueno. Veamos si puedes continuar así.

Cryd al levantarse se limpio la línea de sangre que corría de su boca y suelta dos puñetazos que Tommy detuvo al instante, pero no pudo bloquear la patada frontal que pego en su pecho y la patada giratoria que lo tumbo de espaldas.

— ¡Tommy, aguanta voy a ayudarte! — grito Umberto.

— Ni siquiera lo pienses gordito. — dijo un FIRE al obstruirle el paso.

Tommy es erguido de los cabellos y comienza a recibir un puñetazo tras otro para luego doblarse con sofocamiento por algunos rodillazos y ganchos al estomago. El impacto de una patada lo arrojo contra un vehículo y continúo siendo agredido como si fuese saco de arena. Al caer aturdido trato de tomar un arma del suelo, pero Cryd le pisoteo la mano y sobre la cabeza le coloca el cañón de un revolver que desenfundo.

— Fin del juego, Tommy.

Antes de que pudiese presionar el disparador una bala impacto cerca de su rostro y al voltear con enojo notó que el tiro provenía de la MP5 de Umberto. Mientras Cryd cambiaba la dirección de su arma, Tommy aprovecho para darle un fuerte manotazo en el tobillo por lo que su enemigo perdió estabilidad y soltó un disparo que pego en la pierna de Umberto. Mientras Rico y otro cubano auxiliaban a su jefe, se escucho un ruido extraño por lo que la mayoría miro al cielo. Se trataba de un Maverick de la Policía y un VCN Maverick que sobrevolaron el lugar mientras que por tierra llegaban 10 patrullas de las cuales bajaron los uniformados y apuntando con Escopetas y Pistolas, ordenaron la rendición de todos por los altavoces.

— Perfecto, lo que me faltaba…

— ¡Chicos, ya saben que hacer! — grito Cryd al tomar su Lanzagranadas que colgaba de su espalda mientras que los FIRE se disiparon para encargarse de los cubanos y de la policía.

Tommy embistió a Cryd y al mantener un forcejeo con el Lanzagranadas se soltó un disparo al aire que proyecto en el VCN Maverick, el cual aterrizo sobre una de las 3 Enforcer que arribaban al sitio y mismas que colisionaron en cadena hasta volcarse, dejando noqueados a los S.W.A.T que venían dentro. Tommy y Cryd se alejaron en direcciones contrarias para evitar que los vehículos los aplastaran y se ocultaron de los disparos que hacia el Maverick de la Policía. Mientras Tommy despojaba de su arma y chaleco antibalas a un FIRE caído, Cryd recibe una transmisión por medio de un radio comunicador en forma de auricular

— Sabes perfectamente que llamar demasiado la atención no es nuestro objetivo. Aborta y regresa a la base ahora mismo, nos ocuparemos de él después. — dijo el emisor.

Se quito el auricular y lo pisoteo, luego puso en alto el Lanzagranadas y una MP5 que le arrebato a un cubano tras noquearlo y al mismo tiempo las acciono. Un proyectil impacto sobre un coche que se encontraba cerca de Tommy y el estallido lo arrojo contra una pared. Por sorpresa un policía disparo brevemente a Cryd, pero este lo elimino al lanzarle la última granada. En ese momento llego Mike en compañía de varios miembros de la OCV, los cuales ganaron la ventaja perdida contra los FIRE en poco tiempo.

— ¡Jefe! — lo ayuda a levantarse.

— Estoy bien… — se apoya por si mismo. — Despeja el área… y encárgate de ellos… — le arrebata su rifle de asalto. — Yo me hare cargo de ese bastardo…

— Pero jefe, usted esta muy mal, debería…

— ¡Es una orden!

Mike concentra a sus compañeros y junto con los pocos cubanos que restaban subieron a los vehículos. Se pusieron en marcha y con el Drive-By provocaron que tanto policías como FIRE fueran en pos de ellos. Tommy se escabullo de los disparos al mismo tiempo que él realizaba los suyos hacia Cryd, quien luego de varias ráfagas sintió unas extrañas punzadas en su torso, notando que se trataban de los impactos de bala que penetraron su cuerpo ya que el blindaje de su chaleco había llegado al límite. Ambos estaban por atacarse de nuevo, pero Tommy fue más rápido en apretar el disparador y lo derribo casi al instante. Agoto totalmente su munición así que dejo caer el arma al no serle útil y se acercó a Cryd.

— ¡Dime quien es ese tal Storm!

— ¡No te hagas Tommy, tú lo conoces perfectamente!

— ¡Eso no me aclara nada! — le da un puñetazo. — ¡Vamos, responde, ¿Quién es Storm?!

— ¡Si tanto te interesa saberlo, descúbrelo tu mismo porque yo no vine a contestar tus estúpidas preguntas!

Por la furia, Tommy comenzó a asfixiarlo con todas sus fuerzas y mientras Cryd estiraba su brazo de un lado a otro sintió que había una Pistola cerca, así que la pone en alto al tomarla. Tommy esquivo el disparo que soltó y al instante pateo su mano, por lo que el arma salió despedida y la cacha al vuelo en un movimiento rápido.

— ¡No lo hagas!

— Hasta nunca Cryd...

Se escucha un disparo. Cryd con un disparo en el ojo, yacía muerto en el pavimento. En ese momento escucho el sonar de varias sirenas. Corriendo con duro esfuerzo se oculto en un callejón pues patrullas, ambulancias y camiones de bomberos pasaron a toda velocidad y por aire lo hizo un par de Maverick de la Policía en compañía de una ambulancia aérea. Sin ser visto, toma el control de un vehículo ajeno y se aleja a máxima velocidad mientras los paramédicos auxiliaban a los sobrevivientes, los bomberos apagaban el fuego y los policías caminaban de un lado a otro.

Llego a su mansión donde al detener bruscamente el vehículo bajo muy decaído y se encamino a la entrada principal. Mario y Lylian escucharon el escándalo que hicieron varios hombres de la OCV al ver a su jefe herido, por lo que salieron de inmediato.

— ¡¿Qué demonios le paso?! — sin más fuerzas Tommy se desplomo sobre el suelo. — ¡¿Qué están esperando?! ¡Llamen a una puta ambulancia!

DIA IIIEditar

Por la mañana Tommy vuelve en si. Estaba recostado dentro de una agradable habitación donde sus heridas habían sido vendadas. A su lado Lylian estaba sentada.

— Hola, bello durmiente. ¿Cómo se siente?

— Supongo que mejor…

— ¡Oiga, me dio un tremendo susto! Pero ¿Qué fue lo que sucedió?

— Una nueva banda apodada FIRE nos tendió una emboscada. Uno de ellos fue el responsable de lo sucedido en el yate, así que no tuve más opción que eliminarlo, pero el verdadero cabecilla de esa banda es un tal Storm y mientras ese desgraciado siga vivo no podemos cantar victoria.

— Me hubiera encantado haberlo eliminado yo misma, pero que mas da, ahora debemos enfocarnos en Storm, cueste lo que cueste.

— ¿No tienes miedo?

— ¿Miedo de qué?

— De arriesgar tú vida.

— Por supuesto que lo tengo, pero eso no me será un impedimento para vengar la muerte de mi padre.

— Me da gusto que pienses así, pero si esto me paso, no quiero imaginarme lo que puede sucederte si esos estúpidos siguen con sus manías.

— Ya le dije que no tiene que preocuparse tanto por mí. Mire, para que se quede tranquilo le prometo que tendré cuidado, pero también le pido que usted lo tenga, no sé que haría si lo pierdo.

— No te aseguro nada, pero lo intentare. A todo esto ¿Cuánto tiempo estaré internado?

— Pues el doctor estimo un par de días.

— Pues yo me siento bien, no tengo porque perder tiempo aquí. Storm puede aparecer en cualquier momento y…

— Ey, sé que estamos en aprietos, pero tiene que dejar que sus hombres se hagan cargo por el momento, no hay opción.

— Si quieres que todo salga bien hazlo tu mismo, por eso debo ocuparme personalmente de atar estos cabos sueltos.

— ¿Enserio? — le da una palmada en el pecho.

— ¡Ah, carajo! — se retuerce de dolor.

— Se da cuenta porque debe interesarle solo su recuperación. En ese estado no puede hacer nada. Carajo, se nota que actúa a lo bruto, pero me agrada que sea un hombre de armas tomar. Justo como me conto mi papá…

— ¿Acaso sabes lo que ocurrió hace un año?

— Solo sé que un intercambio salió fallido y les quitaron la nieve y la pasta que estaba de por medio. También sé que si no hubiera sido por usted, mi papá no hubiera logrado varios acometidos como el de escapar sano y salvo de Vice City. ¿Qué le parece si me cuenta lo que paso en aquellos días?

— Es una larga historia. Hace un año, Sonny Forelli, el jefe para quien trabajaba en Liberty City, me envió a esta ciudad a realizar un intercambio para comenzar a expandir su poder, pero ese día unos sujetos lo irrumpieron a punta de disparos. Tres murieron y tres logramos escapar. Tenía que recuperar la mercancía y el dinero lo más pronto posible, así que con ayuda del único contacto que tenia aquí logre hacerme de recursos y colegas para lograrlo. Entre ellos estaba tu padre, quien era el encargado de la seguridad del intercambio y gracias a él me entere que Ricardo Díaz, el pez gordo de toda Vice City en ese entonces, fue quien lo estropeo luego de que González se le fuera la lengua. El traficante que sobrevivo, Lance Vance, me intercepto un par de ocasiones para unirnos en contra de Díaz ya que el buscaba venganza por la muerte de su hermano, así que al ganarnos su confianza lo eliminamos en su propia mansión la cual ahora me pertenece. Al no conformarme con esa propiedad, me hice de 15 más por lo que obtuve más de los que perdí, sobre todo por la imprenta donde la falsificación de billetes es mi fuerte. Por su parte, Sonny quería reclamar el imperio que estaba construyendo, así que envió a sus hombres para que despojaran mis propiedades, pero acabe con ellos y como lo esperaba, al día siguiente arribo a la ciudad. Era momento de regresarle el dinero el cual era falso, pero justo cuando creí que todo estaba marchando bien, Lance me traiciono vendiéndome con Sonny. Desde que llego ya estaba enterado que iba a darle gato por liebre así que uno de los dos no saldría vivo. Antes que nada me encargue personalmente de Lance y luego ajuste cuentas con Sonny, ya que por su culpa estuve 15 años tras la sombra.

— ¿Por qué?

— Desde mi adolescencia fui miembro de la familia Forelli y mi trabajo era excelente para Don Angello, incluso llego a verme como el hijo que siempre deseo. Sonny no soportaba que su tío me tuviera mucho respeto, y temía que fuera más que él dentro de la familia, así que en cuanto tomo el puesto de Don Angello tras su muerte inesperada sin herederos, me encargo asesinar a un tipo importante, sin embargo en el lugar donde lo intercepte ya contaba con 10 escoltas. Sonny creía que yo seria el único muerto, pero me deshice de todos. Intente escapar pero ya me encontraba rodeado por la policía y lograron capturarme.

— Lo bueno es que todos han tenido su merecido. ¿Y porque prefirió liarse con mafiosos a tener una vida normal?

— Me vi obligado a hacerlo.

— ¿Por qué?

— No quiero hablar de ello, solo quiero olvidarlo. Mejor platícame algo sobre ti.

— De acuerdo, pero ¿Qué le gustaría saber?

— No sé, lo que sea, el chiste es saber más de ti.

— Bueno, mi cumpleaños es el 18 de Marzo, tengo 24 años, me gustan mucho los gatos, mi color favorito es el azul, odio el calor, me encantan las armas, también me encantan las motocicletas, adoro los parques de diversiones… eh, ¿Qué más?, ah si, molestar a Mercedes es mi fuerte.

— Caray, ¿Pues que te hizo?

— Simplemente somos mundos muy opuestos. Mientras ella es una señorita sutil, yo soy una salvaje aventurera.

— No te creas. Mercedes también es una buena aventurera y vieras que bien lo hace.

— ¡No esa clase de aventuras, pervertido! — le da un coscorrón.

— ¡Esta bien! Rayos, nunca voy a salir de aquí si me sigues golpeando. Bueno, entonces ¿a que te referías?

— Pues a que me gusta la acción y la adrenalina, por eso me aliste en el ejército. Claro, no descuido mi feminidad.

— ¿Por eso te vistes muy atrevida?

— Bueno, si, pero que le quede claro que no soy una puta como Mercedes. Solo un hombre tendrá la dicha de tener este cuerpo.

— ¿Y que se necesita para ser ese afortunado?

— Principalmente no ser un pervertido…

— Oh… Al menos me das a entender que no tienes novio. Es algo.

— Lo tenia, pero al igual que usted, no me gustaría hablar de ciertas cosas. Creo que ya me puse nostálgica…

— Tú empezaste.

— De acuerdo, mejor cambiemos de tema…

Por otro lado, Danny entraba a Ammu-Nation y se dirigió con el encargado.

— Buenas tardes, disculpe busco a Phil Cassidy…

— Oh, si, anda allá dentro…

— Gracias.

Lo busco entre el cuarto contiguo entre pasos inseguros y al escuchar la multitud de disparos que hacían los usuarios, se tapo los oídos con fuerza. Pregunto uno por uno hasta que se topo con un tipo gordo sin un brazo que disparaba como loco a la silueta.

— Eh… disculpe, ¿usted es Phil Cassidy?

— ¿Qué? — extrañado voltea y Danny se alteró al tener de frente el rifle de asalto que Phil mantuvo en alto.

— ¡No dispare, no dispare! — levanta las manos.

— ¿Quién rayos eres chico?

— Mi nombre es Danny Hudson… y esto… ¿puede alejar esa cosa de mí? — dijo con voz temblorosa.

— ¡Así que tu eres Danny! — le levanta el mentón con el cañón de su arma. — Mira, si quieres ser tan bueno como yo, tendrás que dejar de mearte en los pantalones. Venga, comencemos con esta tontería. — le arroja el rifle.

— Ay, ay, ay. — lo cacha con dificultad. — No podemos empezar con algo más pequeño.

— Entre más pequeño. — del tablero toma una pistola y le vuela la cabeza a un blanco. — Más precisión necesitas así que ¡Cállate y apunta!

— Ok, ok… haber, esto… — se rasca la cabeza.

— Nunca has manejado un arma ¿Verdad?

— La verdad, no.

— Tommy no me dijo que tendría que entrenar a un bebé.

— ¡Puede que sea pésimo, pero llegare a ser el mejor tirador! — intenta pegarle al blanco, pero el cargador se cae del arma y Phil se suelta a las carcajadas. — Aunque será más difícil de lo que pensé…

— Definitivamente esto no es para ti. No has pensado en que te ahorrarías el trabajo si contratas a alguien.

— Se trata de una venganza por eso tengo que hacerlo yo mismo…

— Oh, pues necesitaras más que suerte. — lo mira fijamente. — Este chico me recuerda a alguien… Nah, es ridículo, además su apellido no concuerda con nadie que yo conozca. — pensó.

Mike entro a la habitación de Tommy y le entrego un teléfono móvil ya que tenía a Robert en la línea.

— Hey, chico duro, ¿Cómo sigues?

— Pues estoy vivo, creo que eso es lo que importa.

— Veo que por fin nuestros amigos dieron la cara y vaya que tuvieron que estar muy desesperados como para tratar de abatirte de esa forma. Me sorprende que hayas sobrevivido a semejante incidente.

— ¿Qué tienes sobre ellos?

— Pues no hay registro sobre esa banda, pero investigamos a los implicados en la base de datos y cada uno de esos sujetos además de tener un amplio historial delictivo en diferentes ciudades, estaban relacionados con distintas bandas sin conexión alguna con tu organización.

— Entonces deben ser simples subordinados de Storm.

— ¿Storm?

— Es el alias del jefe de los FIRE. Antes de deshacerme de Cryd, el imbécil que provoco ambos desastres, confeso que Storm estuvo involucrado conmigo en los hechos de hace un año.

— ¿Así que olvidaste eliminar a alguien de tu lista negra de ese entonces?

— Así parece, pero no puedo imaginarme a quien.

— Tienes que indagar más a fondo. Las piezas para armar este rompecabezas las tienes tú.

— Pues creo de tanto jugarlas las perdí.

— Muy gracioso. ¿La chica no sabrá algo que nos ayude?

— Por favor, ni siquiera tenia total conocimiento de lo que ocurrió hace un año.

— Vaya cosa. Bueno, no sabemos que se tengan reservado esos psicópatas, así que te sugiero que te mantengas al margen y evita involucrarte en escenas como esa si no quieres que todo se vea en tu contra y el FBI meta su cuchara.

— Lo tendré en cuenta.

— Hay mucho trabajo así que te dejo. Nos vemos. — cuelga.

DIA IVEditar

12:03 pm. Mientras Tommy dormía, Lylian salió hacia a la expendedora del pasillo contiguo escuchando música en un walkman. Mete su moneda, pero no salió nada, así que la pateo para hacerla funcionar. Mientras golpeaba la máquina, un hombre pasa por el otro extremo, saco una Pistola con silenciador de su chamarra y se encamino a la recamara de Tommy.

Lylian enseguida fue tras él, empujando la puerta justo cuando el tipo estaba por cerrarla. El sujeto disparo y ella pone la puerta como escudo para luego entrar agachada, desviarle el arma y golpearlo con una patada. El tipo solto un disparo e impacta en un florero, por lo que Tommy despertó. El tipo logra golpearla, tirándola sobre un mueble e iba a dispararle, pero Tommy llega por detrás y le rompe el cuello.

— ¡Lylian... ¿Estás bien?!

— Si, no se preocupe. Vamos, vuelva a recostarse.

— Antes explícame que rayos sucedió...

Mientras tanto en Belleville Park de la antigua Liberty City, en el despacho de la gran mansión, un hombre hablaba por teléfono. Su identidad era desconocida y sólo se hace notar la parte baja de su rostro, deduciéndose que era un sujeto de unos 50 años.

— No es posible que haya sobrevivido y tampoco es posible que tantos recursos se hayan ido a la basura. Vaya, que decepción. — dijo el viejo.

— Le deje el camino fácil, pero a la próxima no será así, te lo aseguro.

— Yo opino que no tienes las suficientes bolas para hacerlo, tal vez necesites una ayuda extra ¿Qué tal tú hermano o mejor aún, Bruno?

— ¡No necesito la ayuda de nadie, yo puedo hacerme cargo! Deja esto en mis manos y no te arrepentirás.

— Está bien chico duro, pero te advierto que esta es tú última oportunidad... — dijo y corta la llamada. — Que ingenuo eres. ¡Tommy tiene que morir bajo mis manos al igual que Blake! — pensó el tipo.


Armas-30

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